El tema es así: en el Espacio Fecovita de Maipú (Mendoza, Argentina), hasta el 24/6/2026 se realiza un estudio internacional de neurociencia y tecnología de reconocimiento facial, en el que cualquier visitante, de manera voluntaria y gratuita, puede participar. Tenés que catar 4 vinos frente a una cámara, sin conocer la marca ni el varietal, y los neurogenios interpretarán, por tus expresiones, cuál te gustó más y cómo se diferencian las sensaciones según qué cara ponés. Obviamente no te van a cobrar los ricos vinos de Fecovita que vas a probar, esa es la recompensa. Yo voy.
Maipú, más precisamente el Espacio Fecovita (Adriano Gómez 246 de ese departamento mendocino) será el escenario de la primera investigación de neuromárketing referida al análisis emocional del vino que se hace en argentina. Este estudio pionero, que combina cata sensorial con tecnología de reconocimiento facial, forma parte de una iniciativa internacional avalada por la Unesco y universidades de varios países.
El estudio, del cual podemos ser felices conejillos de indias, busca analizar las emociones que el vino despierta en el consumidor. Eso sí, no se te ocurra repetir demasiadas veces la prueba, porque si hay controles de alcoholemia en la calle te arriesgás a manejar torcido y que te quiten el carnet de conducir.
A ver qué caripela ponés
El estudio, denominado «Cata Sensorial y de Emociones del Vino en Argentina», se está llevando a cabo hasta el 24 de junio de 2026, entre las 10 y 17 hs, y convoca al público de manera gratuita y voluntaria. A diferencia de una cata tradicional -basada en la descripción verbal y subjetiva de aromas, acidez y cuerpo- este experimento captura lo que ocurre antes de que el participante racionalice su experiencia.
Mediante la tecnología FaceReader, un sistema de precisión capaz de registrar microexpresiones faciales imperceptibles para el ojo humano, el equipo investigador analizará en tiempo real las emociones que cada vino provoca en el milisegundo exacto en que toca el paladar.
Los participantes degustarán cuatro vinos frente a una cámara, sin conocer la marca ni el varietal. La grabación se realiza con fines exclusivamente investigativos: los datos se procesan de forma anónima, asignando códigos alfanuméricos a cada participante, y jamás serán utilizados con fines comerciales ni publicados en redes sociales ni sitios web. La participación es completamente voluntaria, ya lo dijimos.
Pasamos de preguntar qué pensás a medir qué sentís. El 85% de las decisiones del consumidor son subconcientes y emocionales, y las herramientas tradicionales de investigación de mercados no llegan a capturarlas».
UN NEUROCIENTÍFICO a cargo de la investigación
La elección del Espacio Fecovita como sede del experimento no ha sido casual. La Federación de Cooperativas Vitivinícolas de Argentina (Fecovita), con sede allí mismo en Adriano Gómez 246 de Maipú, representa el modelo cooperativo vitivinícola más grande del país, articulando a miles de viticultores de Mendoza. Su Espacio, concebido como un destino de enoturismo y cultura del vino, reúne las condiciones ideales para un experimento de esta naturaleza: un entorno auténtico, con fuerte identidad regional y vínculo directo con el territorio.

El estudio es impulsado por Emotur Lab, primer Laboratorio de Emociones de Turismo del mundo, perteneciente a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Uopgc), especializado en la aplicación de neurociencia y técnicas de neuromárketing aplicadas al turismo. Emotur también opera bajo el paraguas académico de la Cátedra Unesco de Turismo y Desarrollo Económico Sostenible de España, y ya ha realizado estudios similares aplicados a productos de origen en América Latina.
Para este experimento, Emotur articula su trabajo con el Grupo Fecovita, la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y la Municipalidad de Maipú, conformando un equipo que combina expertise científico internacional con profundo conocimiento del territorio mendocino.
Para qué sirve el experimento
Los resultados de este estudio aportarán información inédita sobre el vínculo emocional entre el consumidor y los vinos de Mendoza. Además de su valor académico, los datos obtenidos tendrán aplicación directa para el sector: permitirán a bodegas, cooperativas y operadores de enoturismo comprender qué emociones generan sus productos más allá de lo que el consumidor es capaz de verbalizar, optimizando experiencias, comunicación y estrategias de posicionamiento.
Argentina se posiciona así como país pionero en la aplicación de la neurociencia al análisis emocional del vino, sumando a su liderazgo vitivinícola mundial una nueva dimensión científica y tecnológica de vanguardia.
Fuente: Coviar














