Observar el viñedo en tiempo real con cámaras manejadas en forma remota y recolectar datos sobre el estado y evolución de las plantas, así como la fertilización dirigida del cultivo, son prácticas que pueden convertirse en clave para los productores de uvas y vinos. El uso de drones en viticultura es una técnica que ya se implementa en los principales países productores y constituye una herramienta más de labranza. En Argentina, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha creado una Red Nacional de Pilotos de Drones con el objetivo de generar y capitalizar información para alimentar modelos predictivos más precisos.
La incorporación de drones, o vehículos aéreos no tripulados (VANT) o Aeronaves pilotadas a distancia (RPA) en el sector vitivinícola ha dejado de ser una novedad para convertirse en una herramienta de precisión consolidada. Es una tecnología que vino a sumarse y complementarse dentro del parque de maquinarias existente, potenciando la toma de decisiones agronómicas.
En este contexto, desde el Programa Nacional de AgTech del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina se ha impulsado la conformación de la Red de Drones: una iniciativa que trasciende la mera operación de vuelo para enfocarse en la generación de datos de calidad, la validación científica de ensayos o pruebas a campo y la exploración técnica en distintos usos y ambientes.
De la labranza tradicional a la viticultura de precisión
La viticultura es uno de los oficios más antiguos que existen. Una forma de labranza tradicional que se ha transmitido, de generación en generación, a lo largo de los siglos y que, a pesar de la modernidad, conserva buena parte de esta esencia. Sin embargo, la labor manual del hombre se ha visto sustancialmente mejorada por los adelantos de las diferentes técnicas aplicadas a la agricultura.
Si bien el cultivo de la vid cuenta con hitos tan importantes a través del tiempo, es probable que hoy estemos asistiendo a una de las revoluciones más singulares de su historia: el uso de drones. Un desarrollo tecnológico que bien puede considerarse una agro-revolución, ya que puede ser un auténtico aliado para optimizar los procesos de cultivo.
Ver el viñedo desde los ojos de un pájaro, tanto en altura como aprovechando la capacidad de estos dispositivos de revisar de cerca y en detalle las plantas, facilita realizar análisis exhaustivos de la productividad, pudiendo controlar de cerca cómo evolucionan los brotes o las uvas. Pero la cosa no se queda ahí. La movilidad de los drones permite conocer si hay una evolución de malas hierbas en una determinada planta, el estado de humedad de una parcela enfocada o, incluso, detectar la presencia de plagas y hongos en una planta.
En resumen, los drones facilitan detectar no sólo el estado de las plantas de vid sino, sobre todo, abren la puerta a controlar cualquier factor que pueda repercutir en el desarrollo de la vid y, por tanto, en la posterior cosecha. Algo posible no solo por su capacidad de compartir imágenes en tiempo real sino, también, por toda la tecnología asociada al desarrollo de los drones. Imágenes termográficas para medir el estrés hídrico de una determinada planta o sensores multiespectrales para conocer la cantidad de luz que recibe, son algunos de los dispositivos asociados a los drones aplicados a la viticultura.
Dadas todas estas ventajas, los drones repercuten en positivo en la producción. Pero no solo eso: además, permiten mejorar los procesos de labranza relacionados y, por tanto, optimizar los recursos para reducir los gastos asociados a cada vendimia.
Cumbre global de drones en Tucumán
Del 23 al 25 de setiembre de 2026, se realizará en la sede de Sociedad Rural de Tucumán, Argentina, el Congreso Internacional de Drones 2026. Está coorganizado por la Sociedad Rural de Tucumán, el INTA, Kampu SRL y tiene el apoyo de universidades nacionales y organismos científicos y técnicos del país, de Brasil y España.
Durante 3 jornadas, reunirá a representantes del sector público, privado, académico y comunitario, creando un espacio para la transferencia de conocimientos, la formación de capacidades especializadas y la presentación de tecnologías emergentes vinculadas a Aeronaves Pilotadas a Distancia (RPA).
Una de las principales ventajas del uso de drones en viticultura es su capacidad de llegar a cualquier parte. Una forma de saltar los escollos geográficos que, en muchas ocasiones, se dan en las plantaciones de viñedo. Gracias a su carácter volador, los drones pueden salvar desniveles importantes e, incluso, alcanzar espacios determinados del viñedo en circunstancias meteorológicas adversas.
Innovación disruptiva: la pulverización con drones
La tecnología disruptiva se refiere a innovaciones que transforman radicalmente las industrias y mercados existentes, creando nuevos sectores y modelos de negocio. Este tipo de innovación altera profundamente la estructura del mercado y la manera en que se consumen productos o servicios. La innovación disruptiva se manifiesta en la aparición de tecnologías, modelos o procesos inesperados que resuelven problemas de formas que antes no se habían considerado. Estas innovaciones emergen de manera abrupta y sin previo aviso, causando un cambio significativo en la forma en que operan las industrias.
Los drones de pulverización en la vitivinicultura son una innovación disruptiva porque han cambiado radicalmente el monitoreo y la gestión de nutrición y fitosanidad de los viñedos.
Algunos de sus principales impactos son:
Precisión en la aplicación de productos
- Aplicación dirigida: Los drones aplican productos fitosanitarios y fertilizantes con gran precisión, asegurando una distribución adecuada y reduciendo el desperdicio.
- Reducción de dosis: La precisión minimiza el uso excesivo de productos químicos.
- Minimización de las derivas: La mecánica de aplicación de los drones, si es configurada de forma correcta, posee características físicas que colaboran en que las derivas de aplicación sean casi nulas.
Eficiencia operativa
- Cobertura rápida: Pueden cubrir grandes áreas en menos tiempo que los métodos tradicionales.
- Accesibilidad: Acceden a terrenos difíciles o empinados, mejorando la cobertura en todo el viñedo.
Reducción de la huella de carbono
- Menor uso de agua y productos químicos: La eficiencia en la aplicación reduce el consumo de agua y productos químicos.
- Reducción de la compactación del suelo: No compactan el suelo, beneficiando la salud del suelo y las raíces.
- Sin hidrocarburos: Los drones no usan hidrocarburos para realizar su trabajo, disminuyendo aún más el impacto ambiental.
Monitoreo y gestión de viñedos
- Imágenes y sensores: Equipados con cámaras y sensores multiespectrales, permiten obtener datos precisos sobre el estado del viñedo.
- Decisiones basadas en datos: Facilitan la toma de decisiones informadas para optimizar recursos y mejorar la calidad de la uva.
Costos Operativos y económicos
- Ahorro en mano de obra: Reducen la necesidad de mano de obra manual.
- Retorno de inversión: Los ahorros en maquinaria y logística, productos químicos, agua y mano de obra pueden justificar el reemplazo de aplicaciones tradicionales.
Mejora en la calidad del producto final
- Salud de las plantas: La aplicación precisa mejora la salud de las plantas y la calidad de las uvas. Funciona en forma efectiva tanto en esquemas preventivos como en situaciones curativas.
- Reducción de enfermedades: Detectan y tratan enfermedades de manera más eficiente.
Fuentes: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y carlosserres.com (Rioja, España)














