La influencia de los suelos en las características organolépticas de los vinos resultantes es un tema importante en la agenda de cualquier viticultor, lo que a su vez lleva a la necesidad de conocer en detalle la caracterización físico química del terroir. Esto se puede realizar a través del uso de mapeos que permiten visualizar los parámetros de interés y asignar una zona de influencia para cada punto muestreado según los valores obtenidos. En este sentido, la empresa mendocina con sede en Maipú, Agroconciencia Argentina, trabaja desde hace unos años con una plataforma digital que aporta datos concretos del suelo como textura, fertilidad, calcáreo activo, relaciones de bases, microelementos, elementos de riesgo tóxico, salinidad y otros parámetros.
De las numerosas propiedades que pueden ser consideradas en los estudios de suelos, las de mayor influencia en el viñedo y por ende en la calidad del vino son:
Granulometría (pedregosidad y fracción fina): Está relacionada con factores y elementos del suelo muy heterogéneos, tales como las propiedades físicas, químicas y fisicoquímicas, el estado sanitario, la temperatura y la economía del agua.
Pedregosidad (tamaños iguales o superiores a gravas y cantos): los suelos pedregosos se consideran generalmente favorables en relación con la calidad del viñedo pero desfavorables desde el punto de vista del vigor de la planta y de la capacidad de producción debido a que diluyen la fertilidad.
Estructura: Es la formación de agregados estables al agua e influye directamente en la distribución del sistema radicular de la viña.
Profundidad efectiva. Cuando las condiciones del suelo lo permiten hay un desarrollo de raíces por debajo del metro de profundidad, asegurando una buena explotación del suelo y, por lo tanto, una correcta alimentación tanto en agua como en elementos nutritivos.
Edafoclima: Las interacciones entre clima y suelo en relación con la planta determinan la calidad de la misma y por ende del vino. La mayoría de las modificaciones que el clima realiza en el suelo se relacionan con los procesos de alteración y lavado: en el perfil (profundidad efectiva y diferenciación de horizontes, contrastes…), en las propiedades físicas (formación de estructura, porosidad, color,…), en la materia orgánica (acumulación, humificación, mineralización), en la solución del suelo (dilución‑concentración), en el pH y en el complejo de cambio (cambios en la fertilidad actual y potencial…). La importancia de estas modificaciones depende del sentido del cambio y el valor final del resultado condiciona la calidad del producto.
Balance hídrico: Es una importante herramienta en manos del viticultor para el manejo juicioso de los aportes de agua (precipitación/ riego) en relación con las extracciones (evaporación, transpiración) y las pérdidas (escorrentía, drenaje). Además es una fuente de posibles parámetros a considerar en el método de zonificación: reserva, falta y exceso de agua en un momento determinado.
Sistema coloidal: Constituye el núcleo de la fertilidad del suelo y está constituido por el coloide orgánico (materia orgánica, humus) y por el coloide mineral (arcillas). Los suelos con altos niveles de materia orgánica favorecen la coloración y la riqueza en taninos de los mostos y de forma general un mayor desarrollo vegetativo y productivo, debido a la mayor fertilidad que en ocasiones puede ir en detrimento de la calidad. El coloide mineral se relaciona con la fertilidad y con la disponibilidad de nutrientes que influyen no solo en el equilibrio sino también en el desarrollo vegetativo de la vid y, por lo tanto, en la producción y en la calidad.
Clorosis: es un término general que designa un desequilibrio metabólico generalmente detectado a partir de un amarilleamiento en las hojas de las plantas y, sin embargo, puede tener orígenes diversos. El exceso de carbonato cálcico y la insuficiencia de la síntesis clorofílica pueden provocar este desequilibrio.
Salinidad: La planta de la vid se considera moderadamente tolerante a la salinidad. En este sentido, es conveniente distinguir la influencia negativa de la salinidad sobre el rendimiento y sobre la calidad.
Oligoelementos: Los de mayor importancia en el cultivo de la viña son el hierro, el manganeso, el cinc, el cobre y el boro y su disponibilidad está relacionada con el pH.
Controlar variables y optimizar los resultados de una finca
Para obtener una «fotografía» de las propiedades antes mencionados se realizan mapeos de suelos a través de los cuales se puede hacer una caracterización físico química del terroir. Esta técnica nuclea distintas ramas del conocimiento agrícola, químico e informático para entregar como resultado un mapa de suelos incluyendo todos los parámetros de interés y asignando una zona de influencia para cada punto muestreado según los valores obtenidos.
Para la elaboración de estos mapas se parte de un análisis de territorio in situ y consultando imágenes satelitales históricas que brindan información sobre distintas zonas de manejo o zonas de homogeneidad, que pueden estar condicionadas por diversos factores como relieve, profundidad del perfil de suelo, vegetación existente o cultivos anteriores.
En primer lugar, se distribuye una cierta cantidad de puntos a lo largo y ancho de todo el campo a muestrear. Para la correcta distribución de estos puntos es frecuente la utilización de ambientaciones de algún tipo, como por ejemplo NDVI u otras imágenes.
En estos puntos se realiza la toma de muestra de suelo para ser enviada al laboratorio de altos estándares tecnológicos, donde se somete a un análisis fisicoquímico completo, determinando todos los parámetros de interés para el productor, como textura (porcentajes de arena, limo y arcilla), fertilidad (Nitrógeno, Fosforo, Potasio), calcáreo activo, relaciones de bases, microelementos, elementos de riesgo tóxico, salinidad, etc.
Estos parámetros determinados se cargan al punto de muestreo geolocalizado en una plataforma digital de gestión de datos georreferenciados -Geoworks- y se hace un trabajo de interpolación de datos para asignar zonas de valores similares y elaborar los mapas resultantes.
Desde la empresa mendocina AgroConciencia, que utiliza esta plataforma, aseguran que con ella se puede «gestionar toda la información y los datos necesarios para eficientizar la utilización del suelo de una finca, optimizar los rendimientos y tomar las decisiones correctas en base a la información».
En este sentido, los datos brindados por los mapas son de muchísima utilidad para el agrónomo y el enólogo a cargo de un proyecto vitivinícola ya que permiten definir áreas de manejo diferencial, diseñar sistemas de riego, distribuir estratégicamente el esquema de variedades a implantar, fertilizar eficientemente aportando enmiendas donde realmente sea necesario, conocer limitantes como capas compactadas, salinidad, presencia de piedra, etcétera.
Estos mapas pueden realizarse previamente a la plantación del viñedo, y también en viñedos ya establecidos, donde nos permite redirigir formas de manejo acordes al sitio en el que estamos trabajando.
Ventajas que ofrece el mapeo de suelo
- Sectorización de la finca por variables técnicas para definir sistemas de riego, variedades, portainjertos, etc
- Diseño correcto de los sistemas de riego según los mapas de fertilidad y textura que se obtengan
- Distribución correcta de insumos como enmiendas o fertilizantes según los valores de parámetros químicos que tenga el suelo
- Identificación de sectores con limitantes para el cultivo
Su gran potencial para generar datos y su precisión, lo convierte en una herramienta muy valiosa para el uso en la agricultura.
Para más información: atencionalcliente@agroconciencia.com.ar – WhatsApp: +549 261 599 1809 -Centro Empresarial Torreón Oficina 13 – Luzuriaga Maipú Mendoza.
Fuentes: AgroConciencia y vinetowinecircle.com