Según los datos recolectados y las cifras procesadas por los técnicos del Instituto de Calidad y Sanidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) y del Ministerio de Producción de la provincia, el operativo de control de la dañina plaga lobesia botrana, que afecta principalmente a la vid y otros frutales, concluyó en esta campaña 2025 con una reducción del 70% de las detecciones del insecto, lo que permitirá afrontar la próxima vendimia en buenas condiciones sanitarias. Uno de los pilares del combate contra la polilla ha sido el uso de difusores de feromonas y de feromonas pulverizables, que le provocan confusión sexual y evitan su reproducción.
El diseño del operativo, considerado por especialistas como uno de los de mayor envergadura a nivel global, por la cantidad de hectáreas y productores involucrados, se sustentó en la experiencia acumulada y en herramientas validadas por el Instituto de Calidad y Sanidad Ambiental Mendoza (Iscamen) para el denominado Manejo Integrado de la Plaga (MIP), aplicadas a gran escala. La planificación contempló la biología del insecto, la fenología del cultivo y la dinámica del sistema socioproductivo, permitiendo definir etapas diferenciales y el uso preciso de cada insumo en función del comportamiento de la plaga.
Tras la finalización del operativo, de acuerdo a la red oficial de monitoreo del insecto, constituida por 4.000 trampas instaladas en los 4 oasis productivos de Mendoza, sumado esto al relevamiento de daños en cultivos, se logró constatar una reducción del 70 % de capturas de la plaga en comparación con la campaña anterior. Este resultado permite mantener a la plaga por debajo del umbral de daño económico y mejorar la calidad general de la uva producida en la provincia.
Para la campaña 2025/2026, el operativo se sustentó en el empleo de herramientas de control como la Técnica de Confusión Sexual mediante difusores de feromonas, el uso de feromonas pulverizables, la aplicación de insecticidas específicos y de bajo impacto ambiental a través de pulverizaciones aéreas y terrestres, en función del estado de situación de la plaga y de las particularidades de cada zona geográfica.
En una primera etapa, se asistió con difusores de feromonas para cubrir 50.000 hectáreas en todos los oasis productivos, beneficiando a unos 4.000 productores. Luego, se avanzó con la provisión de insecticidas de bajo impacto ambiental (categoría IV, banda verde) para 1.300 productores del Este provincial, asegurando dos aplicaciones dirigidas al primer vuelo del insecto. Para viñedos orgánicos, se distribuyeron productos compatibles sobre una superficie de 7.500 hectáreas.
En paralelo, se implementó un servicio de pulverizaciones aéreas, herramienta clave para el manejo de la primera generación en grandes áreas. Estas intervenciones abarcaron 90.000 hectáreas de viñedos en Luján, Maipú, Santa Rosa, Junín, Rivadavia, San Martín y Lavalle, con dos pasadas sobre toda el área, alcanzando un total de 180.000 hectáreas tratadas.
La cuarta y última etapa se centró en el control del segundo vuelo mediante la aplicación aérea de feromonas asperjables sobre aproximadamente 70.000 hectáreas en Lavalle, Junín, Rivadavia, San Martín, Santa Rosa y La Paz. Las feromonas asperjadas -compuestos de síntesis utilizados en la Técnica de Confusión Sexual (TCS)- permitieron interrumpir el apareamiento del insecto y reducir efectivamente su población.












