En 30 años, la visión de un emprendedor local de origen alemán, sumada al apoyo estatal y el uso de técnicas de riego por goteo de avanzada, transformaron una región desértica, casi sin lluvias, en la industria más rentable del país surafricano. Una historia de perseverancia, ingenio y resiliencia, sin combatir a la naturaleza sino amigándose con ella.
Namibia puede ser un país desconocido para muchas personas. Está en el sur de África, limitando al sureste con Sudáfrica y al oeste con el Atlántico. Gran parte de su territorio es un desierto con precipitaciones mínimas según la zona, van de 5 mm a 50 mm al año (en Mendoza, principal provincia productora de Argentina, también enmarcada en el desierto andino, la lluvia anual promedio es de 350 mm). Aunque tienen una economía acotada por la topografía, el clima, el nulo desarrollo de industrias pesadas y la escasez de tierras de cultivo, un cada vez más alto porcentaje de las uvas de mesa que se consumen en la Unión Europea provienen de allí.
Gracias a la visión de pioneros locales y empresarios de origen alemán, en los últimos 30 años Namibia ha logrado convertir partes del desierto en zonas productivas de uvas, destacándose en la producción de uvas de mesa para exportación mediante una gestión efectiva del agua, riego por goteo y condiciones climáticas únicas, con un floreciente desarrollo agrícola que beneficia a miles de familias. La producción de uva en el desierto de Namibia es considerada un «milagro agrícola», consolidándose en 2026 como un pilar estratégico de su economía.
Lo que hace tres décadas era un valle desolado y castigado por el sol a orillas del río Orange, hoy es el epicentro de una industria de la uva que hoy factura 100 millones de euros al año y apunta a crecer un 5 por ciento anual en los próximos 10 años.

La industria vitivinícola en esta región denominada valle de Aussenkehr nació a mediados de la década de 1980, cuando el emprendedor Dusan Vasiljevic vio el potencial del terruño y, mediante la construcción de infraestructuras y sistemas de riego por goteo, transformó un valle desértico en un próspero centro de producción de uva de mesa para exportación.
Allí la fuente única y vital de agua para el riego es el río Orange, ya que en ese valle las precipitaciones anuales promedian entre los 20 y 50 mm. Las temperaduras de verano extremas, que pueden llegar hasta los 50°C durante el día, y la baja humedad permiten cosechas tempranas (hasta 2 meses antes que en otras zonas vitivinícolas del hemisferio Sur. Esas condiciones ambientales también reducen la necesidad del uso de pesticidas, porque no favorecen las enfermedades de la viña, en especial a aquellas que desarrollan hongos.
En la última década, el progreso del cultivo de uvas de mesas, en su mayor parte para exportación, ha generado miles de empleos y divisas, siendo hoy una fuente principal de ingresos para la región y llenando los supermercados europeos con las cotizadas uvas frescas de Namibia. .
Tras superar obstáculos financieros, Vasiljevic plantó las primeras 150 hectáreas, logrando una cosecha inicial de 1.000 toneladas en 1991. Desde entonces, la expansión ha sido constante. La colaboración entre el sector privado y entidades como la Namibia Grape Company (NGC) y el gobierno nacional ha permitido extender el cultivo a más de 700 hectáreas adicionales, convirtiendo el valle en un motor de desarrollo que ahora mismo ya exporta, además de Europa, a otros mercados de África y Asia.

Las exportaciones han pasado de 1.917 toneladas en 1997 hasta tener para esta temporada 2026 unos 7.500 millones de cajas de uva de mesa listas para vender.
El éxito namibio no depende sólo de la producción, sino también de una logística muy bien diseñada y ajustada. Ahora mismo su mercado principal está en la Unión Europea (UE) que absorbe el 75% de la producción, seguida de Reino Unido y mercados emergentes en África y Asia. Es por ello que el foco de la compañía se ha puesto hacia las variedades de alto valor como Arra Honey Pop y Arra Fire Crunch que ofrecen un mayor sabor y sobre todo más resistencia en el transporte.
En lo que respecta a sus rutas de salida hacia otros países, se destacan sobre todo los puertos estratégicos de Walvis Bay y Ciudad del Cabo, que garantizan un rápido transporte y que la uva llegue con la frescura necesaria a los consumidores europeos.
Más allá de las divisas que genera, la uva se ha convertido en el sustento de miles de familias en esta zona. En la actualidad, la industria sostiene a 3.500 trabajadores permanentes y 7.000 empleados temporarios durante la época pico de cosecha. Además, este modelo ha sido elogiado en foros internacionales como el de Davos, donde se presentó como un ejemplo de cómo la agricultura irrigada puede ser sostenible y rentable en regiones áridas del África subsahariana.
La producción de uvas en el desierto de Namibia, principalmente en la mencionada zona de Aussenkehr, a orillas del Río Orange, es un «milagro agrícola» impulsado por la visión de emprendedores que transformaron un valle árido en un centro de exportación de uva de mesa, utilizando riego por goteo y aprovechando las condiciones climáticas extremas para cosechar temprano.
Además de la producción de uvas de mesa, existen en esta zona pequeñas bodegas -como Finca Neuras- que utilizan las mismas técnicas de agricultura desértica para producir vinos Merlot, Sirah, Colombart y Cabernet Sauvignon.
Cifras y proyecciones para 2026
- Producción total: Se pronostica que la producción bruta de uvas en Namibia alcance las 35.300 toneladas métricas para el cierre de 2026, manteniendo una tasa de crecimiento anual del 1,9%.
- Exportaciones: Namibia se sitúa actualmente como el 17º exportador mundial de uva de mesa. Para la temporada 2025/2026, junto con la región del río Orange, se espera que suministre el 40% de las exportaciones tempranas de África Austral.
Regiones clave
- Valle de Aussenkehr: Es el epicentro de la industria, concentrando el 70% de la producción nacional. Las plantaciones utilizan el agua del río Orange para riego en pleno desierto de Namibia.
- Oasis del Namib: Existen proyectos de menor escala, como Kristall Kellerei (cerca de Omaruru) y viñedos en los confines del desierto que producen vinos raros regados por aguas subterráneas cristalinas.
Mercados y variedades
- Destinos principales: El 70% de las exportaciones se dirigen a Países Bajos, Reino Unido y Alemania. También se están expandiendo hacia mercados de África, el sudeste asiático y China.
- Ventaja competitiva: La cosecha comienza entre noviembre y diciembre, un periodo de baja oferta global, lo que otorga a Namibia una ventana comercial privilegiada.
- Variedades: Se están implementando nuevas variedades resistentes y populares como AutumnCrisp y variedades tempranas de la serie Arra.












