La vendimia 2026 ya comenzó en el primer país exportador de vino del mundo con un mes de adelanto con respecto al calendario habitual, en un verano marcado por las olas de calor que han alterado el ritmo del viñedo. En varias regiones, la maduración de la uva se ha acelerado y ha obligado a realizar la recolección antes de lo previsto para preservar el equilibrio de la fruta. A esa situación se suma una novedad poco frecuente: este año no habrá previsiones oficiales de cosecha en agosto.
La vendimia ya comenzó en Francia y lo ha hecho antes que nunca. El primer corte de racimos se produjo el miércoles 15 de julio, en Fitou, en el departamento de Aude. Desde esa zona del sur hasta Alsacia, pasando por Champaña y Burdeos, buena parte de los viñedos franceses se preparan para recoger la uva con entre una y dos semanas de adelanto sobre la vendimia 2025.
Laurent Maynadier, al frente del domaine Champ des Sœurs en Fitou, inició la recolección en una parcela de la variedad muscat à petits grains. Nunca había empezado tan pronto. Ese arranque anticipado se extiende al resto del país, aunque con calendarios distintos según la zona y la variedad.
En Champaña, el Comité Champagne prevé una vendimia temprana con unos 15 días de adelanto y sitúa el inicio en torno al 15 de agosto, lejos del comienzo habitual de principios de setiembre. En Alsacia, Gilles Ehrhart, presidente de la Asociación de Viticultores de Alsacia, adelantó que el primer corte “probablemente” será el 18 de agosto. Ehrhart recuerdó que hace 30 años lo normal era empezar entre el 15 y el 20 de setiembre.
En Aude, Marc Vera, presidente de la cooperativa La Vigneronne de Canet d’Aude y del comité territorial Vignerons coopérateurs d’Occitanie, explicó que las altas temperaturas y el viento han frenado parte de la maduración y ahora calculan sólo una semana de adelanto. Las vendimiadoras podrían entrar en las parcelas en la primera semana de agosto e incluso a finales de julio para mostos de baja graduación. Vera recuerdo que hace 25 años recogían los chardonnay a finales de agosto o principios de setiembre y que ahora es habitual hacerlo antes del 15 de agosto.
En Burdeos, Charles Savigneux está vigilando la evolución de 35 hectáreas repartidas entre Château d’Eyran, en Saint-Médard-d’Eyrans, dentro de Pessac-Léognan, y Château Bastian, en Auros, dentro de la AOC Bordeaux. Señaló que su zona suele vendimiar más tarde que otras, pero calcuó también unas dos semanas de adelanto. Los blancos podrían recogerse entre el 15 de agosto y el 20 de agosto. Los tintos se cortarían hacia el 5 de setiembre, en lugar del 20 de setiembre.
Reservas hídricas agotadas
La preocupación principal ya no es sólo el adelanto del calendario. Viticultores y organizaciones del sector avisan del efecto combinado del calor extremo y la falta de lluvia sobre la maduración. Savigneux sostiene que las próximas semanas serán decisivas porque el envero ya ha comenzado y las reservas hídricas acumuladas tras un invierno lluvioso están casi agotadas. A su juicio, si persisten el calor y la ausencia de precipitaciones puede producirse un bloqueo en la maduración y acabar con bayas más pequeñas.
Aunque la cosecha de 2026 podría ser menor de lo habitual, creo que el aumento de las temperaturas también ha mejorado la calidad de las uvas. Hace unas décadas, uno de los principales problemas era lograr una maduración adecuada, una dificultad que hoy es mucho menos frecuente.
JEAN-MARC CHARPENTIER, viticultor del Valle del Marne
En el sur del país, donde las lluvias del invierno habían alimentado las expectativas de una buena cosecha, el tono ha cambiado. “Éramos optimistas pero ahora estamos preocupados”, afirmó Vera. Jean-Marie Fabre, viticultor en Fitou y presidente nacional de los Vignerons indépendants, señaló que en algunas parcelas ya se observa un inicio de defoliación y quemaduras en muchos racimos. Añadió que si continúan los episodios de calor intenso eso puede dejar huella en la añada y dificultar que parte de la uva alcance una madurez adecuada.
En Alsacia también se aprecia ese deterioro. Ehrhart aseguró que el viñedo presentaba buen aspecto al principio del ciclo, con una buena salida de racimos, pero que después cambió mucho por el calor y la falta de agua. Según su descripción, primero se aceleró el desarrollo vegetativo y ahora las bayas son muy pequeñas, en algunos casos del tamaño de un grano de pimienta o un arveja.
Las previsiones iniciales para Alsacia apuntaban a una cosecha de hasta 800.000 hectolitros en el mejor escenario, un 20% por debajo de lo normal. Ehrhart advierió de que si no llueve, esa cifra puede quedarse aún más corta. La reducción del volumen potencial afecta directamente a la disponibilidad futura de vino y puede alterar tanto la oferta como la planificación comercial en varias denominaciones francesas.
La organización del trabajo también se ha adelantado. Vera explicó que el personal de su bodega ha tomado vacaciones en julio porque todos deben reincorporarse en la primera semana de agosto. Antes, ese descanso solía concentrarse entre el 15 de julio y el 15 de agosto. En Alsacia ya ha comenzado además la contratación de 25.000 vendimiadores con una semana de antelación sobre lo habitual.
A esa presión se suma otro factor: el granizo. En zonas como Ardèche, Médoc, Vouvray y Cognac se han registrado daños tan fuertes en algunas parcelas que se han perdido las expectativas de vendimia en esos viñedos. Para el sector francés del vino y otras bebidas derivadas de la uva, esta combinación de calor extremo, sequía y tormentas añade incertidumbre sobre volúmenes, fechas de entrada en bodega y perfil final de la cosecha.
Fuente: Vinetur















