En Mendoza y la Patagonia se estima una disminución del 5 al 10% en 2026 con respecto a los 19,8 millones de quintales de 2025, por efecto del granizo en algunas zonas y la falta de agua en general. Pero en San Juan y el Noroeste los cálculos previos indican que habría una leve suba del tonelaje, con lo que el volumen total del país se compensaría. Mientras todos en la industria y en los gobiernos de las provincias productoras esperan que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) realice su pronóstico «oficial» -en duda este año por las políticas de desrregulación del gobierno nacional-, ya se sabe que habrá problemas porque hay mucho vino acumulado en las bodegas y el consumo interno y las exportaciones han bajado.
A punto de comenzar la cosecha en Argentina, los viñateros, los bodegueros y los funcionarios de gobierno del sector productivo y económico están expectantes por conocer cómo viene no sólo el volumen de la recolección sino también la calidad de las uvas y los previsiones de venta y consumo.
En un escenario complicado por el sobrestock de vino acumulado en los tanques de las bodegas, producto de la baja del consumo interno y de las exportaciones, un pronóstico de cosecha con suficiente antelación y ajustado en los números constituye una herramienta fundamental para planificar estrategias de negocio, contrataciones y trabajos culturales en la viña.
Aunque los agrónomos de bodegas y viñedos ya hacen su propios cálculos anticipados, aún no se sabe con certeza si el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) realizará este año su clásico pronóstico de cosecha, valorado y confiable para la industria por la capacidad de sus expertos y las técnicas de medición perfeccionadas durante décadas de esta práctica «oficial».
Ante la suposición de que la evaluación previa del INV deje de hacerse por la desrregulación y cancelación de tareas dispuesta por el gobierno nacional, el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, y su par sanjuanino, Gustavo Fernández, realizaron un pedido formal al presidente del INV, Carlos Tizio, para que no cese la estimación habitual. Según se supo, la respuesta de Tizio fue favorable, pero habrá que esperar una decisión a nivel del gobierno nacional, porque esas tareas implican un fuerte despliegue de recursos y los presupuestos están recortados.
Desde las entidades vitivinícolas, también esperan que la estimación de cosecha se realice. Al respecto, Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina, con base en Mendoza, dijo: «Entendemos que en el INV lo estaban pensando. Pero finalmente yo creo que se va a hacer, más allá de que el sistema cooperativo está haciendo su propio relevamiento, que indica que la cifra será relativamente similar a la del año pasado».
El consumo de vino en Argentina ha caído un 33% de 2020 a 2025. La exportación sigue estancada en unos 200 millones de litros, aunque ha crecido en valor. El país pasó de vender al exterior 400 millones de litros en 2007 a los poco más de 200 millones en la actualidad.
Por su parte, el director de Agricultura de la provincia de Mendoza, Alfredo Draque, manifestó: «El pronóstico y las estadísticas son una herramienta necesaria. Por eso se le pidió el presidente del INV que no dejara de hacerse. Por lo pronto, nuestros técnicos junto a la Asociación de Cooperativas están trabajando para concentrar información».
Incertidumbre en San Juan
En la provincia de San Juan, segunda productora de uvas y vino en el país después de Mendoza, estiman cosechar unos 500 millones de kilos (5 millones de quintales), es decir casi lo mismo que en 2025. Sin embargo, hay dudas sobre cómo se va a procesar toda esa uva. Por el stock de vino acumulado -que según el secretario de Coordinación para el Desarrollo Económico de esta provincia, Alfredo Aciar, está en 8 meses– y la baja previsión de venta de vino, muchos industriales van a destinar más uvas a pasas, mosto y consumo en fresco. La inquietud sobre el futuro también ha sido expresada por el gobierno provincial, que hace un mes lanzó la propuesta de reconvertir unas 12.000 de las 40.000 hectáreas de viña implantadas en San Juan.
En relación a este problema, Aciar planteó un panorama crítico en San Juan, provocado por el exceso de stock y la sobreoferta de vino. Según precisó el funcionario al diario Tiempo de San Juan, «actualmente las bodegas cuentan con más de 8 meses de stock esperado, es decir, el volumen de vino disponible para la venta hasta la próxima liberación, prevista teóricamente para el 1 de junio. Este nivel se ubica muy por encima del promedio histórico de equilibrio, que en los últimos 15 años fue de 6,3 meses. En términos concretos, el excedente ronda entre 2,5 y 3 meses de stock, una situación que dificulta cualquier recuperación de precios».
Desde el sector privado sanjuanino, Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes, expresó: «Las expectativas que tenemos para esta cosecha son malísimas. Se ha potenciado el sobrestock de vinos porque el gobierno nacional, con la desrregulación, anticipa la fecha de liberación. Esto, y tener un dólar subvaluado que impacta en las exportaciones, es peor que la caída de consumo… Con el precio actual del mosto a 270 pesos el litro, da para la uva menos de 150 pesos el kilo. No valdrá la pena ni cosechar y el viñatero no podrá tomar ni siquiera los créditos oficiales y las bodegas trasladistas estan desfinanciadas». Según Ramos, los productores que mejor saldrán parados de esta crisis son los que tienen pasas y uvas en fresco, que mantienen precios rentables.
Fuentes: Diario UNO de Mendoza, Tiempo de San Juan y propias














