El uso de la Inteligencia Artificial (IA) para comprar vino, tanto en restaurantes como en supermercados, está en auge, especialmente entre los jóvenes de la Generación Z (entre 18 y 30 años). Según un reciente artículo del diario francés Le Figaro, casi un tercio de los compradores franceses y españoles ha utilizado la IA para adquirir vino, y los dueños de restaurantes señalan que el uso del ChatGPT está sustituyendo las recomendaciones de los sommeliers.
Según el diario francés Le Figaro, con base en una encuesta propia, en lugar de pedir ayuda al personal de los restaurantes, los jóvenes prefieren consultar al ChatGPT para obtener recomendaciones de vinos.
«Reciben una respuesta relativamente sencilla y rápida», declaró al diario Matthias Alberghi, propietario de un restaurante y también experimentado sommelier. «Es algo muy común hoy en día, sobre todo entre los clientes ventiañeros».
La facilidad y rapidez de uso parecen haberse extendido tanto al sector de la hostelería (restaurantes) como al de la venta minorista (tiendas de vinos y supermercados).
«Estaba en el supermercado buscando un vino para acompañar una picada de quesos, así que saqué mi teléfono y mané fotos de las botellas al ChatGPT», contó Valentín, de 30 años, al diario. «Funcionó perfecto. Incluso me indicó qué varietal maridaba mejor con la tabla de quesos»
El diario español La Vanguardia se hizo eco de las conclusiones de Le Figaro y las chequeó en Barcelona, realizando a su vez una encuesta propia a los sommeliers locales, en la que los profesionales de los restaurantes describieron: «La verdad es que cada vez más descubrimos que los clientes prefieren preguntar a su plataforma de IA preferida qué vino de la carta sería el mejor, en lugar de dejar que los sommeliers les recomienden un vino a través de una conversación directa».
Judit Ayago, sommelier del prestigioso restaurante Masta, en Zarautz, País Vasco, España, declaró a La Vanguardia que los comensales recurrían a la IA por «las dudas que tienen sobre el vino, a la solemnidad que lo rodea y al miedo a equivocarse». Dijo que en parte culpaba a la industria, que podía ser demasiado técnica y distante para los consumidores. «Es lamentable que utilicen la IA para elegir un vino y crean que lo que dice es la verdad absoluta», dijo Ayago. «Me entristece que los clientes desconfíen del sumiller y de sus recomendaciones».

Hubo opiniones encontradas en el debate: Nataly Rodríguez, sommelier y copropietaria del restaurante 55 Pasos en la ciudad española de La Coruña, afirmó que «la IA nunca podrá hacer nuestro trabajo mejor de lo que nosotros podemos», mientras que Jofre Farrán, de los restaurantes Alkimia y Alkostat de Barcelona, culpó a los malos sommeliers. Según él, el uso de la IA en los restaurantes aumentará porque los sommeliers «prefieren cada vez más restringir la comunicación, quizás para dar la impresión de que sabemos más de lo que realmente sabemos, en lugar de hablar y hacer preguntas». Según él, los sommeliers no habían generado suficiente confianza, pero que, igualmente, la profesión se había «degradado bastante: hay escasez de sommeliers en los restaurantes y no se le ha dado al papel la importancia que merece».
Según el estudio francés mencionado más arriba, a principios de 2026, más de la mitad (58%) de los jóvenes de entre 18 y 25 años han utilizado inteligencia artificial para obtener información sobre bebidas alcohólicas. En el grupo de edad comprendido entre 26 y 35 años, el 41% afirma haber utilizado inteligencia artificial con este fin, y en general, el 30% de los franceses admite utilizarla para comprar bebidas.
No todos están convencidos. Si bien Alberghi admite que la recomendación del ChatGPT sobre un vino francés reconocido, como es el Crozes-Hermitage para acompañar un bife de ternera con papas fritas fue «una muy buena combinación, una que yo mismo podría haber elegido», la recomendación de la plataforma de un Chablis con un róbalo a la parrilla parecía basarse, según él, en suposiciones generales sobre el Chablis, suposiciones que, en este caso, no estaban a la altura.
Si bien normalmente la IA se basa en las notas de cata de los profesionales, a veces también se inventa cosas».
MATTHIAS ALBERGHI, sommelier y dueño de un restaurante en París, Francia
«Al revisar las fuentes utilizadas por la IA, comprendimos mejor: como carecía de las notas de cata de la última añada de un determinado vino, simplemente extrapolaba la información que tenía cargada sobre otros vinos», dijo Alberghi. «Esa es una de las limitaciones de la IA: cuando desconoce algo, tiende a inventar».
No obstante, si bien la IA sigue siendo una herramienta útil, sencilla y directa en el a menudo esotérico mundo de la selección de vinos, el diario Le Figaro sugirió que existían preocupaciones más amplias al permitir que la IA dictara nuestra elección de vino. «El problema es que impide que la gente piense», dijo Alberghi. «Es una herramienta informática que nos da consejos, mientras que el vino apela a nuestro sentido del olfato, a los recuerdos… es algo muy personal«. «Al depender únicamente del ChatGPT, corremos el riesgo de no saber nunca realmente qué nos gusta», añadió. «Para comprender tus gustos, tenés que intentar abrirte un poco a este mundo, y eso empieza por pensar por vos mismo», finalizó Albergui.














