El próximo viernes 2 de octubre, durante todo el día, la escuela José Miguel Graneros de la localidad de Gustavo André, Lavalle, Mendoza, volverá a ser el escenario del Concurso Provincial de Licores Artesanales «Santiago Bazzali». En su edición número 15, este certamen, con feria y venta de los productos, ya se ha consolidado como una verdadera fiesta cultural, pedagógica y productiva de la zona norte de la provincia. Allí se conocerán los nuevos licores que, tras un año de investigación y desarrollo, los estudiantes de 5to. y 6to. año del colegio han producido, con ayuda de expertos de la Facultad de Ciencias Agrarias, la UTN, la Facultad Don Bosco de Enología y Ciencias de la Alimentación y el IES 9-024 de Lavalle.
El próximo 2 de octubre de 2026, la Escuela N.º 4-161 «José Miguel Graneros», de Gustavo André, Lavalle, será nuevamente sede del Concurso Provincial de Licores Artesanales, ya en su edición número 15. El encuentro se ha convertido en una verdadera fiesta cultural, pedagógica y productiva que reune cada año a estudiantes, docentes, familias, universidades, institutos de educación superior, organismos públicos, empresas, productores y representantes de diferentes sectores de la comunidad.
El concurso constituye mucho más que una competencia. Es el resultado de meses de investigación, enseñanza, producción y trabajo colectivo. Estudiantes de 6to. año de escuelas secundarias técnicas y, en algunos casos de 5to año de escuelas orientadas, presentan licores artesanales elaborados previamente, que son evaluados mediante análisis sensorial por un amplio jurado integrado principalmente por estudiantes y docentes de instituciones de educación superior.
Participan en la conformación y formación del jurado representantes de:
- Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo)
- Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Facultad Regional Mendoza
- Facultad Don Bosco de Enología y Ciencias de la Alimentación
- IES N.º 9-024 de Lavalle
Esta articulación entre la escuela secundaria y la educación superior constituye uno de los aspectos más valiosos del proyecto: los jóvene estudiantes no solamente producen, sino que investigan, explican, intercambian conocimientos y dialogan con estudiantes y docentes de otras instituciones.
Los licores artesanales presentados son el resultado de procesos que se perfeccionan año tras año. Las escuelas participan en cuatro categorías: macerado tradicional, macerado innovador, no macerado tradicional y no macerado innovador.
El jurado recibe, además, la orientación de sommeliers, bartenders, chefs y especialistas que colaboran para desarrollar una evaluación rigurosa y transparente. Todo el proceso cuenta también con la participación y fiscalización de docentes de las escuelas participantes.
A lo largo de sus quince ediciones, el Concurso Provincial de Licores Artesanales ha crecido en rigurosidad, transparencia, inclusión y participación. Pero, fundamentalmente, se ha convertido en un espacio de encuentro: estudiantes y docentes de distintos lugares de Mendoza y de provincias vecinas, universidades, funcionarios públicos, medios de comunicación, empresarios, productores y vecinos confluyen alrededor de las producciones realizadas por nuestros jóvenes.
En esta edición se espera nuevamente la participación de escuelas técnicas de la provincia de San Juan, fortaleciendo el carácter regional de una experiencia que nació en nuestra comunidad y continúa ampliando sus vínculos.
Aprender haciendo
Para los chicos y chicas de la Escuela José Miguel Graneros, el Concurso representa la culminación de un proceso educativo mucho más amplio. Una parte significativa de los aprendizajes desarrollados durante el año encuentra aquí una oportunidad concreta para ponerse en práctica.
Los estudiantes investigan, planifican, elaboran productos, calculan insumos y costos, trabajan sobre normas de higiene y seguridad, diseñan estrategias de presentación y comercialización y aprenden a comunicar aquello que producen.
De este modo, conocimientos provenientes de diferentes espacios curriculares encuentran una finalidad concreta. El aprendizaje deja de ser solamente un contenido del aula para transformarse en experiencia, producción, comunicación y encuentro con otros.
Como sostuvo John Dewey, «la educación es un proceso de vida y no una preparación para la vida futura». Esa idea expresa buena parte del espíritu de este proyecto: aprender participando de experiencias reales, significativas y colectivas.
