El poco estudiado síndrome CPR provoca retrasos generalizados y asincronía en la brotación de las vides, acompañados de un subdesarrollo de las estructuras vegetativas y reproductivas. Esta condición altera el vigor de la planta, reduciendo los rendimientos y, en consecuencia, comprometiendo la calidad de la fruta. Además, el síndrome RSG aumenta la susceptibilidad a los patógenos y acorta la longevidad de los viñedos comerciales. En este resumen del artículo divulgado el 13/4/2026, un grupo de investigadores chilenos de la Universidad Católica de Chile y de la Organización Bloom Fresh de Murcia, España, indagan en las causas del problema, que tienen relación con las heladas de otoño y con el cambio climático.
El crecimiento primaveral restringido (CPR) es un síndrome de la vid poco documentado que compromete el desarrollo vegetativo, la producción de fruta y la longevidad del viñedo. En esta investigación, los autores presentan el primer informe formal y caracterización del CPR en viñedos comerciales de Vitis vinifera cv. Sweet Globe en Chile Central.
En tres sitios afectados y un viñedo de control, se compararon los rasgos vegetativos, las reservas nutricionales y la anatomía vascular de vides sintomáticas (Sy) y asintomáticas (As). Las observaciones de campo revelaron que las plantas Sy desarrollaron entrenudos basales significativamente más cortos y delgados que las plantas As, lo que provocó una reducción del vigor de los sarmientos. Aunque las concentraciones de nutrientes en las hojas no difirieron entre los grupos, los análisis de las reservas radiculares indicaron que las vides Sy tendieron a acumular menos reservas durante la dormancia, lo que sugiere una dinámica de reservas alterada.
Los análisis histológicos proporcionaron evidencia crucial de deterioro vascular, mostrando que las plantas Sy desarrollaron elementos vasculares más pequeños, radios de xilema irregulares y floema desorganizado y subdesarrollado, frecuentemente asociado con la formación de callos.
El análisis de posibles causas bióticas no encontró asociación con ácaros, Pseudomonas o enfermedades del tronco de la vid. Todos los viñedos dieron positivo para virus comunes (GVA, GRSPaV, GFLV). Por lo tanto, es improbable que los patógenos y las yemas sean la causa del síndrome.
Los hallazgos de este estudio apuntan a un origen abiótico del RSG, moldeado por los efectos combinados de la dinámica de las reservas, el estrés por frío y el daño del tejido vascular. En conjunto, estos resultados indican que el CPR es un trastorno multifactorial que altera la funcionalidad vascular y la acumulación de reservas, con impactos consecuentes tanto en el desarrollo del brote como del fruto.
¿Crecimiento o retraso en el crecimiento?
El cambio climático, junto con los factores de estrés abióticos y bióticos, plantea un desafío significativo para los sistemas de producción agrícola.
En condiciones de estrés, las plantas destinan menos recursos al crecimiento y desarrollo, aumentando su susceptibilidad a trastornos fisiológicos y ataques de patógenos, lo que en última instancia compromete la seguridad alimentaria.

Las prácticas agrícolas intensivas, impulsadas por la creciente demanda de productos de alta calidad, dependen cada vez más de fertilizantes, reguladores del crecimiento y bioestimulantes para maximizar el rendimiento. Sin embargo, estas prácticas llevan a las vides a sus límites fisiológicos, exacerbando así los efectos del estrés abiótico y biótico. Estas condiciones pueden contribuir al desarrollo de trastornos y síndromes fisiológicos, incluido el crecimiento primaveral restringido (CPR).
El crecimiento primaveral restringido (CPR), también conocido como crecimiento primaveral retardado o, en algunos casos, retraso del crecimiento, son términos que describen condiciones similares pero con sutiles diferencias en la sintomatología.
