El presidente de la Federación Económica de Mendoza, Santiago Laugero, en las consideraciones que aquí reproducimos sobre la encuesta «Riesgo empresario», realizada por la Consultora Demokratía -que dirige Nicolás González Perejamo-, advierte que el 70% de 716 entrevistados en el Gran Mendoza dicen que emprender es «muy riesgoso», pero que, al mismo tiempo, aseguran que si tuvieran un capital extra lo destinarían a una inversión productiva, no al consumo inmediato ni a generar renta improductiva.
La encuesta realizada por la consultora Demokratía, dirigida por Nicolás González Perejamo, deja una lectura muy clara sobre el clima económico y social que hoy atraviesa Mendoza y, en general, la Argentina.
Hay una lectura muy potente en la combinación de las dos preguntas del relevamiento, porque juntas muestran algo más profundo que una simple percepción económica coyuntural: muestran el estado emocional y estratégico de las personas frente al futuro.
Ficha técnica de la encuesta de la Consultora Demokratía
-Encuestadora: Consultora Demokratía, dirigida por Nicolás González Perejamo
-Ámbito: Norte de la Provincia de Mendoza.
-Departamentos: Ciudad de Mendoza, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo y Maipú.
-Universo: Total de la población de más de 16 años.
-Muestra: Estratificado, coincidental y proporcional al peso poblacional.
-Procedimiento: Se realizaron 716 entrevistas presenciales en diferentes sectores territoriales acorde a las características poblacionales definidas por el censo y los datos demográficos que otorga la DEIE.
-Tiempo: Relevamiento realizado entre el 11 y el 15 de mayo de 2026.
-Confianza: 95% con +/- 3,25%.
Por un lado, la encuesta refleja un consenso muy fuerte respecto al riesgo de emprender. Ante la consulta “Considerando la situación económica actual, ¿qué tan arriesgado calificaría usted el hecho de invertir ahorros personales o capital en la apertura de un nuevo negocio o emprendimiento?», el que más del 70% considere que hoy emprender en Mendoza -y en Argentina- es «muy riesgoso» o «extremadamente riesgoso» no sorprende en el contexto actual: inflación acumulada, caída del consumo, presión impositiva, incertidumbre macroeconómica, dificultades de financiamiento y pérdida de poder adquisitivo.

El dato no es solamente económico; es también cultural. Emprender dejó de percibirse únicamente como una oportunidad de crecimiento y pasó a sentirse como una apuesta de alta exposición personal. Y ahí aparece un aspecto muy importante: la gente ya no interpreta el emprendimiento como un camino lineal de progreso, sino como una decisión donde se pone en juego el patrimonio familiar, el ahorro y hasta la estabilidad emocional. Eso explica que apenas un 2% considere hoy que emprender es poco riesgoso.
Pero la segunda pregunta, «Si usted dispusiera hoy de un capital extra (equivalente, por ejemplo, a seis meses de sus ingresos), ¿cuál de las siguientes opciones elegiría como destino principal para ese dinero?» abre una lectura muy interesante y, en cierto punto, esperanzadora. Casi el 50% responde que lo destinaría a inversión productiva. Y, si se suma el porcentaje que elegiría renta pasiva, aparece otra conclusión muy clara: la enorme mayoría no piensa el dinero desde el consumo inmediato, sino desde la necesidad de generar ingresos.
Eso habla de una sociedad que siente que el salario o el ingreso actual no alcanza para construir estabilidad. Entonces aparece una lógica muy argentina en este contexto: «si tuviera un capital, intentaría hacerlo producir». Ya sea emprendiendo directamente, invirtiendo en un negocio, ampliando actividad o buscando mecanismos de renta.

En otras palabras, la encuesta muestra miedo a emprender, pero no falta de vocación emprendedora. Y ahí es donde aparece un rol muy importante para instituciones como la Federación Económica de Mendoza. Porque, si el diagnóstico ya está bastante claro y compartido socialmente, el desafío no es solamente describir el problema, sino construir condiciones para reducir el riesgo percibido de emprender.
Eso implica varias cosas:
- generar redes y acompañamiento;
- facilitar acceso a información y capacitación;
- impulsar financiamiento más accesible;
- articular con el Estado herramientas concretas;
- fortalecer cámaras sectoriales;
- promover mentorías y vinculación entre empresarios y nuevos emprendedores;
- y también trabajar algo muy importante: la previsibilidad.
Hoy muchos no sienten que les falten ideas o ganas; sienten que les falta margen de error. Y probablemente uno de los datos más relevantes de esta encuesta es justamente ese: aun en un contexto donde emprender se percibe como extremadamente riesgoso, la mayoría sigue pensando en invertir antes que en refugiarse o consumir.
Eso habla de una sociedad mendocina que todavía conserva una matriz profundamente productiva.



















