Un reciente estudio de especialistas españoles, italianos y belgas, publicado en la revista científica Nutrients, concluye que la ingesta de vino tinto junto con las comidas, en el marco de una dieta saludable, reduce la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2. Según la evidencia y anteriores investigaciones publicadas, esta reducción del riesgo está relacionada con los polifenoles, que pueden ejercer efectos beneficiosos sobre el metabolismo de los carbohidratos, por presentar propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antiaterogénicas y metabólicas favorables. Además, en personas con diabetes tipo 2 establecida, se comprobó un menor riesgo de complicaciones secundarias como enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, nefropatía e insuficiencia renal.
La diabetes tipo 2 (DM2) es una enfermedad prevalente a nivel mundial que aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares (CV), discapacidad y mortalidad.
Si bien el consumo excesivo de alcohol es perjudicial, los efectos del consumo moderado de vino siguen siendo objeto de debate. Esta revisión evalúa si la ingesta moderada de vino afecta el riesgo de desarrollar DM2 y su impacto en personas con DM2.
Se analizaron veintiocho estudios. La evidencia sugiere una asociación entre el consumo moderado de vino y el riesgo de desarrollar DM2, con una relación en forma de J, y un riesgo reducido observado en niveles bajos. Este efecto parece ser más pronunciado con el vino tinto, probablemente debido a su mayor contenido de polifenoles, y cuando se consume con las comidas.
Por otro lado, en pacientes con DM2, el consumo moderado de vino se ha asociado con un menor riesgo de complicaciones CV, nefropatía y mortalidad. También se ha relacionado con una mejora en el perfil lipídico y una reducción de los marcadores inflamatorios, sin afectar negativamente el peso corporal ni el control glucémico en pacientes bien controlados. Estos efectos pueden potenciarse dentro de un patrón dietético mediterráneo, lo que sugiere acciones sinérgicas.
Sin embargo, el consumo de alcohol puede aumentar el riesgo de hipoglucemia, especialmente en pacientes que reciben terapias hipoglucemiantes. Debe evitarse en personas vulnerables y en aquellas con comorbilidades como la enfermedad hepática asociada a la diabetes mellitus (MASLD) y otras enfermedades hepáticas importantes, neuropatía periférica u otras afecciones graves.
En conclusión, el consumo moderado de vino puede asociarse con una reducción del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y con diversos beneficios cardiovasculares en pacientes con esta enfermedad.
Las personas vulnerables deben abstenerse y quienes actualmente no consumen alcohol no deben empezar a hacerlo. Si se consume vino, la ingesta debe ser siempre moderada (lo más baja posible), dentro de comidas saludables y solo después de una evaluación clínica individual.
Dieta equilibrada, ejercicios y vino tinto
La diabetes tipo 2 es una enfermedad muy prevalente en todo el mundo y se asocia con un riesgo sustancialmente mayor de complicaciones, en particular eventos cardiovasculares, lo que conlleva una menor calidad de vida, una mayor discapacidad y una mayor mortalidad.
Qué es la diabetes tipo 2 y qué la causa
La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica en la que el cuerpo no utiliza la insulina de manera adecuada, lo que provoca una acumulación excesiva de azúcar (glucosa) en la sangre. A diferencia de un virus o una bacteria, esta enfermedad no se «contrae» ni se contagia, sino que se desarrolla progresivamente debido a una combinación de factores genéticos y hábitos de vida. Su desarrollo depende principalmente de dos grandes grupos de factores:
Factores no modificables (Genética y biología):
Antecedentes familiares: Tener padres o hermanos con la enfermedad eleva drásticamente el riesgo personal.
Edad: El riesgo aumenta significativamente a partir de los 45 años, aunque cada vez se diagnostica más en jóvenes y niños.
Etnia: Ciertos grupos (como las personas de origen hispano, afroamericano o asiático) tienen mayor predisposición genética.
