Como cada año para esta época de vendimia en el hemisferio Sur, miles de personas pasan de la provincia argentina de Misiones hacia la limítrofe región de Serra Gaúcha, en el estado de Rio Grande do Sul, donde valoran su mano de obra para cosechar y donde pueden ganar hasta 9.000 reales ($2.500.000 argentinos) por mes, más el alojamiento gratuito. En Mendoza, Argentina, un cosechador está cobrando en promedio de $1.200 por «tacho» de uva, con lo que puede juntar unos $45.000 por día y como máximo $1.200.000 por mes.
Un video difundido en las últimas horas por el diputado provincial de Misiones, Cristian Castro, volvió a poner en primer plano una realidad que se repite cada verano en esta provincia del noreste argentino, limítrofe con Brasil, pero que este año muestra una magnitud mayor: miles de trabajadores misioneros están viajando al vecino país para emplearse en la cosecha de uva, principalmente en la zona de Serra Gaúcha, estado de Río Grande do Sul.
En las imágenes se observan contingentes de jóvenes y adultos, muchos de ellos provenientes de distintos municipios del interior misionero, reunidos en puntos de salida para cruzar la frontera y trasladarse hacia las zonas productivas del sur brasileño. Según se desprende del registro, el movimiento se intensificó en los últimos días y se cuentan por miles quienes optaron por emigrar de manera temporaria.
El fenómeno no es nuevo, pero la cantidad de personas involucradas y la rapidez del éxodo laboral reflejan el deterioro de las condiciones económicas en la provincia y la escasez de empleo formal o temporario bien remunerado. La cosecha brasileña aparece, una vez más, como una alternativa frente a salarios deprimidos, trabajos inestables o directamente la falta de oportunidades en Misiones.
El valor del tacho de uva en Mendoza
Según fuentes de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (Foeva) de Argentina, consultadas por Enolife, el último acuerdo vigente establece un precio mínimo de $555 por tacho (unos 20 kg de uva) recolectado, aunque ese valor será actualizado en las paritarias que están por comenzar en estos días.
Los dirigentes gremiales hicieron hincapié en que ese valor se negoció a los efectos de aportes patronales y contribuciones, «pero la cultura nos demuestra que lo terminan negociando en cada hilera; de hecho se terminó pagando hasta $1.500 el año pasado en muchas partes». Según la expectativa y los cálculos inflacionarios, el valor promedio por tacho de uva en esta cosecha 2026 rondará los $1.200, aunque en zonas de uvas premium, que exigen mayor cuidado y tiempo de cosecha, el tacho puede llegar a $1.800.
Demanda laboral y mejores salarios en Brasil
El destino principal de estos trabajadores es Río Grande do Sul, uno de los polos frutícolas más importantes de Brasil. La región concentra la mayor producción de la vitivinicultura brasileña, especialmente en la Serra Gaúcha, donde se cultivan uvas destinadas tanto a vino como a jugos y consumo en fresco.
Durante los meses de verano, la cosecha de uva demanda decenas de miles de trabajadores temporarios, muchos de ellos extranjeros. Para los misioneros, el atractivo central es económico: jornales que superan ampliamente los valores que se pagan del lado argentino, pagos semanales o quincenales y, en muchos casos, alojamiento y comida incluidos por los empleadores.
Este esquema convierte a Brasil en un imán laboral para trabajadores rurales del Noroeste Argentino (NEA), en especial en un contexto de recesión, caída del consumo y ajuste económico que golpea con fuerza a las economías regionales argentinas.
Una problemática estructural
El video difundido por Castro no sólo expone un movimiento migratorio estacional, sino que funciona como síntoma de una problemática estructural: jóvenes y familias enteras que deben dejar sus comunidades durante meses para garantizar ingresos básicos.
Mientras Brasil sostiene su aparato productivo con mano de obra temporaria bien paga, Misiones enfrenta el desafío de retener a su población económicamente activa, generar empleo local y evitar que la salida laboral sea, una vez más, cruzar la frontera.
La postal se repite año tras año, pero el volumen registrado en este inicio de 2026 vuelve a encender señales de alerta sobre el impacto social del contexto económico y la falta de alternativas en la provincia.
Fuentes: misionesopina.com.ar y Foeva Mendoza












