Tras la presentación del Atlas de las Maravillas en Dijon, Francia, a cargo del historiador y escritor mendocino Pablo Lacoste, la iniciativa, que tuvo su chispa inicial en el Clúster enoturístico Mendoza Este, concitó la atención de académicos del mundo, a punto tal que la reconocida revista internacional Macrohistoria le dedicó un articulo de investigación y puesta en valor. A continuación replicamos el estudio, publicado originalmente y difundido a escala global el 30 de julio de 2026.
El Atlas de las Maravillas de Latinoamérica es un instrumento construido articuladamente por redes académicas y asociaciones empresarias, para impulsar el turismo ecocultural en América Latina como mecanismo de desarrollo económico, social y cultural, poniendo en valor el patrimonio natural, cultural y vitivinícola.
A través de métodos cualitativos y una mirada interdisciplinaria, en este estudio se sitúa al Atlas como iniciativa latinoamericanista, en el marco de la evolución de las ideas económicas y políticas de la región, se indaga en su origen, estructura y alcances, así como la convergencia de los actores que contribuyeron a puesta en marcha. El estudio propone una reflexión sobre las posibilidades del Atlas como instrumento que articula conocimiento académico y acción empresarial para visibilizar el patrimonio latinoamericano.
Turismo para el desarrollo sostenible
El Atlas de las Maravillas se ha propuesto con el fin de promover el turismo ecocultural como vía de desarrollo sostenible, con vistas a impulsar mejoras económicas, sociales, ambientales y culturales en la región, mediante acciones concretas como promover el empleo, mejorar la calidad de vida, arraigar la población rural a sus territorios (previniendo la migración campo ciudad) y construir vínculos entre los pueblos.
Así, la investigación académica se articula con las problemáticas reales de los territorios, contribuyendo al desarrollo local, promoviendo la asociatividad de las pymes y el fortalecimiento del diálogo a través de mesas de trabajo multimodales, donde participan la academia, la empresa y el Estado.
Se trata de una plataforma que, hasta el momento de elaborar este trabajo, combina cartografía temática, soporte digital y articulación entre actores territoriales, para visibilizar y valorizar el patrimonio natural y cultural de la región. En este marco, el Atlas está dirigido a múltiples públicos, incluyendo empresarios y pymes del sector turístico, gestores públicos, académicos y comunidades locales, constituyéndose como una herramienta de articulación entre conocimiento, producción y territorio.
La iniciativa ha tenido una amplia difusión en medios de comunicación de distintos países, tanto en prensa (ver alguna de las notas al respecto en Enolife AQUÍ) como en diversas plataformas web, particularmente en Argentina, Chile, Perú y Bolivia.
El Atlas se ha representado en mapas digitales para la difusión en redes sociales y en grandes murales, así como en un canal de YouTube con videos breves sobre los paisajes culturales del territorio, su gastronomía y patrimonio agroalimentario, productos típicos y modelos de asociatividad. En este contexto, el Atlas ha generado expectativas como alternativa al modelo extractivista hegemónico en la región, caracterizado por la explotación intensiva de recursos naturales y la generación de conflictos socioambientales, proponiendo en cambio la valorización del patrimonio cultural y natural, potenciando lugares, productos y destinos mediante el turismo ecocultural.
El objetivo del Atlas es funcionar como un instrumento para impulsar un cambio en el turismo latinoamericano, tradicionalmente focalizado en destinos ligados al patrimonio natural. Esa modalidad de turismo ha generado movimiento en las últimas décadas, pero en forma muy acotada: cada año Brasil recibe 7 millones de turistas; Argentina y Chile, 5 millones y Bolivia no llega a 1 millón anual.
En contraparte, según la Organización Mundial de Turismo (ONU Turismo), la oferta cultural y patrimonial representa el 40% del turismo internacional, englobando a museos, monumentos, lugares históricos y religiosos, comunidades auténticas, gastronomía, enoturismo y festivales. Así, el turismo cultural atrae a un público cada mayor en busca de autenticidad, ávido de vivir nuevas experiencias vinculadas al patrimonio. Por ejemplo, sólo en Latinoamérica, los nuevos sitios que se incorporan a la lista oficial de Unesco aumentan el turismo internacional en un promedio anual de 270.000 personas, lo que se traduce en cifras cercanas a los 270 millones de dólares.
