En su discurso de hoy 7/3/2026 durante el tradicional Desayuno de Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), el nuevo presidente de la entidad que reúne a productores primarios, trabajadores, bodegueros y gobiernos del país, llamó a integrarse a todos los sectores de la cadena productiva para poder vender más vino y así sostener un sector que genera unos 110.000 empleos directos y otros 280.000 indirectos. Admitió las dificultades que atraviesa la industria por la caída del consumo en el mercado interno y en el mundo, pero se manifestó optimista en superarlas gracias a las oportunidades que representan la mayor demanda global de vino blanco, vino a granel y mosto.
El encuentro anual que reúne a los representantes de la industria vitivinícola, empresarios, funcionarios y prensa de Argentina, realizado como es habitual en los últimos tiempos en el Hotel Park Hyatt de la capital mendocina, este año tuvo un tono general conciliador y esperanzado en cuanto a superar los desafíos que enfrenta la actividad por la caída del consumo de vino en el país y el mundo.
El «Desayuno» de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) siempre se ha realizado el mismo día del Acto Central de la Fiesta de la Vendimia y antes del clásico Carrousel con el desfile de las reinas, pero este año no coincidió con la puesta en escena en el Anfiteatro Frank Romero Day, ya que la elección y coronación de la soberana nacional suspendió para el domingo 8/3 por la amenaza de fuertes tormentas eléctricas y lluvias.
Ante la destacada presencia de la vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel, y de 6 de los 7 últimos gobernadores de Mendoza (ver foto, en la que falta el peronista Paco Pérez), el presidente saliente de la Coviar, el riojano Mario H. González reseñó el trabajo de su institución en los últimos 3 años, manifestando confianza en superar las dificultades en base a más dedicación y coordinación para explorar nuevas posibilidades y ganar mercados.

Luego de González tomó el micrófono el nuevo titular de la Coviar, el mendocino Fabián Ruggeri, también actual titular de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentina (Acovi). Ruggeri arrancó diciendo que llega a su cargo con la experiencia de una vida de productor vitivinícola y dirigente cooperativo, con un profundo conocimiento de la actividad y una fuerte convicción del poder multiplicador del sector en la economía del país.
«Hay que reconocer algo que todos sabemos: hoy la vitivinicultura atraviesa un momento difícil -manifestó Ruggeri-; pero también quiero decir algo con toda claridad: hoy, tenemos una oportunidad para salir. La vitivinicultura argentina ha atravesado muchas crisis a lo largo de su historia y siempre ha sabido sobreponerse. Hoy toda la cadena enfrenta aumentos sostenidos de costos, presión fiscal, tasas de interés prohibitivas en relación con la realidad productiva y caída de consumo. Frente a este escenario debemos avanzar en una agenda clara de competitividad. Eso implica diversificar, aumentar productividad, reducir costos, integrar la cadena y competir mejor. Necesitamos vender más y ganar mercados».
Si la vitivinicultura argentina actúa unida, no habrá crisis que la detenga, ni desafíos que no podamos superar».
FABIÁN RUGGERI, nuevo presidente de la Coviar
A continuación, reseñó las opciones para el vino que aparecen en el horizonte, en cuya promoción y desarrollo, aseguró, se concentrará su gestión: «Debemos avanzar en adecuaciones dentro del Mercosur que permitan exportar mosto concentrado a Brasil en envases mayores de 5 litros. Valoramos el acuerdo Mercosur-Unión Europea y seguiremos trabajando en normativas complementarias que permitan equilibrar las condiciones de competencia frente a productores de otros países que cuentan con esquemas de subsidios muy importantes. De la misma manera, valoramos el acuerdo con EEUU, donde el vino está incluido, y trabajaremos con Cancillería para avanzar rápidamente en su aplicación. Debemos resolver el acuerdo entre Argentina y México que abrirá nuevas oportunidades para nuestras exportaciones. El mundo está demandando cada vez más vinos blancos y vinos a granel, segmentos donde Argentina tiene un enorme potencial de crecimiento si generamos las condiciones adecuadas de competitividad».
