La variedad «Superior» para consumo en fresco, de maduración temprana, es la excepción en un contexto de bajos precios previstos para la mayoría de las uvas para vino y una caída del consumo de la bebida nacional. En esta nota de la especialista en vitivinicultura y economía Elizabeth Pérez, del diario Tiempo de San Juan, se explica el fenómeno y se ofrece un panorama de los precios de mercado.
No todo es negativo en la vitivinicultura sanjuanina. En medio de un escenario complejo para el sector, atravesado por la pérdida de mercados externos, el estancamiento del consumo y las dificultades estructurales de la cadena, una variedad de uva logró destacarse y traer algo de alivio a los productores que aún la conservan: la variedad «Superior».
Esta vendimia la uva Superior se está pagando cerca de $1.000 por kilo, superando a la inflación y ofreciendo mejores condiciones comerciales para el productor.
Notable diferencia con la uva de base
La diferencia con el resto del viñedo es marcada. Mientras la Superior alcanza valores de cuatro dígitos, la uva común o de base se pagó el año pasado en torno a los 200 pesos por kilo y, según estimaciones del sector, no se espera que se logre una mejora similar en la presente cosecha.
A esto se suma una ventaja financiera clave: la Superior se paga en un plazo máximo de 30 días, algo poco habitual en un sector donde los plazos suelen extenderse considerablemente.
La explicación de este buen desempeño está vinculada a la demanda y a la escasez. La uva Superior ganó terreno frente a variedades tradicionales, como la Moscatel, impulsada por la preferencia creciente de los consumidores por las uvas sin semilla.
Se trata de una variedad blanca, sin semilla y destinada principalmente al consumo en fresco, que en esta campaña alcanzó valores impensados. Según referentes del sector, el precio pagado ronda los 1.000 pesos por kilo en la cepa, muy por encima de los aproximadamente 600 pesos que se pagaron el año pasado. El incremento no sólo es significativo en términos nominales, sino que además logró ubicarse por encima de la inflación.

Además, se trata de una variedad de maduración temprana, cuya cosecha ya finalizó o transita sus últimas etapas, dado que se recolecta principalmente durante el mes de diciembre.
Sus destinos comerciales son diversos. En el mercado interno, la demanda se mantiene firme; en el plano externo, se exporta principalmente a Brasil y Bolivia, aunque la competencia con Chile sigue siendo un desafío. Cuando no se destina al consumo en fresco, la Superior se utiliza para la elaboración de pasas de uva de alta calidad, conocidas como “Jumbo”, que también cuentan con un valor comercial superior por no tener semilla.
Favorecida por el clima
En la Asociación de Viñateros Independientes admitieron que ha sido positiva la cosecha de Superior este año, pero deslizaron que, sin embargo, no se trata de una variedad sencilla de producir.
“La uva Superior es delicada y muy sensible a las condiciones climáticas, especialmente a las heladas, debido a su brotación temprana. Por ese motivo, zonas como Albardón y Carpintería, en el departamento Pocito, se consolidaron como áreas especialmente aptas para su cultivo, al ofrecer mayor protección frente a las inclemencias del tiempo”, dijo Juan José Ramos, presidente de la entidad.
«Es un mercado muy chiquito, el año pasado anduvo muy mal y tal vez este año haya habido menos y por eso tal vez el precio mejoró», dijo Pablo Martín, desde la Mesa Vitícola.
Un varietal para la reconversión
Las variedades para consumo en fresco como la Superior integran el grupo de varietales que está impulsando el gobierno de San Juan para reconvertir los viñedos poco rentables. “Responde al diagnóstico que hicimos y es el camino que elegimos para desarrolla un programa de incentive y oriente hacia la uva como alimento en lugar de variedades para vino genérico o de segmentos de precios más bajos”, dijo Alfredo Aciar, Secretario de Coordinación para el Desarrollo Económico de la provincia.
Aunque muchos productores no logran aún reconvertirse cuando el mercado externo se contrajo, quienes aún mantienen esta variedad hoy ven los resultados. En un contexto general adverso para la vitivinicultura, la uva Superior se convirtió en una excepción que explica por qué, incluso en un año difícil, no todas son malas noticias para el viñedo sanjuanino.
Fuente: Diario Tiempo de San Juan, por Elizabeth Pérez











