El establecimiento, que llegó a producir 1.200.000 litros por año en la década de 1970, estaba sin mantenimiento desde 1981 y permanecía cerrado desde hace 8 años. Ahora, tras la inversión y reapertura realizadas por el gobierno de la segunda provincia argentina productora de vino, los 820 alumnos y 300 docentes de la Escuela de Fruticultura y Enología que fundó el prócer a mediados del siglo XIX volverán a elaborar microvinificaciones de unos 25.000 litros al año.
De ahora en más, este espacio funcionará como una microbodega con capacidad de producción de 25.000 litros anuales. Esta nueva etapa incluyó la compra de equipamiento modernos, como tanques de acero inoxidable, sistemas de frío y despalilladoras de acero, la remodelación y provisión de insumos en el laboratorio, y en general toda la infraestructura edilicia, que quedó en perfectas condiciones.
Después de 45 años sin realizar obras ni mantener las máquinas y la infraestructura, y 8 años sin que los alumnos pudieran producir vino, la histórica Bodega de la Escuela de Fruticultura y Enología -fundada por el gran prócer sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento en 1862– reabrió oficialmente sus puertas el pasado viernes 7 de agosto de 2026. La histórica reinauguración marcó el cierre de un proceso de recuperación impulsado por el gobierno provincial, que permitió devolverle a la institución ubicada en plena capital de San Juan uno de sus espacios más emblemáticos.

El director de Educación Técnica del Ministerio de Educación de San Juan, Rodolfo Navas, explicó que la recuperación de la bodega forma parte de una decisión de fortalecer la escuela creada por Domingo Faustino Sarmiento y considerada un emblema de la educación técnica sanjuanina. «Para esta gestión, la institución debía conservarse y potenciarse, entonces fuimos recuperando distintos sectores hasta llegar a la bodega, que hoy vuelve a estar en condiciones de funcionar», sostuvo.
Sentimos un orgullo inmenso por recuperar algo de todo lo que se había perdido».
ADRIÁN CASTRO, coordinador de Producción de la Escuela
Según detalló el funcionario al Diario Huarpe de San Juan, el primer paso fue recuperar el sector didáctico-productivo de la escuela, es decir, el predio donde los estudiantes realizan las prácticas agrícolas. Ese espacio se encontraba completamente abandonado, por lo que debieron reacondicionar el terreno y reimplantar cultivos como vid, olivo y pistacho. Gracias a esa recuperación, este año los alumnos pudieron volver a cosechar uvas de los propios viñedos del establecimiento, las que -junto a otras uvas donadas- utilizaron para elaborar el vino de la escuelas.

Navas agregó que la bodega había dejado de funcionar porque los antiguos piletones ya no reunían las condiciones para elaborar vino y la falta de mantenimiento había paralizado la actividad. Esa situación se revirtió desde principios de 2026, cuando la escuela volvió a producir gracias a la incorporación de maquinaria de acero inoxidable y al reacondicionamiento del laboratorio
Aunque la reinauguración representa un paso importante, el proyecto no termina aquí. Desde Educación Técnica adelantaron que el objetivo es recuperar en el futuro los históricos piletones para ampliar la capacidad de producción y consolidar nuevamente a la institución como una verdadera bodega escuela.
«La idea es volver a tener una verdadera bodega escuela, donde se puedan trabajar distintas variedades de vinos y concentrar mostos para seguir formando a los futuros enólogos», señaló Navas.
Fundamental para los alumnos de la Escuela
Por la Bodega de la Escuela de Enología pasaron miles de alumnos que luego se dedicaron a actividades agro productivas. Luego vino una dura etapa de expropiaciones y pérdidas, incluido el cierre del establecimiento bodeguero que llegó a producir 1,2 millones de litros por vendimia en las décadas de 1960 y 1970. En este ciclo lectivo, asisten 820 alumnos que volverán a producir no en cantidades como la señalada pero si en microvinificaciones que permitirán una capacitación óptima para su futuro.
Aquella producción masiva en épocas esplendorosas de la vitivincultura local permitió que “promociones de alumnos realizaran viajes de estudio por países vitivinícolas de Europa como Francia y España, gracias a las ganancias que dejaba la bodega. Ahora ha sido transformada para adaptarse a los tiempos modernos y es sumamente importante para toda nuestra comunidad educativa. Desde 1981 no recibía ningún tipo de mantenimiento y desde hace 8 estaba cerrada”, contó el profesor enólogo, Adrián Castro, actual coordinador de la planta productiva de la Escuela de Enología.

A esto se sumará pronto un museo vivo del legado de Sarmiento ya que el proyecto también apunta a la preservación del patrimonio. El resto del edificio funcionará como un museo de maquinarias, donde se exhibirán piezas históricas de la industria enológica, la fábrica de dulces, la antigua champañera y la destiladora que también tuvo la escuela.
Este rescate patrimonial se conecta directamente con el legado de Sarmiento, quien fue el precursor de las escuelas agrotécnicas y agroindutriales. Por ese motivo es que la institución atesora objetos de valor incalculable, como un libro enviado directamente por el prócer, lo que refuerza el vínculo diario de la comunidad educativa con su fundador.

El espacio de la bodega funcionará también como sitio de recepción de turistas, quienes serán atendidos por los alumnos para explicarles el uso que en algún momento tuvo cada una de las herramientas allí exhibidas. Los estudiantes acompañarán a los visitantes en recorridos por las galerías y sectores productivos, que incluyen la fábrica de aceite y la de dulces.
“Tras ocho años sin realizar elaboraciones industriales, limitándose sólo a microvinificaciones de práctica, los estudiantes podrán ahora aprovechar al máximo las 16 hectáreas del campo didáctico, que incluyen variedades como Malbec, Cabernet, Tannat y Torrontés», finalizó Castro.