Ruggeri dedicó un tramo de su alocución a solicitar a los gobiernos y a la banca privada acompañar el esfuerzo de los productores: «Debemos ser claros: para invertir, diversificar, mejorar nuestra rentabilidad y ser competitivos necesitamos financiamiento que sea acorde a la actividad, con plazos y tasas adecuadas tanto para realizar las inversiones como para prefinanciar exportaciones; necesitamos reducir los costos logísticos; necesitamos disminuir la carga impositiva; seguir trabajando en acuerdos de comercialización que disminuyan los aranceles que pagamos en el mundo al exportar… No pedimos privilegios. Pedimos condiciones adecuadas para producir, invertir y comercializar tanto en el mercado interno como externo. No debemos olvidar que el 70% de nuestra producción se consume en el mercado interno. Y hemos demostrado que cuando el sector se adapta a las nuevas demandas, la curva de consumo puede volver a crecer».
El rol del Estado para impulsar el vino
En el cierre de los discursos del Desayuno, el gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, realizó un balance de cómo el Estado provincial ha puesto a disposición de la vitivinicultura y del agro en general sus mejores herramientas disponibles para sostener y promover su expansión: «Nuestra tarea como gobierno provincial ha sido crear condiciones adecuadas para el desarrollo de la vitivinicultura, a través de instrumentos que generen crédito competitivo, condiciones aptas de calidad y seguridad frente al riesgo climático, promoción y negociación internacional y un trabajo constante en la mejora de la infraestructura, fundamentalmente hídrica».
Cornejo recordó que a través de los organismos públicos de financiación, los fondos de asistencia creados con el aporte de los mismos productores y con los impuestos que pagan todos los mendocinos, así como con los acuerdos con la banca privada, se han asistido a los viticultores «con créditos ventajosos para cosecha y acarreo, elaboración, mejoramiento de la infraestructura industrial, malla antigranizo, eficiencia hídrica y maquinaria, con plazos de hasta 10 años para la devolución de los préstamos y un año de gracia… Las tasas para esta financiación se ha bajado al 20% anual en promedio, frente al 30 o 40 que son las tasas de mercado, y el Estado mendocino absorbe esa diferencia».

Según apuntó el mandatario, el gobierno provincial ha aportado fondos para la lucha contra la Lobesia Botrana, para el desarrollo de investigaciones científicas del Iscamen, financiación para malla antigranizo, infraestructura hídrica y subsidios de tarifas eléctricas y de riego para productores, así como la reducción de la alícuota de ingresos brutos al 0,7% para el agro, frente a la alícuota general del 3%. «En total, sumando los beneficios tribuitarios, que no son menores, que quedan muchas veces escondidos para la opinión públicos, los subsidios operativos y las obras estructurales de Irrigación, el aporte del conjunto de los mendocinos al sector agropecuario alcanzó la cifra de 149 mil millones de pesos», aseguró Cornejo.
No existe la producción vitivinícola sin productores primarios. Sin productores no hay industria. La cadena de valor debe atender su permanencia y crecimiento. Y esta tarea no puede ser sólo una responsabilidad delegada al Estado… Es hora de que cada uno haga su parte, el sector privado, bodegas y demás, también tiene que hacer la suya».
ALFREDO CORNEJO, gobernador de Mendoza
Finalmente, el gobernador destacó tres ejes importantes que su administración motorizará en el futuro inmediato: el impulso junto a los legisladores nacionales mendocinos y sanjuaninos para que se sancione la Ley de Edulcoración con Jugos Naturales, que busca busca sustituir el azúcar (jarabe de alta fructosa) por mosto concentrado de uva en la elaboración de alimentos y bebidas, promoviendo la salud y el consumo de productos naturales; gestiones y acompañamiento para que las bodegas compren la uva a los productores primarios («sin ellos no hay vino», enfatizó para el aplauso generalizado) a precios razonables y así no se dilapide su esfuerzo; y el sostenimiento del Certificado de Ingreso de Uva (CIU), herramienta que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), por una disposición regulatoria nacional, dejó entrever que dejaría de practicar. Para Cornejo, ese Certificado, históricamente realizado, es fundamental para garantizar la trazabilidad del vino, la propiedad del producto a los viñateros y demostrar la calidad y sanidad a la hora de exportar.














