Por segundo año consecutivo, alumnos del Wine Institute de Mendoza -con donaciones y acompañamiento de los técnicos del Vivero que tiene su bodega experimental y viñedos en Luján de Cuyo y Valle de Uco-, vivieron la experiencia de elaborar su propio producto, el cual será embotellado y se comercializará con la marca de la entidad educativa en julio de 2026.
El proyecto, concebido como un proceso de elaboración artesanal y educativo, permitió a los alumnos participar en cada fase de la producción, desde la cosecha hasta el embotellado, en un entorno de aprendizaje práctico que perfecciona su formación teórica.
La iniciativa contó con la dirección enológica de Lourdes Espejo, junto a la técnica Giuliana Musere y la colaboración de la licenciada en Enología y Bromatogía de Vivero Mercier, Laura Bree.
Según explicó Analía Videla, directora del Wine Institute, el objetivo es «ofrecer a los estudiantes una experiencia práctica que complementa los conocimientos teóricos adquiridos en las clases».
Evolución y aprendizaje
Tras una primera cosecha en 2025, de ajustes y aprendizaje constante, este año 2026 el equipo logró optimizar los procesos. «El año pasado trabajamos con materiales nuevos que íbamos ajustando sobre la marcha. Este año logramos establecernos mejor: optimizamos el uso de materiales y ampliamos recursos para brindar una experiencia más cómoda y fluida para los alumnos», destacaron los coordinadores.

También señalaron que, a pesar de haber sido una temporada marcado por la variabilidad climática con lluvias intensas y granizo, la calidad de la uva fue excelente y la cosecha se desarrolló de manera exitosa, demostrando que una gestión eficiente permite sostener altos estándares incluso en condiciones desafiantes.
Mientras que en 2025 se utilizó la variedad Cabernet Sauvignon, este año la elegida fue Merlot. Si bien no hubo cambios significativos en las características de la uva, sí se aplicaron mejoras operativas.
«Pasamos de realizar una selección manual de racimos a moler directamente en la bodega, lo que nos permitió optimizar el transporte y contribuir a una mejor conservación de la calidad del vino», indicó la enóloga Lourdes Espejo.
Los alumnos como protagonistas
Los 15 alumnos, la mayoría de la carrera de Sommelier, se encargaron de llevar adelante las tareas. Espejo resaltó que esta vivencia es esencial para entender la relación entre la producción y la cata: «Lo más importante es que los chicos pudieron experimentar la magia de transformar las uvas en vino».
“El año pasado contamos con el apoyo de proveedores clave, y este año su rol siguió siendo muy importante. Pudimos continuar utilizando insumos que habían quedado de la cosecha anterior, lo que contribuyó a una mayor eficiencia”, agregó por su parte Giuliana Musere.
El primer eslabón de la cadena
La actividad fue posible gracias al apoyo estratégico de Vivero Mercier, que facilitó el acceso a su infraestructura y donó las uvas para la elaboración. La enóloga y bromatóloga Laura Bree, responsable del Departamento de Investigación, Desarrollo y Sustentabilidad de Vivero Mercier (y también docente del Wine Institute), destacó la importancia de que los chicos vivan la experiencia de campo.
«Estar frente a la planta, agarrar una tijera, tomar el cajón cosechero y vivir la molienda es una experiencia muy bonita. Los vi muy contentos, tocando el mosto y sacando fotos; ellos mismos cargaron el producto para llevarlo al Instituto y seguir allí con la fermentación y estabilización».
Para Bree, este proyecto permite que el alumno complete el círculo: «Tienen la posibilidad de hacer el proceso total, desde la cosecha hasta descorchar la botella en una clase práctica para hacer las notas de cata y el análisis sensorial», contó la experta de Mercier.
Finalmente, Bree subrayó que esta alianza se enmarca en los ejes de sostenibilidad de Vivero Mercier, específicamente en el objetivo de Educación de Calidad: «Buscamos generar valor a la educación técnica orientada a la vitivinicultura. Recibimos estudiantes de todo el país porque el Vivero es el primer eslabón de la cadena; aquí conocen de cerca cómo es el proceso de producción de la planta de vid para, finalmente, tener un vino en la copa».















