La joven pero experimentada periodista vitivinícola británica Eloise Feilden publicó recientemente el reportaje que aquí replicamos, en el que consulta a varios de los principales actores del sector en Argentina. Con poder de síntesis y precisión, traza un panorama de las expectativas a mediano y largo plazo generadas por las medidas económicas de «El Loco» presidente Javier Milei.
Por Eloise Feilden
Periodista especializada en vinos
en The Drink Business
Ganadora del premio a escritores
sobre vinos Alan Lodge como revelación
Golpeados por una inflación altísima, la agitación política y un mercado negro de divisas, ¿podrán los productores argentinos mantener la calma?
“Un terremoto político”. Así se describió la victoria de Javier Milei en las últimas elecciones presidenciales de Argentina. El outsider libertario, apodado “El Loco” por sus críticos, prometió un cambio drástico para un país que, en el momento de su elección en 2023, enfrentaba una profunda crisis económica.
La inflación anual de Argentina alcanzó el 143% en octubre de ese año, un mes antes de la victoria de Milei, con el 40% de la población viviendo en la pobreza.
Los productores de vino han sido los primeros en admitir el impacto continuo que la situación económica del país ha tenido en sus negocios. La inestabilidad de los últimos años ha llevado a un aumento en los costos de producción y una reducción de la rentabilidad de las bodegas.
Hablan los líderes en el terreno
“El panorama político y económico en Argentina ciertamente ha presentado obstáculos”, señala Magdalena Pesce, directora ejecutiva de Wines of Argentina (WofA).
Anne Bousquet, directora ejecutiva y copropietaria de Domaine Bousquet, agrega que los desafíos del país han afectado “todo, desde el costo de producción hasta nuestra capacidad de planificar a largo plazo”.
De manera similar, Mauricio Palacios, gerente general de Doña Paula, destaca que “manejar un negocio vitivinícola en un contexto de inestabilidad inflacionaria y devaluación de la moneda es muy complejo”.
Pesce asegura que Wines of Argentina, la entidad encargada de representar y promocionar los vinos argentinos a nivel global, ha hecho lo posible por apoyar a la industria vitivinícola en medio de las muchas “complejidades” que han afectado al país.
“Hemos trabajado en estrecha colaboración con organismos gubernamentales para abogar por políticas que apoyen la industria del vino, incluyendo medidas para mitigar el impacto de los desafíos económicos”, explica Pesce. Sin embargo, con los tipos de cambio fluctuantes y la inflación en alza, hay un límite en lo que se puede lograr.



Un enfoque radical
En la campaña electoral de 2023, la propuesta de Milei para enfrentar las dificultades del país fue radical. Su candidatura fue respaldada por otros políticos de derecha, como el ex presidente brasileño Jair Bolsonaro y el presidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó que Milei haría «Argentina grande otra vez».
Milei prometió devaluar el peso argentino hasta en un 50%. La moneda había estado estrictamente controlada por el gobierno peronista saliente durante varios años, creando una economía fragmentada: mientras que la cotización oficial del dólar se situaba en 360 pesos argentinos en diciembre de 2023, el mercado negro del «dólar blue» lo valoraba en aproximadamente en 960 pesos.
Ana Lovaglio Balbo, directora de Márketing de Susana Balbo Wines, afirma que las restricciones para transferir dinero al extranjero, impuestas antes de la llegada de Milei al poder, “ciertamente afectaron nuestra capacidad de promocionar nuestros vinos a nivel global”. “La disparidad cambiaria, con un tipo de cambio de exportación muy bajo y tasas mucho más altas al viajar o usar tarjetas de crédito, ha dificultado mantener la estabilidad financiera”, explica.
Milei cumplió su promesa de devaluar el peso en su primer día en el cargo, lo que trajo alivio a los productores de vino, ya que la medida benefició a los productos destinados a la exportación.
Rachael Pogmore, compradora de vinos para América y Australasia en la distribuidora británica Enotria & Coe, señala que, desde una perspectiva externa, “desde que Javier Milei fue elegido, hemos visto que la economía está en una posición mucho más fuerte”, con la esperanza de que esto “genere más inversión en Argentina a largo plazo”.
A pesar de los “numerosos desafíos a superar en el corto plazo”, Pogmore agrega que, “desde una perspectiva financiera, esto significa que muchas bodegas pueden usar sus cuentas bancarias en Argentina en lugar de recurrir a bancos en el extranjero, como en Uruguay o incluso en EEUU, para operar en dólares”.
Sin embargo, la incertidumbre persiste. Según Pogmore, más del 90% de los productores argentinos con los que trabaja Enotria & Coe aún prefieren operar en dólares estadounidenses. “Creo que esto es definitivamente un juego a largo plazo, y la gente todavía no está tranquila”, señala.
El enfoque de Milei en política económica ha dado con una mano y quitado con la otra. Apenas días después de asumir, anunció su intención de aumentar los derechos de exportación del 0% al 8%, lo que representaría un golpe devastador para la industria. Wines of Argentina ha abogado en los últimos meses por mantener el impuesto de retención a la exportación en 0%.