Factores modificables (Estilo de vida):
Alimentación inadecuada: Un consumo frecuente de ultraprocesados, bebidas azucaradas y carbohidratos refinados sobrecarga los sistemas del cuerpo.
Sobrepeso u obesidad: Especialmente la acumulación de grasa alrededor de la cintura y el abdomen dificulta el trabajo de la insulina.
Sedentarismo: La falta de actividad física reduce la sensibilidad de las células a la insulina.
El riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (DM2) puede reducirse mediante hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada, actividad física regular y un control de peso adecuado, estrategias preventivas bien establecidas.
Además de estas medidas, algunos estudios han asociado el consumo moderado de alcohol, especialmente vino, con un menor riesgo de desarrollar DM2. Esta reducción del riesgo parece ser más pronunciada cuando el vino, sobre todo el tinto, se consume con las comidas. Es probable que algunas de estas posibles asociaciones estén relacionadas con los polifenoles, que pueden ejercer efectos beneficiosos sobre el metabolismo de los carbohidratos.

La evidencia de múltiples estudios en diversas poblaciones sugiere que el consumo moderado de vino puede ofrecer ventajas en comparación con la abstinencia y el consumo excesivo, aunque estos resultados se basan principalmente en estudios observacionales. Esto implica evidencia asociativa, no causal, por lo que no puede promoverse como una recomendación preventiva.
El consumo moderado de bebidas alcohólicas, en particular vino, también puede asociarse con efectos clínicamente favorables en personas con diabetes tipo 2 establecida. Estos incluyen un menor riesgo de complicaciones secundarias de la diabetes tipo 2, como enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, nefropatía e insuficiencia renal. Estos efectos se deben en parte a los componentes no alcohólicos del vino, especialmente los polifenoles, que presentan propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antiaterogénicas y metabólicas favorables.
Estas posibles ventajas pueden potenciarse aún más cuando el vino se consume como parte de una dieta y un patrón de consumo de estilo mediterráneo, debido a efectos biológicos sinérgicos. En estas condiciones, las posibles asociaciones favorables del consumo de vino no pueden separarse completamente del contexto dietético y de estilo de vida más amplio de algunos patrones dietéticos mediterráneos.
Sin embargo, en pacientes con diabetes tipo 2, el consumo de alcohol conlleva riesgos. El alcohol puede provocar hipoglucemia, especialmente en la diabetes tipo 1 y en diabéticos que reciben insulina o sulfonilureas, y sobre todo cuando se consume en exceso o sin una ingesta adecuada de alimentos.
Además, debe evitarse el consumo de bebidas alcohólicas en subgrupos específicos de pacientes con diabetes tipo 2, como aquellos con enfermedad hepática asociada a la diabetes mellitus u otras enfermedades hepáticas, neuropatía periférica, trastornos psiquiátricos, afecciones agudas y vulnerables, o durante la lactancia.
Los interesados en leer el artículo científico completo pueden ingresar AQUÍ.
Dados los efectos adversos bien documentados del consumo excesivo de alcohol, los pacientes con diabetes tipo 2 que no beben alcohol no deberían empezar a hacerlo. Para quienes ya consumen bebidas alcohólicas, en ausencia de enfermedad hepática, neuropatía periférica, trastornos psiquiátricos o condiciones de vulnerabilidad, siempre se debe actuar con precaución y mantener una ingesta moderada, es decir, lo más baja posible, tras una evaluación clínica individualizada. Preferiblemente, se debe consumir vino, siempre con las comidas y dentro de un patrón dietético mediterráneo.
Fuente: Revista Nutrients y MDPI.
Autores: Attilio Giacosa (Centro Italiano de Diagnóstico (CDI), Milán, Italia), Josep Masip (Universidad de Barcelona, España), Ursula Fradera (Consejo de Informacion del Vino, Bruselas, Bélgica), Ramón Estruch (Universidad de Barcelona, España) y Mariangela Rondanelli (Universidad de Pavia, Italia).















