El histórico dirigente que lidera desde 2004 la Sociedad Rural del Valle de Uco -una organización de productores agropecuarios con más de 50 años de trayectoria en esta rica zona agrícola mendocina- manifestó ante varios medios de esta provincia que muchos viñateros allí están dejando morir las vides o arrancándolas para poner otros cultivos, porque el déficit operativo que provoca mantener sana y productiva una hectárea de cabernet sauvignon o malbec ronda los $2.500.000. Y se quejó por las dificultades para acceder a créditos necesarios para enfrentar la crítica situación.
La situación de los productores primarios de uva en varias regiones de Mendoza se ha puesto crítica en la última temporada por los bajos precios pagados por las bodegas, que tienen los tanques llenos de vino y compran poco y nada como estrategia para enfrentar la caída del consumo de nuestra bebida nacional.
Según un reciente informe de costos elaborado en conjunto por varias entidades rurales de la provincia de Mendoza, el déficit operativo para conservar en producción una hectárea de variedades «finas» como el malbec y el cabernet sauvignon ya supera los 2,5 millones de pesos por hectárea.
Para describir la situación, el dirigente ruralista Mario Leiva es una voz autorizada porque conoce muy bien el problema, en particular en su territorio, el Valle de Uco, donde desde hace 22 años lidera la Sociedad Rural del Valle de Uco, entidad fundada en 1971 y fuertemente arraigada en los departamentos de Tupungato, Tunuyán y San Carlos.
Afectación de tareas culturales clave
Según Leiva, la profunda brecha entre los costos de producción -que ya alcanzan los 8.000 dólares por hectárea al año, según últimas estimaciones- y los ingresos reales de los viñateros por la venta de uva, han provocado la paralización parcial o total de tareas culturales clave como la poda y el amarre, perjudicando a cientos de familias rurales. El presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco no sólo reseñó el difícil panorama de muchos finqueros sino que también cuestionó las propuestas del gobierno para reconversión la viña hacia otros cultivos y reclamó facilidades financieras y créditos para el sostenimiento del capital de trabajo.
«La situación del sector primario en el Valle de Uco es verdaderamente muy crítica -denunció Leiva ante los micrófonos de FM Vos 94.5-; se están abandonando masivamente los viñedos en la región y mucha gente no va a poder seguir trabajando la tierra. Hoy, llevar adelante los gastos operativos de una viña con un parral de variedades de calidad está dejando una pérdida neta de aproximadamente 2.500.000 a 2.650.000 pesos por hectárea. Estamos operando bajo un diagnóstico de renta negativa absoluta, es decir, perdemos plata trabajando. Estos datos surgen de un informe minucioso que contabilizamos en nuestra base de datos sobre el productor primario, donde se asientan todos los gastos reales desde que se empieza a pagar y atar la planta en el invierno, hasta la cosecha final«.

«Si pasamos estos números a una moneda de referencia para los insumos -agregó el dirigente ruralista-, estamos hablando de que el costo operativo pulido y fino se ubica prácticamente en los 8.000 dólares por hectárea para mantener y cosechar un Malbec, un Cabernet o un Syrah de entre 30 y 50 años. Estamos sumamente complicados. Ya tendríamos que estar pagando las cuadrillas para los trabajos invernales y muchos productores hoy directamente no están podando porque no tienen fondos. A esto se suma la alarmante situación en la zona norte, que ha dejado prácticamente a cien familias en una profunda incertidumbre sobre si van a poder seguir viviendo o no de la vitivinicultura. Si no hay una acción muy clara o una determinación política de salvataje para este sector, muchas viñas más se van a perder de forma definitiva«.
«Nunca vi a los productores primarios tan abandonados a su suerte»
«He vivido y trabajado durante 27 años con las problemáticas del campo y nunca vi un estado de abandono tan explícito hacia el productor primario como el que presenciamos hoy -continuó Leiva-; esto no es una crisis que se generó de manera espontánea, no podemos ser tan ingenuos. Esto se viene gestando hace muchos años mediante la repetición sistemática de crisis de precios y un destrato histórico de la industria hacia el viñatero, al que le pagan la uva cuando quieren y con los valores que se les antoja. Esta distorsión local ahora estalló y se combina con una crisis internacional del vino. Mientras que en Europa el Estado otorga subsidios de 1.000 euros por hectárea si se decide erradicar un viñedo, acá en Argentina el productor tiene que pedir un crédito bancario solo para poder sacar las cepas de su propiedad«.
Y prosiguió señalando: «Las exportaciones de vino no bajaron en volumen, pero se encuentran totalmente estancadas en precio. El problema central es que el mercado bodeguero está sumamente cartelizado; existen grandes proveedores a los que les conviene comprar el vino ya elaborado en el mercado de traslado antes que pagarle un precio justo por la uva al productor en la finca. Intentamos generar herramientas como un mercado contractualizado de uvas para establecer previsibilidad, pero fue saboteado por los grupos concentrados. Al no tener un horizonte claro del precio de lo que estás produciendo, la inversión se paraliza. Tampoco nos van a venir a convencer con discursos absurdos, como el de que un productor con 10 hectáreas de Malbec en el Valle de Uco debe convertirse en ganadero. Traer vacas a un sector bajo riego con infraestructura vitivinícola es no entender la matriz agraria«.
«Los pequeños productores no califican para los créditos»
Y aseguró el dirigente: «Las economías regionales no estamos en la agenda prioritaria del gobierno nacional, nos sentimos muy solos. Hemos dialogado con funcionarios provinciales, pero lo han abordado de forma muy superficial y no ha aparecido todavía ningún planteo que contenga firmemente esta crisis. Estamos evaluando de qué manera podemos establecer esquemas de protección y nos sentaremos nuevamente con la provincia para exigir que nos acompañen y no nos abandonen. Hace unas semanas recibimos la visita de representantes del Banco Nación, del BICE y del Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC), pero esos créditos ofrecidos todavía están inoperativos en las sucursales, por lo que no podemos evaluar su impacto real en el territorio…
Para finalizar, Leiva expresó: «Más allá de las tasas que ofrezcan para mitigar los costos de energía eléctrica o insumos, la realidad es que la gran mayoría de nuestros pequeños productores no califica para acceder a esos tres créditos bancarios debido a las exigencias técnicas. Para sortear las trabas, los bancos sugieren recurrir a Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), pero el viñatero promedio es reacio a esos sistemas centralizados. Por este motivo, estamos trabajando internamente desde la entidad para diseñar y constituir una SGR más chica, de carácter regional y con impronta exclusiva del Valle de Uco, que permita avalar de forma directa y ágil a aquellos productores que necesitan capital de trabajo inmediato para subsistir, evitando que queden marginados del sistema productivo».













