El acuerdo de libre comercio entre el bloque Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia) y la Unión Europea (UE) entró en vigencia provisional el 1 de mayo de 2026. Para los países del Viejo Continente elaboradores de vino, el pacto es una oportunidad de mayores exportaciones porque los aranceles para los productos europeos se irán reduciendo desde el 27% en promedio hasta 0% en 8 años, en un mercado potencial de 270 millones de consumidores. Para el vino argentino, es una espada de doble filo: abre un mercado europeo exigente pero presiona a la industria local con vinos europeos más baratos
La aplicación provisional del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) entró en vigencia el pasado viernes 1 de mayo de 2026, y abre una nueva etapa tanto para las exportaciones de vino argentino a Europa como para las de la UE a Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Desde el Viejo Continente, consideran que el tratado le «dará aire» a sus vinos, ya que, según expresaron fuentes del Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) «el pacto permitirá reducir aranceles, simplificar trámites y ampliar la protección de las indicaciones geográficas en los mercados del Mercosur».
El acuerdo puede beneficiar a la vitivinicultura argentina al eliminar también los aranceles europeos, facilitando la exportación hacia un mercado de 500 millones de consumidores. A la vez, el pacto reconoce y respecta las indicaciones geográficas argentinas, otorgándoles valor agregado a la hora de poner nuestros vinos en las góndolas europeas. No obstante, la eliminación de aranceles (del 27% en promedio al 0% en 8 años) para vinos europeos puede generar un riesgo de mayor competencia y presión en precios internos.
Impactos principales para el vino argentino
- Mayor competencia interna: El ingreso de vinos europeos a menor precio desafiará a los productores argentinos, especialmente en segmentos de espumosos económicos.
- Oportunidad de exportación: Argentina podrá colocar más vino en Europa con un arancel reducido (actualmente entre 9,9 y 13,1 euros por hectolitro, con rebajas progresivas).
- Desafíos estructurales: El sector enfrenta costos altos y una situación complicada (clasificada en «rojo» en algunos informes).
- Adaptación: Se prevén plazos de 8 a 12 años para la desgravación, lo que permite tiempo para la modernización y diferenciación de la oferta argentina.
En resumen, el pacto representa una espada de doble filo: abre un mercado europeo exigente pero presiona a la industria local con vinos europeos más baratos.
Expectativa europea por la baja de aranceles
Desde el Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) señalaron que los vinos europeos soportan ahora gravámenes de hasta el 35% en Argentina y del 18% en Brasil, Paraguay y Uruguay. Según sus cálculos, esa carga supuso más de 43 millones de euros en 2024. Con la aplicación provisional del acuerdo, esos aranceles se irán eliminando de forma gradual.
Las exportaciones de vino de la Unión Europea al Mercosur alcanzaron 238 millones de euros en 2024, una cifra que equivale al 1,3% del total de ventas exteriores de vino comunitario. En la última década, esas ventas se han duplicado, aunque el sector sostiene que el mercado no ha podido desarrollarse más por las barreras arancelarias y por otras trabas administrativas.

Brasil concentra la mayor parte de esas ventas. En 2024 compró vino europeo por valor de 205 millones de euros, según los datos difundidos por CEEV. El bloque Mercosur suma unos 270 millones de consumidores y cuenta con una clase media en expansión en el mercado brasileño, un factor que el sector ve como una vía para ampliar su presencia comercial.
El acuerdo también prevé la protección de 145 indicaciones geográficas europeas en los países del bloque sudamericano. Entre ellas figuran nombres ligados a zonas vitivinícolas reconocidas dentro y fuera de la Unión Europea. Para las empresas del sector, esa protección ayuda a defender el origen y la identidad comercial de sus vinos.
Además, el texto incluye medidas para simplificar los procedimientos de importación y reducir barreras no arancelarias. Entre ellas figuran diferencias en prácticas enológicas y requisitos complejos de certificación. El objetivo es facilitar el acceso al mercado para bodegas grandes y pequeñas.
La presidenta del CEEV, Marzia Varvaglione, afirmó que el acuerdo pasa “de la ambición a la realidad” tras más de 25 años de negociación. A su juicio, la diversificación comercial es una necesidad para el sector en un momento de tensiones comerciales y búsqueda de nuevos consumidores.
El secretario general del CEEV, Ignacio Sánchez Recarte, señaló que las empresas europeas podrán competir “en igualdad de condiciones” en Mercosur.
La aplicación provisional se desarrolla mientras sigue abierto el trámite institucional para la entrada plena en vigor del acuerdo. El Parlamento Europeo remitió el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que emita una opinión sobre su compatibilidad con los tratados comunitarios. CEEV confía en que ese examen se cierre pronto y permita completar el proceso jurídico.
Fuentes: Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV), Vinetur y propias