Por lo anterior, el Atlas sería un medio que busca promover la convergencia del patrimonio natural con el patrimonio cultural, tratando de emular lo que ocurre en países del Viejo Mundo. Basta señalar que, en 2024, España, Francia e Italia recibieron más de 100 millones de turistas; considerando un gasto promedio de U$S 2.000 por turista, estos flujos generan ingresos por 200.000 millones de dólares para cada uno de esos países, distribuidos entre millones de pymes, con su consiguiente impacto económico, social, ambiental y cultural. Cerrar la brecha entre lo que ocurre en Europa y América Latina requiere de una estrategia muy amplia y ambiciosa, que comprometa políticas públicas conjuntamente asociadas a acciones sostenidas por parte del sector privado.
Para avanzar en esa dirección, el Atlas de las Maravillas propone comenzar por la articulación de distintos países latinoamericanos, a través de una estrategia de visibilización y promoción en forma coordinada, con vistas a captar el interés, primero, del mercado regional, para continuar después con la conquista de mercados de Europa, Asia y otros territorios.
En este escenario, el objetivo de este trabajo es examinar la elaboración de la primera edición del Atlas de las Maravillas de Latinoamérica, estableciendo posibilidades para el desarrollo del turismo ecocultural, definiendo este concepto como base para su creación. También se examinan los actores subyacentes a esta iniciativa, para conocer cómo se generaron las sociedades empresariales y cómo se produjo la articulación entre ellas y las redes universitarias que dan origen a este Atlas. Dentro de este espacio, se indagan también las condiciones que facilitaron el cambio de actitud de los empresarios para reorientar su interés hacia la academia, y establecer los acuerdos y sinergias que permitieron sentar las bases para crear el Atlas de las Maravillas para impulsar el turismo ecoculturalde la región.
A partir de lo anterior, se plantea como hipótesis que el Atlas de las Maravillas de Latinoamérica constituye una herramienta de valorización patrimonial cuya efectividad depende de su capacidad para consolidar redes territoriales estables entre academia, empresarios y comunidades locales.
Conclusiones
El Atlas de las Maravillas de América Latina aparece como una iniciativa original, surgida de la articulación de las redes académicas con las redes empresariales vinculadas al turismo ecocultural. Si bien se inspira en experiencias previas de valorización patrimonial -como las Exposiciones Universales del siglo XIX y las iniciativas impulsadas por organismos internacionales, como la Unesco, en el siglo XX-, introduce una mirada más flexible, basada en la construcción de redes territoriales y en la participación de actores diversos. En ese sentido, el Atlas puede interpretarse como un esfuerzo por aportar el mejoramiento del modelo de desarrollo económico de América Latina, que actualmente, y desde hace muchas décadas -e incluso siglos-, sigue dependiendo fundamentalmente de la producción y exportación de materias primas.
El «extractivismo» aporta a la macroeconomía de los países latinoamericanos, y fortalece las rentas públicas, con su consiguiente impacto positivo en salud, educación, seguridad y demás funciones del Estado. Pero resulta insuficiente para construir una sociedad diversificada, con pymes vigorosas e innovadoras, que contribuyan a la movilidad e integración social.
Tal como ocurre en Europa, el turismo receptivo puede ser el vector que contribuya a desarrollar las pymes con sus consiguientes externalidades positivas en los territorios en que se sitúan.
El desarrollo del Atlas ha sido posible gracias a la convergencia de tres pilares principales: academia, empresas y Estado. Mientras el sector público ha contribuido mediante el financiamiento de iniciativas de investigación y desarrollo, la academia ha desempeñado un rol clave en la construcción de redes interdisciplinarias en torno al patrimonio cultural latinoamericano. Particularmente, la academia ha dedicado 30 años a formar las redes interdisciplinarias latinoamericanas en torno a la identidad y el patrimonio cultural, formalizadas luego con la creación de una revista científica (Rivar).


