La feria de vinos Vinitaly, que cada año se realiza en la ciudad de Verona, al noreste de Italia, concluyó este miércoles 15 de abril de 2026, tras 4 días de intensa actividad, con 4.000 expositores, 97.000 operadores de 130 países y 433 compradores extranjeros. La primera ministra italiana sorprendió con su presencia y realizó anuncios de beneficios para la industria vitivinícola del país mediterráneo en medio de una crisis del sector, agravada por el aumento del precio del gasoil y la escasez de fertilizantes que genera la guerra de Irak y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La industria del vino de Italia coincidió en la feria Vinitaly de Verona en dar un mensaje claro: el sector necesita alivio ante un consumo en disminución, costos de producción más altos y un mercado internacional menos previsible.
La cita anual, en esta ocasión del 12 al 15 de abril, volvió a reunir a bodegas, distribuidores, importadores, compradores, funcionarios de gobierno, prensa especializada y público en general. Se trata de uno de los encuentros más relevantes para el comercio del vino en todo el mundo. Este año, además, la feria sirvió para hablar de política agraria, promoción exterior, salud pública y turismo.
Antonio Tajani, ministro de Exteriores y vicepresidente del Gobierno italiano, durante la apertura subrayó el papel de la red diplomática y de la agencia italiana de comercio para atraer compradores internacionales a Verona. En la feria se recordó que en 2025 el vino representó el 23,4% del valor total de las exportaciones italianas, con 7.800 millones de euros.
El Reino Unido sigue entre los mercados más importantes para el vino italiano. En 2024, las ventas a ese país rondaron los 860 millones de euros, cerca del 10% o 11% del total exportado por Italia. Productores y responsables comerciales señalan que el consumidor británico busca vinos con calidad y una identidad clara, dos rasgos que Italia ofrece con su variedad de regiones y uvas.
Meloni codo a codo con el vino
La primera ministra Giorgia Meloni acudió a la feria veronesa por tercera vez durante su actual mandato y expresó su apoyo directo a los productores. Definió la feria como «una gran muestra de Made in Italy» y afirmó que el sector genera unos 14.000 millones de euros al año.
El gobierno responde al aumento de los precios de la energía con alivios fiscales para la agricultura y con el congelamiento del precio del gasoil agrícola».
GIORGIA MELONI, primera ministra de Italia
Meloni vinculó las dificultades del sector vitivinícola en particular y agrícola en general con riesgos geopolíticos más amplios, entre ellos la inestabilidad en torno al estrecho de Ormuz, que afecta tanto al combustible como a los fertilizantes usados por los agricultores. Afirmó que el vino «forma parte esencial de la cocina italiana» y dio una muestra de apoyo a una actividad que sigue funcionando pese a unas condiciones difíciles.
Francesco Lollobrigida, ministro de Agricultura, expresó en Verona que el vino no debe verse sólo como un producto económico, sino también como parte de la cultura alimentaria italiana. Sostuvo que es central en la tradición gastronómica del país y rechazó los intentos de tratarlo como una sustancia dañina sin tener en cuenta su papel social y cultural. Añadió que Italia debe apostar por la calidad antes que por el volumen si quiere mantenerse en un mercado donde la producción es alta y cambian los hábitos de consumo.
Ese mensaje apareció también en las reuniones entre el Gobierno y los grupos del sector durante la mesa redonda Tavolo Vino. Lamberto Frescobaldi, presidente de Unione Italiana Vini, dijo que los productores deben asumir que los niveles actuales de producción son demasiado altos para el mercado actual. Señaló que entre 42 y 44 millones de hectolitros al año no son absorbidos por el mercado interno italiano y apuntó que el consumo es más ocasional, sobre todo entre los jóvenes.
Riccardo Cotarella, presidente de Assoenologi, pidió usar mejor la tecnología para lograr más calidad y defendió al vino frente a críticas que consideró injustas. Luca Rigotti, de Confcooperative, reclamó una línea de acción en defensa del sector coordinada tanto en el Parlamento Europeo como en el gobierno de Italia. Rita Babini, de Fivi, sostuvo que los pequeños viticultores independientes necesitan normas más simples para seguir invirtiendo en exportación.
Complicación por la guerra de Irak
«Estamos tratando de dar respuestas a un sector al que la sociedad debe agradecer por su capacidad de mantenerse competitivo y seguir reaccionando a pesar de las dificultades», dijo la primera ministra. Y agregó: «Debemos hacer todo lo posible para estabilizar la situación y reabrir el Estrecho de Ormuz, que es esencial para nosotros no sólo por los combustibles, sino también por los fertilizantes , otro elemento clave del sector».
En la entrevista para el sitio WineNews, la mandataria peninsular manifestó: «Espero una Vinitaly resiliente, que el mundo conozca su valor y entienda por que el sector vitivinícola está preocupado… Y también espero que se entienda la naturaleza extraordinaria de las dificultades a las que nos enfrentamos. Estoy aquí para transmitir el mensaje de que el Gobierno reconoce la fortaleza, el valor y el compromiso del sector vitivinícola y lo respalda con todas las herramientas a su alcance”.
En Vinitaly, la primera ministra Meloni fue acompañada por Federico Bricolo, presidente de Veronafiere; Francesco Lollobrigida, ministro de Agricultura; Gianmarco Mazzi, ministro de Turismo; Alberto Stefani, presidente de la región del Véneto; Damiano Tommasi, alcalde de Verona; Flavio Massimo Pasini, presidente de la provincia de Verona; y Matteo Zoppas, presidente de la Agencia Italiana de Comercio.
Fuentes: Vinetur, WineNews y Corriere della Sera















