Para enfrentar la constante baja de consumo de vino en los últimos años, el denominado «Paquete vino» de la Unión Europea (UE) asigna entre 4.000 y 6.000 euros por hectárea a los productores que arranquen de manera definitiva sus viñedos, y entre 2.300 y 2.600 euros por hectárea para quienes cosechen la uva en verde para reducir sensiblemente la elaboración de vino. Ante esta posibilidad, muchos viñateros en la Comunidad Autónoma de La Rioja, al noreste de España, se ven tentados a destruir sus viñedos para recuperarse económicamente tras años de bajas ventas y plantar otros cultivos agrícolas.
La Unión Europea (UE) está pagando en La Rioja por arrancar viñedos lo que hace unos años había pagado por plantar para incentivar la producción. Según analistas, esta tremenda medida es lo único que puede salvar al vino europeo de la debacle total, ya que la baja del consumo y la sobreproducción -las bodegas están llenas de vino actualmente- han hundido los precios, con la consiguiente bancarrota de muchos viñateros, no sólo en España sino también en Francia y menos en Italia, donde las ventas no han mermado tanto.
La Rioja tiene 66.000 hectáreas de viñedos, en un territorio de 5.045 km2. Los cultivos están superconcentrados y cubren gran parte del paisaje. Para comparar: en Mendoza, Argentina, hay 140.665 hectáreas de viñedos, pero en una superficie de territorio casi 15 veces mayor: 148.827 km2.
Recorrer La Rioja a fines de la primavera o en otoño es adentrarse por un impresionante mar de colores en forma de pequeños arbolitos primero verdes y luego amarillos, naranjas y rojos. Sin embargo, este paisaje bucólico tan característico va a cambiar en los próximos años siguiendo el plan de Europa: arrancar viñedos. Paradójicamente, desde el mismo sitio del que llevan décadas recibiendo fondos para impulsar la expansión del sector. Y esta es la gran contradicción del vino europeo.
El Paquete del Vino de la Unión Europea
El paquete de medidas diseñado en diciembre de 2025 y aprobado por el Parlamento Europeo en febrero de 2026 es la hoja de ruta de Europa para gestionar la crisis que atraviesa el sector. ¿Cómo? Pasando de la expansión a la contracción de la oferta de forma administrativa. Así, favorece la destrucción de viñedos productivos de forma definitiva y voluntaria con incentivos.
Además, se flexibiliza el sistema de plantaciones, prorrogando plazos y eximiendo de multas a quienes decidan no usar sus autorizaciones de plantación. En el plano comercial, el Parlamento Europeo apuesta por la modernización y el valor añadido frente al volumen, consolidando alternativas como los vinos sin alcohol y el etiquetado digital con códigos QR. Según se argumenta, el paquete de medidas es importante, para empezar, por la magnitud económica del sector en la UE y lo que implican estos adioses definitivos, en un sector que sostiene 2,9 millones de empleos y aporta más de 130.000 millones de euros al PIB comunitario, según «Economic, social and environmental importance of the wine sector in the EU» del Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas elaborado por la consultora PwC.
Pero también porque el plan de la UE pasa por aplicar las mismas medidas para realidades distintas. Al no distinguir entre regiones con grandes excedentes (Burdeos, Francia) y zonas con mercados más equilibrados (como La Rioja o el Valle del Duero en España), se corre el riesgo de destruir un capital agrícola de valor incalculable. El drama no es que sobre «mal vino», sino que el mercado ya no puede absorber ni siquiera los vinos con Denominación de Origen.
Contexto: décadas de subvenciones
Durante décadas, la Política Agrícola Común de Europa subvencionó los viñedos protegiendo los precios mínimos, lo que alejó al agricultor de una realidad del mercado en la que la oferta superaba a la demanda. Este enfoque generó grandes excedentes estructurales: desde los 80 existe el término de «lago del vino» para referirse a esa sobreproducción derivada de una planificación central que ignoró el cambio en los hábitos de consumo.
Pero la realidad es que cada vez se bebe menos vino en Europa y las nuevas generaciones no están tan interesadas. No obstante, España aguanta más o menos el tipo aunque no es inmune al cambio de hábitos: se bebe con menos frecuencia y de forma más selectiva y aumentan las opciones sin alcohol. Europa intentó algunos parches, pero el Paquete del Vino es la respuesta actual y más drástica al problema que la propia política agraria creó.
Evolución del consumo global de vino. Fuente: Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
La Rioja, zona cero
La Rioja ya ha movido sus fichas abriendo el plazo de ayudas para la cosecha en verde, un primer paso que este año busca identificar a quienes estén dispuestos, en un futuro próximo, a dar el adiós definitivo a sus cepas. ¿Qué es eso de «cosecha en verde»? Destruir la uva antes de que madure. Hay un matiz clave: se premia con 15 puntos extra a quienes se comprometan a arrancar sus viñas para siempre en el futuro.
El impacto de la medida
Las consecuencias de este plan se miden en términos de viabilidad y territorio:
- En el plano económico, mientras la cosecha en verde se paga entre 2.300 y 2.600 euros por hectárea, el arranque definitivo se estima entre 4.000 y 6.000 euros/hectárea (en Francia). En cualquier caso, la base de la ayuda busca que lleguen al profesional cuya renta depende exclusivamente del campo, intentando evitar el colapso de la economía rural (por ejemplo, la riojana).
- Pérdida de patrimonio. El arranque destruye capital agrícola irreversible. En zonas donde no hay alternativa o el arraigo del sector es profundo, como La Rioja (haciendo honor el eslogan: la tierra con nombre de vino), puede ser un catalizador para el abandono del territorio y un cambio de su paisaje.
El sector se encamina hacia un modelo de menos en más, un giro hacia aportar valor al producto. En pocas palabras, que el vino que quede en el mercado sea más escaso y pueda defender unos precios más alto. Asimismo, su supervivencia pasa por aceptar que el vino ya no es un producto de consumo de masas, sino un bien de valor añadido adaptado a las nuevas tendencias.
Fuente: www.xataca.com, por Eva R. de Luis















