Con la llegada de la temporada de lluvias, los viñedos enfrentan un desafío recurrente: la proliferación de hongos, los que causan afecciones en la planta como la botrytis, el oidio, el mildiu y la yesca. Esto compromete la calidad de la uva y en consecuencia, del vino. Ante ello, la empresa mendocina Agro Conciencia explica cuáles son las estrategias que se deben adoptar para prevenir y controlar estas enfermedades sin poner en riesgo la inocuidad del producto final.
Entre las enfermedades fúngicas más comunes en los viñedos se destacan la Botrytis cinerea (Podredumbre Gris), el Oidium tuckeri (Oídio), Plasmopara viticola (Mildiu) y Eutypa lata (Yesca o Eutipiosis). Todas ellas generan defectos en el producto final, el vino.
Algunas de las consecuencias son:
Botrytis cinerea: El hongo elimina el agua de las uvas, dejando un alto porcentaje de sólidos, como azúcares, ácidos frutales y minerales. Esto da lugar a un producto final concentrado más intenso. Se dice frecuentemente que el vino tiene un aroma a madreselva y un final amargo en el paladar.
Oidio: Los racimos tintos atacados por oidio tienen pocos polifenoles, así como también están desprovistos de aromas varietales, pudiendo desarrollar aromas defectuosos mohosos y fenolazos desagradables. Existen riesgos de presencia de ocratoxina y de aflatoxina asociados a otros hongos y también de podredumbre agria.
Mildiu: Las maduraciones son muy imperfectas, con vendimias ácidas, poco azucaradas, taninos duros y astringentes, y elevados niveles de pirazinas en las variedades de la familia del cabernet. Los daños sobre los racimos aportan a los vinos notas pasificadas, así como niveles más elevados en sustancias nitrogenadas, con riesgos de quiebras proteicas en vinos blancos y rosados.
Yesca: Cuando esta enfermedad es fulminante se produce la total pérdida de la vendimia en las viñas afectadas. Pero cuando sucede de una manera lenta, se produce una maduración heterogénea y desigual, con pérdidas de aromas y aparición de notas verdes, así como de taninos duros y astringentes en las vendimias tintas.
Observación de síntomas y manejo sanitario
Para reducir el impacto de estos patógenos, es clave implementar un manejo fitosanitario adecuado, que incluya la observación temprana de síntomas para aplicar medidas correctivas a tiempo. Es fundamental respetar los tiempos de carencia de cada producto, pensando en el destino del vino y por consecuente realizar análisis de residuos antes de la cosecha, verificando la presencia de residuos de plaguicidas para cumplir con normativas de exportación.

Entre la aplicación de los productos fitosanitarios y la cosecha, el tiempo de carencia de los productos es significativo en el proceso, siendo el período mínimo entre la última aplicación de un fitosanitario y la cosecha, asegurando que los residuos presentes en la uva se encuentren por debajo de los Límites Máximos de Residuos (LMR) permitidos en cada destino. Aplicaciones tardías o con productos no autorizados pueden dejar residuos en la uva que comprometan la exportación y la calidad del vino. Por ello, es esencial planificar y registrar correctamente cada tratamiento fitosanitario.
En un contexto donde la regulación sobre inocuidad del vino es cada vez más exigente, la implementación de controles analíticos en la vendimia es una herramienta clave para las bodegas. Los análisis de residuos permiten verificar que los tratamientos fitosanitarios aplicados no dejan trazas que puedan afectar la calidad del vino o su aceptación en mercados internacionales.
Prevención y monitoreo
Basados en la filosofía de que lo que no se define no se puede medir, lo que no se mide no se puede mejorar y lo que no se mejora se degrada siempre, la empresa mendocina Agro Conciencia trabaja en el desarrollo sostenible en cada etapa del proceso productivo, ofreciendo servicios de análisis de residuos de plaguicidas con tecnología de vanguardia.
La clave está en la prevención, el monitoreo y la toma de decisiones basadas en datos confiables.»
Luis Di Giacomo, CEO de Agro Conciencia
Las fuentes consultadas de Agro Conciencia enfatizan en el análisis de suelos; la implementación de estrategias de manejo integrado, con la finalidad de optimizar recursos y garantizar una producción responsable y eficiente; gestión de recursos inteligente; minimización del impacto ambiental con prácticas sostenibles; y la utilización de tecnología de avanzada, insumos estratégicos y conocimiento técnico para mejorar los procesos productivos y cumplir con los estándares más exigentes.
Garantizar la calidad y seguridad de los vinos no es sólo esencial para la salud de los consumidores, sino también para cumplir con regulaciones y fortalecer la confianza del mercado.
Uno de los retos más importantes que presentan las bodegas es implementar metodologías APPCC y/o normativas ISO 22000, BRC e IFS, que se fundamentan en validar medidas de control para verificar y mejorar el sistema de gestión de la inocuidad de los alimentos.