¿A qué profundidad se encuentra el agua subterránea? El Departamento General de Irrigación (DGI) de Mendoza inició la denominada Campaña Anual de Niveles, que constituye una herramienta clave para aplicar las necesarias restricciones para cuidar el recurso. Con los registros históricos acumulados en los últimos 50 años, también se puede evaluar el funcionamiento de los acuíferos y estudiar las tendencias a largo plazo.
El Departamento General de Irrigación (DGI) de Mendoza sostiene una red provincial de monitoreo de niveles de agua subterránea compuesta por más de 600 puntos de medición, distribuidos sobre un área aproximada de 18.000 km² del territorio provincial. En estos día, el organismo acaba de iniciar la Campaña Anual de Niveles de Agua, la cual revela el pulso de los acuíferos y permite medidas de gestión, como por ejemplo las necesarias restricciones en el otorgamiento de permisos, para racionalizar el recurso.
Estas mediciones cuentan con registros históricos de más de 50 años, lo que convierte a la red de monitoreo en una de las bases de información más importantes para comprender el comportamiento de los acuíferos provinciales. Disponer de series de datos tan extensas permite analizar tendencias de largo plazo, distinguir variaciones estacionales de cambios sostenidos, evaluar la respuesta de los acuíferos frente a períodos de sequía y reconocer zonas donde la presión sobre el recurso requiere una atención especial.
La red se concentra principalmente en las cuencas con mayor presión productiva y demanda hídrica. A través de estas mediciones es posible identificar tendencias de descenso o recuperación, detectar áreas de mayor sensibilidad hidrogeológica y evaluar el comportamiento del recurso frente a cambios en la recarga natural, en el uso del suelo o en las extracciones.
El monitoreo piezométrico -es decir, la medición periódica de la profundidad a la que se encuentra el agua subterránea- constituye una herramienta fundamental para la toma de decisiones. No se trata únicamente de medir niveles, sino de construir una base de conocimiento que permite interpretar cómo funcionan los sistemas acuíferos y anticipar posibles escenarios de riesgo.
La información obtenida sirve de apoyo para la administración de permisos y concesiones, la evaluación de nuevas solicitudes de perforación, la definición de zonas con distintos grados de criticidad hidrogeológica y el seguimiento de áreas sometidas a una mayor explotación.
Además, estos registros constituyen un insumo estratégico para estudios hidrogeológicos de mayor complejidad. Las series históricas de niveles son datos de entrada fundamentales para balances hídricos, modelos conceptuales, modelos numéricos de flujo subterráneo, estudios de recarga, análisis de disponibilidad y evaluaciones de sustentabilidad del recurso.
En un contexto de variabilidad climática, sequías recurrentes y aumento de la demanda de agua, contar con más de cinco décadas de información fortalece la capacidad técnica de la provincia para gestionar sus acuíferos con mayor precisión. La continuidad del monitoreo permite conocer mejor el recurso, ordenar su uso y planificar decisiones orientadas a su preservación en el largo plazo.
El monitoreo de aguas subterráneas es una tarea silenciosa, pero esencial: permite observar lo que no se ve, comprender la dinámica de los acuíferos y construir las bases técnicas para una gestión hídrica moderna, responsable y sustentable.















