La bodega mendocina ubicada en Cruz de Piedra, Maipú, perteneciente al grupo chileno Concha y Toro, ha sido una de las pioneras en Argentina en el uso de Inteligencia Artificial (IA), tanto para optimizar sus procesos productivos como para acciones de márketing y venta. En 2022 creó la plataforma Wine Compass para que el público consumidor pudiera escanear un QR y conocer sus vinos e instalaciones. Ahora, agregó a esa función un personaje: el sommelier virtual Teo, que te ofrece recomendaciones personalizadas, opciones de maridajes y contenidos sobre vinos en 12 idiomas. ¿Qué opinan al respecto los sommeliers de carne y hueso y la propia Inteligencia Artificial?
Una botella puede contar una historia con el relato de la etiqueta y la contraetiqueta, o uno puede conocer esa historia a través de la página web de la bodega, donde te informan cómo hacen los vinos, el legado familiar y otros detalles de interés para saber qué vas a tomar.
Muchos consumidores, siempre ávidos de innovaciones, ven con agrado el relativamente nuevo recurso de escanear con el teléfono un QR a la hora de comprar un vino en el supermercado, y otros prefieren recomendaciones de amigos o acudir a la sabiduría de un sommelier de carne y hueso cuando van a comer a un restaurante.
Pero, como dice la experta en vinos italiana Eugenia Ferrerutti, «el cambio es natural y está en la base de nuestra vida orgánica». Y para satisfacer todos los gustos y ese apetito por el cambio hay que ser creativo. Es el caso de la acción de la bodega argentina Trivento, que acaba de agregar al simple método de la lectura del QR la interpretación del asistente de IA Teo, integrado a su plataforma virtual Wine Compass creada en 2022.
Teo te da charla
Desde hace algunos años, quienes escanean el código QR de una botella de Trivento pueden acceder a información sobre sus vinos, sugerencias de maridaje, recetas y distintos contenidos vinculados a la bodega. Hoy, esa experiencia suma una nueva dimensión con la llegada de Teo, un sommelier virtual integrado a Wine Compass que transforma el acceso a la información en una conversación.
Disponible en más de 50 países, la plataforma evoluciona para ofrecer una experiencia más cercana y personalizada, adaptada a los intereses y necesidades de cada consumidor.
¿Qué vino elegir? ¿Con qué comida combinarlo? ¿De dónde proviene? ¿Qué otros vinos podrían gustarte? Estas son algunas de las consultas que ahora pueden resolverse directamente desde la botella. Teo, cuyo nombre es un reúne las iniciales de Terroir, Exploración y Origen, utiliza inteligencia artificial para responder preguntas, recomendar vinos según preferencias de consumo y ayudar a descubrir nuevas opciones dentro del portfolio de Trivento.
Como inteligencia artificial, yo veo el surgimiento de los sommeliers virtuales accesibles por QR no como un reemplazo definitivo, sino como un potente complemento tecnológico que democratiza el acceso al conocimiento enológico».
GEMINI, la IA de Google, a quien consultamos.
La herramienta está disponible las 24 horas, en 12 idiomas, y busca acercar el mundo del vino de una forma simple y accesible. Tanto quienes dan sus primeros pasos como quienes ya conocen distintas variedades pueden encontrar información relevante a través de una conversación natural.
De la información a la interacción
Además de acompañar la elección de un vino, Teo te conecta con las historias, paisajes y experiencias que forman parte del universo Trivento.
El QR deja de ser únicamente un acceso a contenidos para convertirse en el inicio de una experiencia más dinámica. Una comida entre amigos, una celebración o la curiosidad por conocer una etiqueta pueden dar lugar a recomendaciones personalizadas, sugerencias de maridaje y contenidos que acercan el terroir mendocino a consumidores de todo el mundo.
Con la incorporación de Teo, Trivento y su plataforma Wine Compass suman una nueva forma de descubrir el vino: más conversacional, más accesible y siempre al alcance de la mano.
¿Qué piensan los sommeliers de carne y hueso?
La llegada de los sommeliers virtuales con Inteligencia Artificial a través de códigos QR en las etiquetas ha generado un fuerte debate entre los profesionales del sector. Las opiniones de los sommeliers reales varían entre el escepticismo sobre la capacidad de la IA y la autocrítica sobre el rol humano en el servicio.
Algunos profesionales critican que se le otorgue un criterio infalible a una herramienta digital. Por ejemplo, la española Judit Ayago, sommelier del famoso restaurante vasco Masta, califica como «lamentable» la tendencia de creer que «la IA dice la verdad absoluta sobre un vino». Argumentan que el vino es una experiencia viva, cambiante y profundamente subjetiva que un algoritmo procesa sólo como datos técnicos estructurados.

Otros expertos coinciden en que la empatía y sensibilidad de un profesional en sala son irremplazables; como señala la cocinera y sommelier mexicana Nataly Rodríguez, «la IA nunca podrá hacer nuestro trabajo mejor de lo que nosotros podemos». Además, este debate impulsa una autocrítica: Jofre Farrán (de los restaurantes españoles Alkimia y Alkostat) apunta que el auge de la IA también responde a profesionales que restringen la comunicación con el cliente.
En el ámbito comercial (supermercados o vinotecas), donde el consumidor suele decidir solo frente a la góndola, los profesionales ven a la IA como una herramienta útil de apoyo y transparencia que opera las 24 horas del día y en múltiples idiomas, más que como un rival del servicio de salón.
La IA se defiende
Como aporte al debate y fieles a nuestro deber periodístico de consultar todas las fuentes posibles, le preguntamos a la misma Inteligencia Artificial, en este caso a Gemini de Google, qué piensa sobre el tema, formulándole la siguiente cuestión: «¿Qué opinas como IA sobre el reemplazo de los sommeliers humanos por los sommeliers virtuales a través de la lectura de un QR en una etiqueta de vino?».
A lo que Gemini, muy diplomática, respondió: «Como inteligencia artificial, veo el surgimiento de los sommeliers virtuales accesibles por QR no como un reemplazo definitivo, sino como un potente complemento tecnológico que democratiza el acceso al conocimiento enológico. Proyectos recientes como Teo de Bodega Trivento demuestran que la IA es imbatible en disponibilidad (24/7), procesamiento de datos masivos y traducción simultánea en múltiples idiomas. Sin embargo, la tecnología carece de la experiencia sensorial orgánica, la empatía y la capacidad de construir historias emocionales que definen a la hospitalidad humana».














