La mayoría de los 27 países del bloque votó a favor del pacto en una reunión de embajadores en Bruselas, a pesar de la oposición de Francia, Irlanda y fuertes reparos en Italia, porque consideran que perjudicará al agro europeo. El lunes 12/1/26, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen viajaría a Asunción del Paraguay para la rúbrica final. Satisfacción en Mendoza y Argentina.
Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea (UE) aprobó este viernes 9/1/2026 el acuerdo con el Mercado Común del Sur (Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela) lo que allana el camino a la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con varias cláusulas diseñadas para calmar la oposición de los agricultores europeos, que temen la competencia de los productos del campo sudamericano, entre ellos el vino argentino.
En una reunión de embajadores en Bruselas, los 27 Estados miembros de la Unión Europea alcanzaron una mayoría cualificada, pese a la oposición anunciada por países como Francia, Polonia e Irlanda, y los reparos de España e Italia.
Con este resultado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, podrá volar a Paraguay y rubricar el acuerdo el lunes 12/1/2026 con el Mercosur.
Aunque la firma salga adelante en Asunción, el acuerdo no entrará de inmediato en vigor, ya que del lado europeo se necesita también el visto bueno de la Eurocámara, que debe pronunciarse en un plazo de varias semanas. El resultado allí no está nada claro, ya que unos 150 eurodiputados (de un total de 720) amenazan con recurrir a la justicia para impedir la aplicación del acuerdo.
La Comisión Europea ha estado negociando desde 1999 este vasto acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que prevé crear la mayor zona de libre de comercio del planeta, con más de 700 millones de consumidores, y eliminar aranceles a más del 90% de su comercio bilateral.
El sector agropecuario europeo teme el impacto de una llegada masiva de carne, arroz, vinio, miel, soja y otros productos del campo sudamericanos, a cambio de la exportación de vehículos, maquinaria, quesos y también vinos europeos al Mercosur.
Los detractores del pacto, empezando por Francia, creen que el mercado europeo puede verse seriamente trastocado por la entrada de productos sudamericanos más competitivos debido a unas normas de producción consideradas menos rigurosas.

Sus defensores, como España y Alemania, estiman en cambio que el acuerdo diversificará las oportunidades comerciales para una UE amenazada por la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos.
Italia, que en diciembre se sumó a la oposición de Francia y consiguió entonces bloquear el consenso, cambió de posición y esta semana destacó los “enormes beneficios” derivados del acuerdo.
El bloque sudamericano había dado señales de impaciencia, y en la cumbre celebrada en diciembre de 2025, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió “coraje” y “voluntad política” a la UE para no dejar pasar la oportunidad.
Concesiones al sector agropecuario europeo
Para calmar la ira de agricultores y ganaderos, temerosos del impacto que tendría la reducción de aranceles, la Comisión diseñó una serie de cláusulas y concesiones en los últimos meses.
“Las prioridades agrícolas han estado en el núcleo” de las negociaciones, y “hemos negociado como locos”, destacó el jueves Olof Gill, uno de los portavoces de la Comisión Europea.
Entre las medidas, la Comisión anunció en setiembre de 2025 una serie de garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviniendo en caso de desestabilización del mercado.

En diciembre, la Comisión anunció además que abrirá una investigación si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 8% inferior al de la misma mercancía en la UE, y si el volumen de importaciones aumenta más de un 8%.
El ejecutivo europeo se comprometió igualmente a legislar sobre los residuos de pesticidas en las importaciones, un aspecto que los agricultores denuncian como indiciario de una “competencia desleal”.
La Comisión anunció esta misma semana la prohibición total de tres sustancias: tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo, sobre todo en cítricos, mangos y papayas.
Francia, donde los agricultores mantenían hoy 9/1 su movilización con tractores en las entradas de París, decretó el cese temporal de algunos productos agrícolas tratados con sustancias prohibidas en la Unión Europea, principalmente sudamericanos. Aguacates, mangos, guayabas, cítricos y papas, entre otros, no podrán entrar en Francia si contienen cinco fungicidas y herbicidas prohibidos en Europa.
Repercusiones en Mendoza y Argentina
En un mensaje en la red social X, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) de Argentina, expresó con respecto al acuerdo: “Desde nuestra entidad, destacamos la aprobación de este acuerdo histórico entre el Mercosur y la Unión Europea. Este es un primer paso importante, le dará al campo argentino mayor potencial y un desarrollo a futuro con previsibilidad. “El acuerdo no es solo un tratado comercial, es un puente de oportunidades para que la producción agropecuaria y agroindustrial argentina demuestre su capacidad de competir en las ligas mayores de la calidad alimentaria”.
Finalmente, la entidad hizo remarcó el impacto territorial del pacto: “Para las economías regionales, esto representa una ventana histórica. Poder colocar nuestras carnes, cítricos y vinos en góndolas europeas con mejores condiciones arancelarias es sinónimo de más trabajo y arraigo en el interior de Argentina”.
Martín Clement, presidente del Consejo Empresario Mendocino (CEM), consultado por diario Los Andes, opinó: : “Más allá de los beneficios arancelarios que tienen estos acuerdos, mucho pasa por todo lo que está alrededor del arancel, que tiene que ver con las trabas paraarancelarias… Muchas veces los países o los bloques, imponen intervenciones a las mercaderías de países donde no hay un acuerdo”.
Según el empresario, “al haber un acuerdo, los beneficios pasan a ser que se liberan ciertas restricciones o se estandarizan esas intervenciones o esos requisitos, que ya se sabe cuáles son y cómo cumplirlas lo que permite una mayor previsibilidad para quienes exportan».
Y con respecto a Mendoza, evaluó que podría haber oportunidades en productos con mayor valor agregado: “Puede haber un beneficio en vino, aceite de oliva y algunas mercaderías agrícolas procesadas. No va a ser automático, los nuevos exportadores deberán adaptarse a estándares de la Unión Europea que son muy exigentes”.
Desde ProMendoza, la agencia estatal de promoción de los productos mendocinos en el exterior, su titular Patricia Giménez expresó: “Estamos esperando que Cancillería nos envíe un reporte para poder analizar el alcance final… En 2018, dos técnicos de ProMendoza trabajaron en el listado de productos, pero aún no está claro qué quedó finalmente incluido en el acuerdo… Cualquier mejora en la competitividad para el ingreso de productos de la provincia es relevante”.
Fuentes: Agencia AFP, diario Los Andes y propias











