El 30 de marzo de 2026, un coleccionista anónimo pagó U$S 812.000 por una botella de vino Domaine de la Romanée-Conti Pinot Noir cosecha 1945. Es la cifra más alta jamás pagada por un vino, superando a los U$S 558.000 pagados en 2018 por un Borgoña de la misma bodega francesa. Conocé las razones por las que un inversor -más que un caprichoso millonario vinófilo- puso toda esa plata en la subasta realizada en Nueva York por la casa de remates Acker.

Una botella de vino francés, que perteneció a la colección personal del reconocido enólogo Robert Drouhin, consiguió el nuevo récord de ser el vino más caro jamás vendido en una subasta, al alcanzar los US$ 812.500 en el remate de la casa Acker de Nueva York. Los voceros de la empresa de subastas no revelaron quién fue el comprador.
Se trata de un Domaine de la Romanée-Conti 1945 Pinot Noir, una etiqueta mítica de la que se produjeron apenas 600 botellas y que hoy figura entre las piezas más codiciadas de los amantes de los vinos históricos.
El récord anterior también pertenecía a este vino: en 2018, otra botella se vendió por US$ 558.000. La botella que rompió el récord provenía originalmente de la bodega personal de Robert Drouhin, que estuvo al frente de la bodega francesa de su familia, Maison Joseph Drouhin durante casi 50 años.

¿Un capricho o una inversión?
Lo primero que hay que saber sobre este tipo de operaciones millonarias de compras de vino es que en la mayoría de los casos el adquirente es un inversor que calcula o apuesta que esa botella valdrá mucho más en unos años. Si tomamos en cuenta el récord anterior de U$S 558.000 de una botella de Borgoña de la misma cosecha y bodega, tenemos que en 8 años aumentó su valor en un 50%, de manera que el comprador puede tener esperanzas en que en unos años su aquisición valga muchos más.
Las razones principales de su revalorización son tres: primero, que se trata de un vino «vivo», ya que está comprobado por sommeliers y análisis químicos que los vinos de esa cosecha se mantienen inalterables, o mejor dicho, están mejorados y son más complejos con respecto a como estaban hace 80 años.
La segunda razón es que tiene un gran valor como objeto de arte casi único, ya que de esa cosecha sólo se elaboraron 600 botellas.
Y la tercera es su significación histórica, por dos motivos: 1945 fue un año decisivo en la historia moderna de la humanidad por el fin de la Segunda Guerra. Y porque esa cosecha 1945 fue la última de vides centenarias que sobrevivieron sin daño a la destructiva epidemia de filoxera a fines del siglo XIX, antes de ser arrancadas en 1945 para reemplazarlas por viñas nuevas.
Un viñedo artesanal diminuto
La bodega Romanée-Conti nació en la zona de Vosne-Romanée, en el corazón de la Côte de Nuits, Borgoña francesa, una de las zonas vinícolas más prestigiosas de Francia. Este viñedo, con apenas 1,81 hectáreas, es un terroir único, propiedad de la empresa Domaine de la Romanée-Conti (DRC). Sus custodios, las familias de Villaine y Leroy/Roch, han mantenido durante generaciones un enfoque artesanal y biodinámico que respeta el terroir al máximo.
El suelo calcáreo-arcilloso, el microclima privilegiado y el trabajo manual en cada cepa hacen que este vino tenga un carácter único. Su producción anual es extremadamente limitada, con apenas 5.000 a 6.000 botellas, lo que dispara su valor en el mercado. Entre sus añadas legendarias se destaca precisamente la de 1945, con solo 600 botellas y considerada la joya absoluta del viñedo, así como también 1978, 1990, 1999, 2005, 2015 y 2019.
En cata, Romanée-Conti se describe como un vino de bouquet complejo y elegante, con aromas de frutas rojas y negras, especias, trufa y violetas, y un final en boca que puede prolongarse más de un minuto. Las mejores añadas pueden evolucionar en botella durante más de 80 años, un lujo enológico que pocos han podido probar.
Récords y curiosidades de los vinos más caros
En 2018, una botella de Romanée-Conti 1945 alcanzó el récord histórico en una subasta de Sotheby’s en Nueva York, vendiéndose por 558.000 dólares. Otra botella del mismo lote se adjudicó por 496.000 dólares minutos después. Hoy en día, una botella joven de Romanée-Conti puede costar entre 20.000 y 30.000 euros, mientras que formatos grandes como magnums o jeroboams superan los 200.000 euros en el mercado internacional.
Otros vinos han logrado cifras astronómicas, como el Screaming Eagle Cabernet Sauvignon 1992, vendido por 500.000 dólares en una subasta benéfica, o un Jeroboam de Château Mouton-Rothschild 1945 que alcanzó 310.700 dólares. Sin embargo, ninguno ha igualado el aura de exclusividad y misticismo de Romanée-Conti.
Su fama ha hecho que sea también uno de los vinos más falsificados del mundo. En 2013, el falsificador Rudy Kurniawan fue condenado por producir copias fraudulentas de botellas de DRC. Para evitarlo, cada botella lleva numeración individual y sistemas de seguridad.
Entre los famosos que han mostrado públicamente su admiración por Romanée-Conti se encuentran Audrey Hepburn, Jay-Z y Elon Musk, todos ellos amantes de vinos únicos y experiencias exclusivas.
El astro del futbol Cristiano Ronaldo sabe lo que es darse estos lujos: en 2019 pagó 27.000 euros por dos botellas en un restaurante de Londres, entre ellas un Romanée-Conti. Un lujo líquido que encaja perfectamente con el brillo del anillo de su esposa Georgina y que confirma que, para la pareja, los grandes momentos se celebran con las mejores joyas, ya sean de diamantes o de vino.
Fuentes: Vinetur, Infoba, Agencia AP y propias