Qué es La Liga del Licor
Uno de los componentes más importantes del Concurso es La Liga del Licor, una propuesta formativa integrada por estudiantes de 5º año de la escuela que no participan como competidores, sino que asumen una responsabilidad diferente: estudiar, investigar y transmitir conocimientos para contribuir a la formación de quienes posteriormente integrarán el jurado.
Durante meses, los integrantes de La Liga investigan acerca de la cultura y la historia de los licores, sus diferentes tipologías, los procesos de elaboración, el análisis sensorial y su vinculación con las culturas y producciones locales. También recuperan recetas familiares, historias y conocimientos transmitidos entre generaciones, buscando que esos saberes de nuestra comunidad no desaparezcan. Realizan análisis, experimentan con diferentes combinaciones y desarrollan conocimientos vinculados con química, microbiología, bromatología, enología, análisis sensorial y comunicación.
Pero existe un desafío todavía mayor: los estudiantes deben transformar todo aquello que aprendieron en conocimiento que pueda ser compartido con otros. Por eso, preparan exposiciones, organizan catas y desarrollan talleres destinados a estudiantes de instituciones de educación superior que posteriormente formarán parte del jurado del Concurso.
La experiencia modifica por un momento los lugares tradicionales de la enseñanza: estudiantes de una escuela secundaria rural llegan a universidades e institutos superiores para compartir conocimientos con jóvenes universitarios y terciarios. Enseñan y aprenden al mismo tiempo. En ese intercambio reside buena parte de la potencia educativa de La Liga del Licor. Los estudiantes descubren que tienen algo valioso para decir, que pueden estudiar textos complejos, hablar frente a otras personas, defender una idea, escuchar preguntas, argumentar y transmitir aquello que aprendieron.
Una red de instituciones
Según explicaron los organizadores de la escuela, «estamos convencidos de que ninguna escuela puede educar en soledad. Educar implica construir vínculos entre la escuela, las familias, el Estado, las universidades, el sistema productivo y las organizaciones de la comunidad».
Las dificultades económicas y sociales cambian con el tiempo; las generaciones también pasan. Las instituciones, en cambio, tienen la posibilidad de permanecer y transmitir experiencias, valores y proyectos a quienes llegan después. En este sentido, los directivos continuaron: «El Estado posee una responsabilidad fundamental en el sostenimiento de propuestas educativas que amplían las oportunidades de nuestros jóvenes. Pero también necesitamos una comunidad organizada capaz de acompañar a la escuela y construir redes de cooperación».
Y expresaron finalmente los docentes: «Hannah Arendt señalaba que ‘la educación es el punto en el que decidimos si amamos el mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él‘. Educar también significa eso: hacernos responsables del mundo que recibimos y ofrecer a las nuevas generaciones herramientas para renovarlo».
Valioso apoyo de instituciones
Para hacer posible una experiencia de estas características se necesita una importante organización y numerosos recursos: refrigerios, papelería, traslados, materiales descartables, insumos, infraestructura y premios, entre otros. Según comentaron desde la escuela, no se pretende que ninguna institución o empresa realice grandes aportes, sino que la intención principal es construir una red amplia y sostenible, en la que muchos puedan colaborar de acuerdo con sus posibilidades. La suma de esos esfuerzos permite sostener un proyecto que pertenece cada vez más a toda la comunidad.
Por ello, desde la escuela quisieron reconocer especialmente el acompañamiento de instituciones que, de diferentes maneras, contribuyen al desarrollo de esta experiencia:
- Gobierno de Mendoza
- Municipalidad de Lavalle
- Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)
- Facultad de Ciencias Agrarias – Universidad Nacional de Cuyo
- Facultad de Filosofía y Letras – Universidad Nacional de Cuyo
- Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Mendoza
- Facultad Don Bosco de Enología y Ciencias de la Alimentación
- IES N.º 9-024 de Lavalle
El XV Concurso Provincial de Licores Artesanales es, en definitiva, mucho más que un concurso. Es una celebración del conocimiento, del trabajo, de la producción, de la cultura local y, fundamentalmente, de las capacidades de nuestros jóvenes. Y es también una celebración de la escuela pública como lugar de encuentro: una escuela capaz de abrir sus puertas, vincularse con universidades, instituciones, empresas, productores y familias y demostrar que, cuando una comunidad se organiza alrededor de sus jóvenes, la educación puede transformar posibilidades en experiencias concretas.