Mientras que el retraso del crecimiento permite cierto grado de recuperación y desarrollo estructural durante la temporada de crecimiento, el CPR presenta una detención persistente del crecimiento. Esta condición se conoce desde 1990; sin embargo, sus características detalladas aún no se han publicado formalmente y los datos siguen sin estar disponibles, lo que proporciona una síntesis descriptiva de la información recopilada durante un seminario, pero sin datos cuantitativos. Aunque los informes técnicos y las presentaciones han descrito aspectos del CPR, carecen de datos empíricos explícitos.
Los autores Hackett y Holzapfel (2002) proponen esquemáticamente factores que definen el estado de una planta, distinguiendo entre individuos vigorosos y sanos (VSG) y aquellos con crecimiento restringido (RSG). Además, describen tres posibles escenarios para estas plantas: productivas y sanas, debilitadas y infectadas. Explican también que el RSG constituye un síndrome multifactorial caracterizado por una brotación deficiente y un crecimiento retardado de los brotes, cuyas causas se asocian tanto a patologías de la vid como a interacciones ambientales.
Además, un estudio de tres temporadas realizado en Australia por Bernard et al. (2005) identificó a Calepitrimerus vitis y Colomerus vitis como causas comunes de RSG. Esta investigación evaluó la distorsión de las hojas, la longitud de los brotes y la presencia de ácaros Eriophyidae en vides de Chardonnay y Cabernet Sauvignon.
Según sus resultados, los tratamientos con acaricidas atenuaron la gravedad del síndrome, como lo demuestra el aumento de la longitud de los brotes y la reducción de la necrosis de las yemas. Sin embargo, el Instituto Australiano de Investigación del Vino ( AWRI, 2015 ) sugiere que, en algunos casos, el RSG puede diagnosticarse erróneamente, atribuyendo los síntomas por error a infestaciones de ácaros Eriophyidae.
Efectos dañinos del síndrome CPR
La mayoría de los informes técnicos describen el síndrome CPR como retrasos generalizados y asincronía en la brotación, acompañados de un subdesarrollo de las estructuras vegetativas y reproductivas. Esta condición altera el vigor de la vid, reduciendo los rendimientos y, en consecuencia, comprometiendo la calidad de la fruta. Además, el síndrome RSG aumenta la susceptibilidad a los patógenos y acorta la longevidad de los viñedos comerciales. El síndrome se observa con mayor frecuencia en viñedos jóvenes, especialmente durante los primeros tres años en vides cultivadas bajo una carga excesiva de fruta.
Los estudios indican que la expresión de RSG es más pronunciada en plantas vigorosas que exhiben un crecimiento activo a finales de temporada, a menudo impulsado por una fertilización e irrigación excesivas. Como resultado, los portainjertos vigorosos se han asociado con una mayor incidencia de RSG. El vigor a finales de temporada puede interferir con la dormancia y la adquisición de resistencia al frío en los tejidos de las plantas, aumentando así la susceptibilidad al daño por heladas. Según Esau (1948) , el estado de dormancia sólo se establece completamente después de la ocurrencia de la primera helada. Además, Zabadal et al. (2007) informaron que las heladas invernales pueden dañar el cambium vascular, lo que lleva a la formación de callos que interrumpen la función vascular y dan como resultado un floema desorganizado y subdesarrollado. Adicionalmente, el investigador mendocino González Antivilo et al. (2020) demostraron que el daño inducido por el frío en el floema y el cambium puede causar necrosis del floema, interrumpiendo aún más la brotación en las vides.
Reducción de reservas para siguientes temporadas
El vigor de finales de temporada también puede disminuir las reservas de carbohidratos y nitrógeno antes del invierno. Esta reducción en la acumulación de reservas está relacionada con un bajo vigor en la temporada siguiente y aumenta la susceptibilidad a los patógenos. Además, se ha sugerido que los niveles reducidos de reservas son un posible factor que contribuye al desarrollo de RSG. En las plantas perennes, el almacenamiento de carbohidratos no estructurales (CNE), como azúcares y almidones, antes de la dormancia es fundamental para la supervivencia invernal y la brotación uniforme en primavera.