Por su parte, el sector empresarial ha logrado impulsar procesos de asociatividad que han permitido generar las condiciones organizativas necesarias para la implementación del proyecto trabajando en conjunto con el mundo académico y el Estado. El proyecto de turismo ecocultural ha encontrado en el Atlas de las Maravillas un vehículo con potencial para alcanzar sus objetivos de visibilizar, promover y poner en valor los atractivos turísticos de América Latina, tanto la belleza escénica como el patrimonio cultural, la gastronomía, la vitivinicultura, los productos típicos y las fiestas identitarias. Se trata de una propuesta superadora del ecoturismo, centrado en la naturaleza, y de los servicios industrializados y estandarizados de cruceros y «all inclusive», con escaso compromiso con la identidad y la cultura locales.
A través de este camino, se apunta hacia un equilibrio en el enfoque económico regional: si hasta ahora la corriente principal se había concentrado en extraer y exportar recursos naturales, a cargo de las grandes empresas, ahora se propone activar también los recursos culturales, con participación de las pymes. De este modo se aspira a promover la economía de América Latina, incrementar el empleo, fortalecer a las pymes y construir una sociedad más integrada y equilibrada. Desde el punto de vista histórico, este proyecto tiene como referente la tesis del abogado, intelectual y escritor argentino Juan Bautista Alberdi (1845), que propiciaba un acercamiento entre los países latinoamericanos para avanzar juntos hacia un modelo de desarrollo económico co-creado, formando bloques regionales cooperativos, inspirado en la propuesta del Zoverein (1830), antecedente inspirador de la Unión Europea.
Alberdi planteaba la necesidad de mirarse mutuamente para crecer juntos. Alentaba medidas fundamentales como mejorar los medios de transporte y las comunicaciones; facilitar el transporte de personas, cargas e información. Adelantándose 150 años al euro, Alberdi propuso una moneda común para facilitar la integración y el intercambio de bienes y servicios, aspecto que ha facilitado enormemente el auge del turismo en el Viejo Mundo.
Este legado histórico resurge ahora, con más fuerza, a través del Atlas de las Maravillas de Latinoamérica y la red de turismo ecocultural, formada por asociaciones de empresarios y académicos, poniendo al servicio de los territorios la investigación universitaria, que año tras año actualizará el listado de destinos, productos y lugares de significación cultural y natural, contribuyendo a la puesta en valor del patrimonio latinoamericano.
Cabe señalar también que el proceso de conformación del Atlas evidenció tensiones y asimetrías relevantes. La sobrerrepresentación inicial de Argentina, Chile y Bolivia reflejó la mayor densidad de redes académicas previamente consolidadas en dichos territorios, aspecto que se buscará subsanar en futuras ediciones incluyendo a cada vez más países latinoamericanos.
Asimismo, la articulación entre lógicas patrimoniales y objetivos comerciales no estuvo exenta de conflictos, especialmente en torno a los mecanismos de legitimación, los criterios de selección de las maravillas y la tensión entre reconocimiento cultural y posicionamiento de mercado. Estas disputas muestran que el proceso del desarrollo del Atlas no ha sido neutro, sino un espacio atravesado por relaciones de poder, jerarquías de legitimidad y disputas por la representación territorial.
Futuras investigaciones podrán profundizar en la medición del impacto concreto del Atlas sobre los territorios incorporados, particularmente en términos de fortalecimiento de economías locales, sostenibilidad social y apropiación comunitaria del patrimonio. Asimismo, resultará relevante comparar experiencias similares en otros espacios regionales y analizar los riesgos de mercantilización patrimonial que pueden emerger cuando el turismo se transforma en principal estrategia de valorización territorial.
Los interesados en leer el estudio completo pueden ingresar AQUÍ
Fuente: Revista Macrohistoria (en https://doi.org/10.62120/mch.10.97). Por Carolina Cofré Silva, Juan Carlos Skewes-Vodanovic, Enrique A. Mundaca-Ortega.













