Una reciente resolución de la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV) define pautas y brinda recomendaciones sobre qué se debe considerar una viña antigua o vieja. Si bien no existe un protocolo definitivo sobre el tema ni el documento de la OIV establece reglas «vinculantes», resulta importante conocer la edad de la viña porque ese dato suele ser un argumento de venta del vino, además de que la antigüedad tiene impacto directo en la calidad del producto final.
La Asamblea General de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), mediante la Resolución OIV-VITI 703, definió y estableció recomendaciones sobre las viñas y vides viejas en el sector vitivinícola. Esta decisión marca un reconocimiento oficial a iniciativas internacionales como The Old Vine Conference, The Old Vine Project, The Old Vine Registry y el Censimento Vecchie Vigne. La medida es resultado de un largo debate entre los expertos de la Comisión de Viticultura de la OIV, así como de una consulta formal con los Estados miembros.
La Resolución establece que una vid vieja es aquella documentada oficialmente con al menos 35 años de edad, independientemente de otros factores.
En el caso de plantas injertadas, la conexión entre el portainjerto y el injerto debe permanecer intacta durante al menos ese tiempo. Asimismo, un viñedo viejo se define como una parcela continua y legalmente delimitada, donde al menos el 85 % de las vides cumplan con el criterio anterior.
Esta resolución podría tener repercusiones importantes, porque los organismos de regulación vitivinícola de cada país toman en cuenta estas sugerencias para establecer sus propios parámetros y reglas. Por ejemplo, en Europa, la Comisión de la Unión Europea considera las recomendaciones de la OIV al desarrollar nuevas normativas. Según la Master of Wine Sarah Abbott, cofundadora de The Old Vine Conference, este avance puede influir significativamente en futuros reglamentos y programas de reestructuración de viñedos. Abbott destacó el papel de los miembros y defensores de la organización en este logro.
The Old Vine Conference, una entidad sin ánimo de lucro fundada en 2021, ha liderado los esfuerzos para promover un mayor reconocimiento de las viñas viejas y los vinos producidos a partir de ellas. En poco más de 4 años, ha impulsado la creación de una categoría específica para estos vinos y ha fomentado el entendimiento sobre el valor de los viñedos históricos. Su primera conferencia se celebró en marzo de 2021, y desde entonces ha ganado el respaldo de patrocinadores, bodegas y miembros individuales.
Financiada mediante patrocinadores y membresías, The Old Vine Conference continúa trabajando para asegurar que las viñas viejas y los vinos que producen reciban el reconocimiento que merecen.
Técnicas para establecer la edad de una planta de vid
La edad de una planta de vid se determina principalmente mediante registros históricos y catastrales del viñedo, o de forma visual al observar el grosor del tronco, el diámetro de la cepa y las deformidades o nudosidades acumuladas por las podas anuales. También existen métodos científicos de alta complejidad, como la dendrocronología o el análisis mediante la utilización de Carbono 14, que se utilizan en investigaciones específicas pero no son utilizados por los viñateros porque implican altos costos.
Entre los distintos métodos para calcular la edad de una vid, podemos mencionar los siguientes:
- Registros y memoria local: consultar los libros de plantación de la finca o la información oral de los viticultores.
- Grosor y diámetro del tronco: Medir la circunferencia de la cepa; un tronco más grueso y nudoso indica mayor antigüedad, aunque el vigor varía según el terreno y la variedad.
- Forma y nudos de poda: Analizar las cicatrices y los brazos leñosos, que se vuelven más complejos y retorcidos conforme pasan las décadas.
- Análisis de anillos de crecimiento (Dendrocronología): Contar los anillos en un corte transversal del tronco (método destructivo, aplicable solo en cepas ya eliminadas).
Las bodegas hoy en día en todo el mundo, pero en particular en los países productores-exportadores, se enfrentan al desafío de caracterizar con precisión su patrimonio vitivinícola, porque incluso en el caso de los países del denominado «Nuevo Mundo» vitivinícola (Argentina, Chile, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica), existen plantas de vid de hasta 150 años de edad. La datación de estos viñedos puede ser muy importante para su conservación y valorización comercial.
Sin embargo, los registros oficiales a veces carecen de información detallada suficiente sobre las fechas de plantación. Por esta razón, un reciente estudio (publicado el 1 de julio de 2026 en la revista científica internacional OENO One) busca proporcionar una herramienta para la certificación y gestión de «viñedos viejos» mediante la combinación de fotografías aéreas históricas, caracterización morfológica y análisis de material vegetal.
La investigación se enfocó en en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Campo de Borja, en España, pero sus métodos y resultados pueden ser aplicables para cualquier viñedo. Ese estudio demostró que la combinación de metodologías multidisciplinarias puede refinar la estimación de los años de plantación, proporcionando una base para la certificación oficial de parcelas históricas y la gestión a largo plazo del paisaje vitivinícola.
Por qué es importante la edad de las vides
La edad de las vides influye realmente en los vinos, no se trata de un mero truco de márketing.