Las condiciones ambientales influyen en la acumulación y el consumo de NSC; por lo tanto, los inviernos inestables aumentan la tasa de agotamiento de las reservas. Además, en las plantas, la arginina es la principal reserva de nitrógeno y desempeña un papel crucial en el vigor de la vid. Se ha demostrado que las vides con menores reservas de arginina presentan una menor fecundidad de yemas y un vigor de brotación reducido. Además, la investigación en otras especies de plantas sugiere que la acumulación insuficiente de reservas puede alterar el desarrollo fenológico.
Este fenómeno también se ha observado en viñedos de uva de mesa y de vino, y se ha reportado tanto en variedades tradicionales como de reciente desarrollo, independientemente de su período de maduración. Debido a su aparición variable y naturaleza multifactorial, el RSG se considera un síndrome con patrones erráticos y causas subyacentes complejas. El objetivo de este estudio fue caracterizar el crecimiento primaveral restringido en viñedos comerciales mediante la integración de observaciones de campo, datos climáticos, análisis anatómicos y evaluaciones de reservas para explorar posibles mecanismos abióticos subyacentes al síndrome.
Deformaciones vasculares por heladas
El crecimiento primaveral restringido (CPR) es un síndrome complejo que afecta el desarrollo de las estructuras vegetativas y reproductivas. Las plantas afectadas presentan una reducción en la longitud y el grosor de los entrenudos al final de la temporada, a menudo acompañada de pérdidas significativas en el rendimiento y una menor acumulación de reservas.
Los hallazgos de este estudio sugieren que la restricción del crecimiento de los brotes podría estar relacionada con una deformación significativa de los tejidos vasculares, lo que podría afectar la translocación de hormonas y nutrientes, explicando así la posible falta de crecimiento de los brotes.
Además, según la literatura, dichas deformaciones son consistentes con los daños asociados a las heladas. En las condiciones del presente estudio, este tipo de daño podría estar relacionado con las heladas de principios de otoño que, según se ha informado, afectan a brotes inmaduros o tejidos con baja resistencia al frío. No obstante, se requiere más investigación para aclarar en qué medida el daño por heladas contribuyó a las alteraciones anatómicas observadas.

El grado de deformación del tejido vascular podría explicar por qué el síndrome se manifiesta en primavera. Un cambium dañado en los sarmientos no podría suministrar los recursos necesarios a los brotes emergentes, y, según la extensión de la lesión, algunos brotes podrían recuperarse y reanudar su crecimiento.
En las condiciones de este estudio, los análisis patológicos realizados parecen descartar un origen biótico para este síndrome. Si bien los factores bióticos pueden reducir el vigor de la vid, los datos aquí relevados sugieren que, en este caso, es más probable que el síndrome esté asociado a factores ambientales.
Los autores del estudio consideran que el análisis histológico de los tejidos vasculares es un enfoque fundamental para la identificación y caracterización del síndrome RSG. En particular, en el contexto del cambio climático, la investigación futura debería centrarse en la adquisición de la dormancia, la dinámica de los carbohidratos no estructurales y el impacto de las condiciones ambientales en las transiciones de dormancia durante el otoño y el invierno.
Los interesados en leer la investigación completa pueden ingresar AQUÍ
Investigar las fluctuaciones estacionales de los carbohidratos no estructurales en vides jóvenes podría proporcionar información crucial sobre la expresión del síndrome y contribuir al desarrollo de estrategias de manejo del viñedo para mitigar sus efectos.
Fuente: OENO One. Por Bastián Silva-Gutiérrez, María Spoerer-Gazitúa, Matías Caichac, Jaime Schmitz, Pietro Scafidi, José-Antonio Alcalde, Claudio Meneses y Alonso Pérez-Donoso













