En 2025, España exportó un total de 2.065 millones de litros de vino, por un valor de 3.057 millones de euros en 2025, lo que supone una caída del 2,5% respecto al año anterior. El precio promedio del vino español exportado fue el más bajo de los grandes países exportadores, casi 6 veces más bajo que el de Francia, que fue de 8,61 euros el litro. La diferencia se explica porque España vendió más vino a granel y Francia más vino premium embotellado.
Según la sexta edición del informe «Análisis de las exportaciones agroalimentarias» de la consultora española Cajamar, el sector vitivinícola en España sigue mostrando una «debilidad exportadora» que arrastra desde hace años, especialmente en comparación con sus principales competidores europeos.
En 2025, las ventas exteriores de vino español descendieron un 2,5% en valor, en contraste con el crecimiento del 2% registrado en 2024. Este retroceso fue más moderado que el de Francia e Italia, que experimentaron caídas del 7% en el mismo periodo. Sin embargo, el informe subraya que la diferencia principal no está en la cantidad exportada, sino en el valor que se obtiene por cada litro vendido.
El precio medio del vino español exportado se situó en 1,48 euros por litro, un centavoi menos que en 2024 y muy por debajo de los 8,61 euros de Francia y los 3,67 euros de Italia. Esta brecha de precios refleja la dificultad de España para posicionar sus vinos en los segmentos de mayor valor añadido en los mercados internacionales. Francia, con sólo el 19% del volumen total exportado por la Unión Europea (UE), concentra el 43% del valor, mientras que España, con el 30% del volumen, apenas alcanza el 12% del valor total.
El análisis a largo plazo muestra que las exportaciones españolas de vino han crecido a una media del 3% anual en los últimos 20 años, una cifra inferior al 6,5% del conjunto del sector agroalimentario español y al 5% de Italia en el mismo perÍodo. Francia y Alemania presentan tasas similares a la española, pero Italia destaca por su capacidad para aumentar el valor de sus exportaciones.
En cuanto a los destinos, el informe señala que en 2025 las ventas de vino español se repartieron casi en partes iguales entre la Unión Europea (48%) y terceros países (52%). Hace dos décadas, la UE representaba el 52% y los países fuera del espacio comunitario el 48%, lo que indica una búsqueda progresiva de mercados alternativos fuera de Europa.
Alemania sigue siendo el principal cliente del vino español, con 360 millones de euros en 2025, aunque su peso ha caído del 19% en 2005 al 12% actual. Reino Unido y Estados Unidos ocupan el segundo y tercer puesto, con 312 y 304 millones respectivamente, ambos con descensos en el último año. Francia, otro mercado relevante, absorbió 266 millones, un 2% menos que en 2024.
El informe destaca la caída significativa en mercados estratégicos como China, donde las exportaciones españolas se redujeron un 39% en 2025, y Japón y Estados Unidos, con descensos del 14%. Solo Países Bajos, Suiza, Canadá y Suecia registraron crecimientos positivos, aunque de forma moderada. En el largo plazo, Canadá, México, China e Italia presentan las mejores tasas medias de crecimiento para el vino español, situadas entre el 6% y el 7% anual.

La comparación con Italia es especialmente relevante. El país transalpino exportó en 2025 vino por valor de 7.799 millones de euros, más del doble que España, que alcanzó los 3.057 millones. Italia supera a España en casi todos los mercados de referencia, como Alemania (1.077 millones frente a 360), Estados Unidos (1.805 frente a 304) y Reino Unido (824 frente a 312). España sólo aventaja a Italia en Portugal y México.
El informe atribuye parte de la debilidad del vino español en el exterior a la dualidad del sector: grandes volúmenes de vino a granel, principalmente de Castilla-La Mancha y Extremadura, que presionan los precios a la baja, conviven con denominaciones de origen que buscan posicionarse en segmentos de mayor calidad y precio. Esta situación perjudica la imagen internacional del vino español, que se asocia a productos de bajo valor añadido, a diferencia de los vinos franceses e italianos.

El sector vitinícola europeo atraviesa un momento complicado, marcado por un descenso generalizado del consumo y de las exportaciones, en parte debido a la menor demanda de alcohol entre las nuevas generaciones. El informe concluye que el sector necesita una reflexión profunda para consolidar o al menos mantener su posición en los próximos años, apostando por una diferenciación más clara entre los vinos de calidad reconocida y los de bajo precio, con el objetivo de mejorar la percepción y el valor del vino español en los mercados internacionales.
Los interesados en ver el informe completo «Análisis de las exportaciones agroalimentarias de España», de la Consultora Cajamar, elaborado por el especialista Jaime Palafox, puede entrar AQUÍ
Fuentes: Vinetur, Palafox Food & Wines y Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA)














