La miniserie titulada en inglés «Drops of God» se puede encontrar en las plataformas Apple TV+, Amazón y Prime Video, según el país, y en algún sitio de streaming gratuito, buscando con paciencia. Viene bien verla en estos tiempos en que muchos productores de nuestra bebida están descorazonados ante las dificultades económicas. El vino siempre ha sido resiliente y proveedor de satisfacciones, y esta producción franco-japonesa le hace honor. Aquí la reseña y valoración de nuestro colaborador, el historiador, docente de la Universidad de Santiago (Chile) y escritor mendocino Pablo Lacoste.
Para quienes se sienten parte del mundo del vino, «Las Gotas de Dios» es una invitación irresistible.
Trama de suspenso en torno a aromas, sabores y texturas; piernas y lágrimas; cuerpos y estructuras. Entre los protagonistas están el Cheval Blanc de Francia, el Vega Sicilia de España y el Malbec de Argentina. Volamos de la Borgoña a la Champaña, tocando a los pequeños viticultores de Italia, los vinos ancestrales de Armenia, y los sofisticados chateaux de Burdeos.
Una de las claves es el “patrimonio”, ese legado que pasa de generación en generación, pero donde en cada etapa, se renueva y eleva, a través de lazos de amor.
El alma del viticultor en el centro, con sus traumas, dolores y heridas; sus debilidades y fragilidades. Debe enfrentarse a adversarios formidables, incluyendo traficantes del mercado, manipuladores de guías y medallas, y mercenarios de status. ¿Con qué armas? Valores de siempre, identidad y lazos intergeneracionales.
La serie cuenta con una primera temporada de 8 episodios estrenada en 2023. La segunda temporada se estrenó el 21 de enero de 2026.
La trama es una novela de suspenso, donde las claves se ocultan entre obras de arte del barroco y la sabiduría del viticultor, esa que se adquiere caminando entre los viñedos: el paisaje cultural en forma.
Esta serie entrega elementos esenciales, muchas veces invisibles, de la cultura del vino. Y llega en un momento oportuno, cuando la industria se encuentra en crisis, aportando elementos para pensar.
A pesar de su profundidad y notable espesor, la serie resulta altamente emocionante. La intensidad dramática solo se compara con la película «Muchachos»: es como ver de nuevo el Mundial de Qatar, donde los mejores del mundo se juegan la vida, mientras entregan coreografías de estética infinita.
Para los habitantes del planeta del vino, es una serie para ver con máxima tranquilidad, sin distracciones, porque cada detalle encierra un misterio y una clave de la existencia de la bebida ancestral.