Se pueden establecer muchas analogías entre las vides y las personas. Por ejemplo, la floración de la vid es similar a la etapa de la adolescencia humana. Por eso, no debe sorprender que la edad de las vides tenga una influencia extraordinariamente positiva en los vinos elaborados a partir de sus uvas. Al fin y al cabo, cuanto más maduros son los seres humanos, más conocimientos y experiencias acumulan.
Igual que con les sucede a las personas, las vides durante sus primeros años de vida no son productivas. Pero los viticultores las cuidan en esos primeros años para conseguir que crezcan sanas y fuertes para que, posteriormente, sí puedan producir buenas cosechas. Un comportamiento similar al de las personas. Los niños son criados y educados con amor, respeto y esfuerzo para lograr que se conviertan en personas adultas independientes y valiosas para la sociedad.
La edad de las vides afecta directamente a su funcionamiento interno. La recolección de minerales, la manera en la que fluye la savia y su adaptación al medio se ven afectadas por la edad que tienen.
El beneficio más evidente de que la edad de las vides de un viñedo sea elevada es que esto implica que las plantas están perfectamente aclimatadas a las condiciones meteorológicas y climáticas del lugar, a las características del suelo y a la situación de la parcela en la que se encuentran (altura, proximidad a zonas de secano o marítimas, etcétera).

¿Qué implica esto? Que las vides con más años responden mejor ante las fluctuaciones climáticas que se producen entre un año y el siguiente, de tal manera que se ven menos afectadas por las variaciones anuales. Así, las vides vetustas se muestran más resilientes ante cuestiones como el incremento de la humedad o que se registren temperaturas inferiores a las habituales.
Como consecuencia de ello se logran cosechas más estables y que no fluctúan en cantidad y calidad de una manera excesiva en función del clima.
Raíces más profundas y tronco más grande
Como pasa con cualquier planta arbórea, las raíces se vuelven más profundas con el paso de los años. Esto conlleva que la edad de las vides influya en la fortaleza y extensión de sus raíces y en la conformación de un sistema radicular sólido que permita a las plantas recolectar más minerales y mejorar el acceso al agua, así como encarar mejor situaciones complejas como las sequías.
Igualmente, la edad de las vides también está vinculada a las características de su tronco. Cuanto más longevas sean, mayor será su grosor, así como su capacidad de contar con reservas de nutrientes recolectados previamente por las raíces.
La edad de las vides influye de manera decisiva en la producción de los viñedos. Las parcelas con vides longevas producen menos cantidad de uva al año, sin embargo, esta puede ser de excelente calidad, también en dependencia de otros factores. ¿A qué se debe este fenómeno? La poda de las vides va dejando su huella en ellas, dificultando la circulación de la savia. Así, aunque las vides con muchas décadas de vida no producen una ingente cantidad de uvas, sí dan a luz uvas exquisitas puesto que la menor circulación de la savia provoca que las uvas presenten una concentración mayor de azúcares y aromas. Si a ello se le suma un óptimo proceso de maduración, el resultado será una cosecha excelente en cuanto a calidad y estado de salud.
Los vinos de vides viejas son más complejos
Precisamente, que las uvas de las vides veteranas gocen de una altísima calidad se traduce en que los vinos elaborados a partir de ellas también la tengan. De ahí que digamos que la edad de las vides influye en las características de los vinos.
¿Cómo son los vinos que nacen a partir de la cosecha de vides con varias décadas de vida? Por lo general, se destacan por tener mucho cuerpo, contar con una estructura notable y presentar una complejidad que los hace muy especiales. Además, la concentración de azúcares y aromas de las uvas producidas por vides con muchos años de vida provoca que los vinos que se elaboran usándolas sean profundamente aromáticos, intensos, profundos y con mayor potencial de guarda.
La poda: fundamental para alargar la vida de la viña
Cuidar las vides para que lleguen a viejas no es una tarea sencilla. El costo de producción de los vinos es mayor porque las vides producen una menor cantidad de uvas y es necesario invertir en sus cuidados. Estas plantas necesitan que los viticultores lleven a cabo un trabajo continuo para facilitar su adaptación al entorno, protegerlas frente a enfermedades y modular la forma en la que se desarrollan.
Así, cuando se habla de la edad de las vides no se puede dejar de lado la importancia capital que juega la poda en la extensión de la vida de estas plantas. Gracias a los trabajos de poda, los equipos de viticultura pueden combatir cualquier problema de salud que afecte al tronco, recortar la madera de más de dos años, renovar las partes de la vid, eliminar algunos sarmientos y limitar el crecimiento de otros.
Es importante tener en cuenta que si una vid crece sin control se debilita año tras año y esto repercute en la cosecha que produce, pero también en su capacidad de supervivencia. Así, no es sólo importante podar las vides por conseguir las mejores cosechas posibles, sino, sobre todo, por evitar un envejecimiento prematuro de la planta y alargar su vida.
Solo mediante un trabajo delicado de poda y que se adapte a las características y necesidades de cada planta se puede conseguir que la edad de las vides sea elevada.
Fuentes: Revista Científica OENO One, Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV) y https://pazobaion.com
















