En su día común, el 1 de agosto, la Pachamama y los sommeliers de aceite de oliva de Mendoza se abrazaron en una ceremonia de agradecimiento por los frutos que la Madre Tierra nos provee. Fue durante una jornada bendecida por el sol en la Finca Escuela Oleovid de Maipú, en medio de los olivos que vinculan la tradición y el futuro. En esta crónica, la sommelier, docente de Biología, productora de aceite de oliva virgen extra (AOVE) y vicepresidenta de la Fundación Seminare, Stella Vannucci, nos explica por qué para los amantes del olivo y su cultura celebrar a la Pachamama es un acto de fe.
Hay fechas que trascienden el calendario porque condensan la memoria de los pueblos, el trabajo de generaciones y el compromiso con el futuro. El 1 de agosto es una de ellas. Mientras los pueblos originarios de América elevan su agradecimiento a la Pachamama, la Madre Tierra, el mundo de la olivicultura celebra el Día del Sommelier de Aceites de Oliva, el profesional que interpreta y comunica la excelencia de uno de los frutos más nobles que ella ofrece.
En Maipú, cuna de la olivicultura mendocina, ambas celebraciones se fundieron en una emotiva jornada que convocó a autoridades, referentes académicos, productores e instituciones vinculadas al aceite de oliva, reafirmando que la cultura del olivo no sólo representa una actividad económica, sino también un patrimonio histórico, ambiental y humano.


El acto contó con la presencia del intendente de Maipú, Matías Stevanato; el presidente del Concejo Deliberante departamental, Emiliano Sallei; el presidente de la Fundación Seminare y de la Asociación Argentina de Sommeliers de Aceites de Oliva, Juan Carlos García Zuloaga; el presidente de la Federación Frutihortícola Argentina, Omar Carrasco; la decana de las Facultades de Enología e Ingeniería de la Universidad Maza, Graciela Orelo; la presidenta de Oleovid, Stella Vannucci; el presidente de la Cofradía de la Virgen del Olivo, Lilo Sesto; la reina provincial del Olivo 2026, Ángeles Nieto; la virreina provincial del Olivo 2026, María Luz Iranzo; Raúl Nieto, en representación de la Comisión Provincial de Reinas del Olivo, junto a las reinas y virreinas provinciales que integran la Asociación Provincial de Reinas y Virreinas del Olivo.
La Pachamama: agradecer para volver a comenzar
Desde tiempos ancestrales, el 1 de agosto marca el inicio de un nuevo ciclo para los pueblos andinos. La Pachamama, considerada la Madre Tierra, representa la vida, la fertilidad y la abundancia. Es el suelo que alimenta, el agua que da sustento, el aire que permite crecer y el equilibrio que sostiene toda existencia.
En esta fecha se realizan ceremonias de agradecimiento por las cosechas recibidas y se elevan deseos de prosperidad para el ciclo que comienza. Más que un ritual, es una filosofía de vida que recuerda que la naturaleza no pertenece al ser humano: somos nosotros quienes pertenecemos a ella.


En una provincia como Mendoza, donde el olivo encontró hace más de cuatro siglos un territorio privilegiado para desarrollarse, el homenaje a la Pachamama adquiere una dimensión especial. Cada cosecha es el resultado del diálogo silencioso entre la tierra, el clima, el agua y el trabajo paciente de quienes cultivan el olivo con respeto y dedicación.
El sommelier que interpreta el lenguaje del olivo
No es casual que el Día del Sommelier de Aceites de Oliva se celebre en esta misma fecha. Si la Pachamama entrega el fruto, el sommelier se convierte en quien interpreta su expresión. Su tarea va mucho más allá de la degustación: estudia, analiza, comunica y educa. Reconoce aromas y sabores, identifica atributos y defectos, asesora a consumidores, acompaña a productores y promueve una auténtica cultura del aceite de oliva virgen extra.
El sommelier de aceites de oliva es el puente entre el olivar y la mesa, entre el productor y el consumidor, entre la tradición y la innovación.
En un contexto donde la calidad, la identidad de origen y la alimentación saludable adquieren cada vez mayor relevancia, el rol del sommelier se consolida como una pieza fundamental para posicionar al aceite de oliva argentino entre los mejores del mundo.
La jornada fue también una expresión del trabajo conjunto entre el sector público, las instituciones educativas, las organizaciones civiles y los protagonistas de la olivicultura. El departamento mendocino de Maipú es reconocido como uno de los territorios donde nació y creció la actividad olivícola argentina.














