La introducción de la abejas en los viñedos representa una práctica cada vez más extendida en todo el mundo que está revolucionando el sector vitivinícola. Estos preciosos insectos se han convertido en verdaderos aliados de los viticultores, ya que ofrecen una serie de beneficios en las fincas que van más allá de la simple producción de miel. Conozcamos la experiencia de una agrónoma italiana que impulsa con éxito la introducción de apiarios en las cotizadas viñas de las zonas del Friuli y el Véneto.
«Si las abejas desaparecieran de la tierra, los humanos sólo tendrían cuatro años de vida».
Albert Einstein
La presencia de la abejas en los viñedos protege las uvas del moho dañino, estimula las vides e incluso ayuda a reparar los daños causados por el granizo. Pero no se quedan ahí: estos incansables insectos también reducen la presencia de plagas potencialmente dañinas, creando un ecosistema más equilibrado y resistente.
Una sinergia provechosa
El mundo de la apicultura tiene algo verdaderamente mágico que te atrae y atrapa. La experiencia de la ingeniera agrónoma, enóloga y productora vitivinícola María Grazia de Belli, en la zona del Veneto italiano resulta muy interesante. Ella decidió combinar su trabajo en el sector vitivinícola con su pasión por las abejas. Esta combinación demostró la importancia de la colaboración entre diferentes sectores para afrontar los retos del cambio climático.
Todo comenzó en 2018, cuando De Belli, quien ya trabajaba con productos y servicios vitivinícolas, descubrió el mundo de las abejas, describiéndolo su relación como «un flechazo». Tras experimentar con sus propias colmenas, comenzó a ofrecer a sus clientes proyectos de biomonitoreo que priorizan al enólogo.
Durante años, De Belli observó cómo los apicultores tendían a culpar a los agricultores y a sus tratamientos por las muertes o envenenamientos registrados de abejas. Sin embargo, su enfoque era diferente: demostraba que la solución no es culpar a nadie, sino colaborar para mejorar ambos sectores. Esta visión llevó a la colocación de colmenas -primero las suyas y luego las de sus clientes- en los viñedos de Friuli-Venecia Julia y, posteriormente, del Veneto.
En los proyectos de De Belli, el enólogo se convierte en el propietario del colmenar, a pesar de su falta de conocimientos específicos de apicultura. Por ello, lo apoya plenamente durante todo el proceso, guiándolo en todos los aspectos de la apicultura y mostrándole los beneficios de las abejas en los viñedos.
Ellas hacen la diferencia
Los apiarios en viñedos, tanto en fincas orgánicas como convencionales, han demostrado a los viticultores la necesidad de cambiar sus prácticas, empezando por la elección de tratamientos. Al principio no fue fácil: la burocracia atemorizó a muchos viticultores, quienes se mostraban reacios a emprender nuevos proyectos. Sin embargo, al explicar adecuadamente el mundo de las abejas y mostrar los beneficios de las abejas en los viñedos, a lo largo del tiempo varios profesionales han confiado en De Belli.
A pesar del escepticismo inicial, el proyecto de la enóloga emprendedora ha tomado forma con los años. Hoy en día, continúa visitando fincas para compartir conocimientos sobre polinizadores y Apis mellifera. Comparte su agenda de trabajo de campo con viticultores y programa tratamientos, demostrando que las colmenas entre cultivos ofrecen un innegable valor añadido.
Pero ¿cuáles son realmente los beneficios de las abejas en los viñedos. Es importante señalar que la polinización de la vid se produce principalmente por el viento, no por insectos. Sin embargo, cuando las abejas se introducen en los viñedos y no encuentran otras flores, también se sienten atraídas por la diminuta flor de la vid. Al posarse sobre ella, las abejas la desinfectan con su lígula (lengua), liberando micropartículas de polen y estimulando el cierre de la corola, inhibiendo así la formación de mohos dañinos.
La presencia de estos insectos mejora la salud del suelo y estimula el crecimiento de las vides. Además, ayuda a reducir la presencia de insectos potencialmente dañinos como avispones y avispas, creando un entorno más equilibrado.
Transformar el ecosistema del vino
Las abejas en los viñedos desempeñan un papel ecológico fundamental que va mucho más allá de la simple polinización y los efectos directos descriptos. Estos incansables insectos transportan polen incluso a zonas donde no estaría presente de forma natural, alterando así las especies vegetales locales. Durante sus viajes, las abejas propagan levaduras y transportan mohos beneficiosos que contribuyen a la singularidad de los terroirs vinícolas.
Uno de los aspectos más interesantes es que crean un entorno autoequilibrado que puede reaccionar de forma autónoma al estrés, reduciendo la necesidad de intervenciones químicas por parte del ser humano. Esta característica representa un paso importante hacia prácticas agrícolas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
También aparecen en emergencias climáticas. Por ejemplo, en caso de tormentas de granizo que pueden dañar gravemente los cultivos, la presencia de abejas cerca de la cosecha puede limitar los daños. Estos insectos se sienten atraídos por el dulzor de las uvas dañadas y, al visitar los racimos afectados, ayudan a cerrar las cicatrices del granizo en la fruta. Este proceso natural puede salvar parte de la cosecha que de otro modo se perdería.
Las abejas también resultan invaluables en las labores de restauración ambiental. Introducir estos insectos en campos o bosques después de un incendio, por ejemplo, promueve la regeneración de la vegetación. Estas incansables criaturas no se rinden ante la adversidad y continúan con su labor esencial para el ecosistema.
Por supuesto, la apicultura actual no está exenta de desafíos. El cambio climático actual supone un reto significativo para los apicultores. Los cambios en los patrones de temperatura y precipitaciciones, el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y la alteración de los ciclos estacionales afectan profundamente la vida y la productividad de las abejas. A pesar de estos desafíos, las abejas, los beneficios de las abejas en los viñedos siguen siendo innegables y representan una razón más para proteger a estos preciosos insectos.
Un modelo de agricultura sostenible
La experiencia de De Belli demuestra cómo la integración entre la apicultura y la viticultura puede representar un modelo virtuoso de agricultura sostenible. La presencia de abejas en los viñedos no sólo mejora la salud de las vides y la calidad de la uva, sino que también contribuye a la biodiversidad de todo el ecosistema vitivinícola.
Los beneficios también se extienden al ámbito económico. La diversificación de actividades mediante la introducción de la apicultura puede representar una fuente adicional de ingresos para los viticultores. La miel producida por las abejas que viven en los viñedos puede comercializarse como un producto relacionado con el vino, lo que crea una interesante propuesta de márketing local.
La sinergia entre estos dos mundos también fomenta prácticas agrícolas más respetuosas con el medio ambiente. Los viticultores que mantienen colmenas en sus terrenos son naturalmente más sensibles al impacto de los tratamientos con pesticidas en las abejas y, por lo tanto, tienden a preferir métodos menos invasivos y más respetuosos con el ecosistema. Este enfoque más conciente se traduce en vinos que expresan mejor las características del terroir.
La importancia de las abejas en los viñedos, por lo tanto, va mucho más allá de su función ecológica: representa un cambio de paradigma en el enfoque de la agricultura, pasando de una actividad explotadora a una protectora de la biodiversidad. En un período histórico en el que el cambio climático supone un grave desafío para la agricultura tradicional, modelos integrados como el propuesto por De Belli ofrecen valiosas perspectivas para un futuro más sostenible.
Fuente: https://salvaleapi.org/es/autor/salvemos-a-las-abejas
