Más de un año después, la política aún no ha entrado en vigor, pero los problemas han continuado durante el mandato presidencial de Milei, y su enfoque económico ha generado dificultades en el mercado interno.
Incentivos y presiones que complican
VSPT Wine Group, uno de los 20 principales productores de vino a nivel mundial, posee dos marcas argentinas –La Celia y Graffigna– y se encuentra entre los cinco mayores productores del mercado doméstico.
Cristián le Dantec, director comercial para Europa, Medio Oriente y África de este gigante sudamericano del vino, explica que, aunque “los incentivos a la exportación han ayudado a aliviar algunas presiones, la inflación y los desafíos cambiarios persisten”, y las condiciones del mercado local “siguen siendo difíciles debido a las presiones económicas que enfrentan los consumidores”.
Por su parte, Pablo Glöggler, CEO de Bodegas Bianchi, señala que la estrategia de Milei para reducir la inflación “se logró a costa de una caída en el consumo, lo que complicó aún más la situación de la industria del vino y las bebidas en Argentina”.
Los consumidores locales carecen de ingresos disponibles para comprar vino, advierte Glöggler, “a pesar de que nuestros precios están en su punto más bajo de la historia”.
Para Bodegas Bianchi, esto ha significado la implementación de “medidas radicales” ante la caída en las ventas y los márgenes de ganancia, incluyendo reducción de personal y una mayor presión en la venta a clientes. Se ha llegado al punto de “luchar botella por botella en varios canales de distribución”, comenta Pablo Glöggler.
Manteniendo la resiliencia
A pesar de todo, los productores han demostrado resiliencia. Para Domaine Bousquet, la clave ha sido la adaptabilidad. “Nos hemos apoyado en la innovación y la eficiencia, refinando continuamente nuestros procesos para reducir costos sin comprometer la calidad”, afirma Anne Bousquet. “Además, hemos fortalecido nuestras relaciones directas con socios en todo el mundo para crear un modelo de negocio más sólido y flexible”.
El contexto en Argentina ha llevado a los productores a apostar aún más por la exportación. Pogmore reconoce los “tiempos difíciles para algunas áreas del mercado y los consumidores en Argentina”, pero señala que, en mercados como el Reino Unido y Europa, “muchos argentinos son optimistas sobre lo que traerá este año”.
Trivento, una de las marcas de vino más grandes de Argentina, ha aumentado su presencia en mercados clave como Reino Unido, EEUU, Brasil, Canadá y Europa para “reducir la dependencia del mercado interno, más vulnerable a las fluctuaciones económicas”, explica Silvina Barros, directora de Márketing de la bodega.
“Si bien el panorama económico y político en Argentina sigue siendo complejo, nuestra estrategia de diversificación de mercados, enfoque en la innovación y construcción de una operación resiliente nos permite enfrentar estos desafíos y continuar creciendo”, concluye.
Sensación de optimismo
Pesce, de WofA, afirma que el crecimiento en los volúmenes de exportación en los últimos meses ha generado “un renovado sentido de optimismo dentro de la industria”. Sin duda, es un primer paso importante en la dirección correcta.
Bousquet reconoce que, aunque las condiciones económicas del país aún “siguen siendo un trabajo en progreso”, en Domaine Bousquet “seguimos siendo optimistas y proactivos, aprovechando cada oportunidad para fortalecernos en este entorno”.
Y no son los únicos con esta visión positiva. Cristián le Dantec, de VSPT Wine Group, señala que la compañía se está enfocando en la producción de vinos premium para mitigar los desafíos del mercado local, destacando que “la comercialización ha ayudado a mantener la rentabilidad a pesar de los obstáculos internos”.
Para la doctora Laura Catena, cuarta generación de la familia al frente de Catena Zapata, el mensaje es claro: “Calidad, calidad, calidad”. “Los consumidores argentinos aman el buen vino, y estamos agradecidos por ello”, comenta, subrayando que la demanda sigue firme a pesar de que el país aún se recupera de una reciente recesión.
“Lo más importante es mantener la estabilidad emergente que estamos viendo en la economía argentina, ya que esto nos permite planificar nuestro negocio a largo plazo y con mayor certeza”, añade Catena.



Pogmore resume la situación de manera concisa: “Argentina es un juego a largo plazo”. Pero los productores no pierden la esperanza.
La visión de Catena para el futuro requerirá mayor inversión gubernamental en infraestructura, especialmente en caminos y puertos. “No olvidemos que Mendoza, la región que representa más del 70% de las exportaciones de vino de Argentina, está a 1.100 km del puerto de Buenos Aires y a 450 km del puerto chileno más cercano. La inversión en logística es fundamental para nuestro sector”, enfatiza.
El enfoque de Milei en política económica puede ser drástico, pero está ganando aceptación tanto en la industria vitivinícola local como entre sus socios internacionales. Pogmore afirma: “Los últimos seis meses han sido una prueba del éxito de Milei y de la confianza que la gente tiene en lo que está haciendo”. “Creo que habrá mucha más confianza en hacer negocios con Argentina y en expandir el comercio allí”, concluye.
Los informes recientes indican que la inflación en Argentina cerró 2024 en 117,8%, una gran mejora considerando que alcanzó casi el 300% en abril del mismo año. Incluso se proyecta que descenderá a cifras de dos dígitos en 2025, terminando el año en 25,9%. Un avance significativo para un país donde los productores de vino han demostrado una fortaleza inquebrantable ante la adversidad.