Ya arrancó la vendimia en esta isla que, con 100.000 hectáreas de viñas, es la mayor superficie de cultivo de Italia. Assovini Sicilia, la asociación de viñateros que reúne a 101 bodegas y 900 productores, realizó un relevamiento región por región y estimó que, gracias a las abundantes lluvias en invierno y primavera y a la buena recarga de reservas hídricas del suelo, las vides este 2026 han tenido un desarrollo equilibrado tanto en el plano vegetativo como en el productivo.
La vendimia 2026 comenzó el 27 de julio en el oeste de Sicilia con la recolección de las variedades blancas más tempranas. El calendario se extenderá durante casi 100 días, desde finales de julio hasta finales de octubre, con posibles prolongaciones a comienzos de noviembre en las laderas del volcán Etna, según informó la cooperativa Assovini Sicilia.
La organización, que agrupa a 101 bodegas y unas 900 viticultores, sitúa el inicio de la campaña en las zonas occidentales de la isla y describe un recorrido que avanzará después por el interior, la meseta hiblea, las laderas del Etna y los archipiélagos menores. La patronal del vino siciliano sostiene que esa secuencia refleja la diversidad de paisajes, variedades y formas de trabajo de la isla.
La presidenta de Assovini Sicilia, Gabriella Favara, afirmó que las bodegas asociadas comparten una línea de trabajo basada en la calidad, la innovación y la búsqueda constante de la excelencia, con el objetivo de reforzar el valor de los territorios y de quienes los conservan.

La previsión general para la cosecha es positiva. El vicepresidente de Assovini Sicilia, Pietro Pollara, explicó que el invierno y la primavera fueron especialmente lluviosos, lo que permitió una buena recarga de las reservas hídricas del suelo y favoreció un desarrollo equilibrado de la vid tanto en el plano vegetativo como en el productivo. Añadió que la presión de plagas y enfermedades ha sido limitada, con sólo algunos casos aislados controlados con rapidez, y que las altas temperaturas registradas en julio fueron bien toleradas por las plantas gracias al agua acumulada en el terreno.
Pollara espera una vendimia de calidad sobresaliente, con vinos de notable complejidad aromática y un buen equilibrio entre frescura y elegancia. En los últimos años, el final de julio se ha consolidado como el arranque de la campaña principal en Sicilia. Las primeras en entrar en bodega son variedades internacionales como Pinot Noir y Chardonnay, recolectadas por su acidez natural para elaborar bases de espumosos y también vinos tranquilos.
En el oeste de Sicilia, el agrónomo de Feudo Stagnone & Cantine Birgi, Giampiero Vantaggiato, señaló que la variedad Grillo vuelve a mostrar capacidad de adaptación incluso en condiciones climáticas difíciles. También apuntó una evolución vegetativa muy favorable de las variedades Nero d’Avola y Perricone. Atribuyó ese estado sanitario al manejo del viñedo, que definió como puntual y riguroso, dentro de los principios de la agricultura sostenible, con control eficaz de las principales enfermedades de la vid y conservación íntegra de los racimos.
En el interior de la isla, la recolección de las uvas no empezará hasta la segunda mitad de agosto. Gianfranco Lombardo, propietario y agrónomo de Tenute Lombardo, habló de perspectivas excelentes para la añada y aseguró que Nero d’Avola muestra rasgos renovados, mientras que Catarratto apunta a un perfil de fruta elegante.
Diversidad varietal e influencia del clima
En la zona de Ragusa, la variedad Frappato mantiene su papel central. Carlo Casavecchia y Gaetana Jacono, de Valle dell’Acate, describen una uva vigorosa y muy resistente al calor extremo. A su juicio, ese comportamiento anticipa un Frappato complejo, con un perfil elegante y actual.
Más al sureste, en Noto, el director técnico de Zisola, Gionata Pulignami, explicó que el calor extremo se está gestionando con éxito gracias al sistema tradicional de vaso. Según detalló, la ausencia de estructura de emparrado facilita la circulación de corrientes de aire más frescas y de las brisas marinas. La bodega espera que la añada de 2026 vuelva a poner de relieve la identidad propia de esta zona del sureste siciliano.
En las colinas de la DOC Faro, orientadas al norte hacia el estrecho de Mesina, las condiciones vienen marcadas por un microclima influido por los vientos del estrecho. Ese entorno favorece variedades autóctonas como Nocera y Nerello Mascalese. Gianfranco Sabbatino, copropietario de Le Casematte, sostuvo que las altas temperaturas sólo han tenido un efecto marginal sobre la calidad de las uvas, que se mantienen en excelente estado fitosanitario y ofrecen muy buenas perspectivas para la elaboración.
Junto a Faro DOC, la DOC Mamertino expresa la tradición vitivinícola del área de Mesina con variedades como Nocera y Nero d’Avola. Antonio Grasso, de Feudo Solaria, mantuvo una posición más prudente y aseguró que seguirán de cerca la evolución de las próximas semanas. En particular, consideró importante observar la respuesta de Nocera, una variedad que definió como especialmente sensible a las temperaturas altas.

Los archipiélagos sicilianos aportan otra capa de diversidad al viñedo de la isla. En Salina, dentro de las islas Eolias, Pietro Colosi, enólogo de Colosi, calificó de positiva y estimulante la situación del campo. Aseguró que la temporada ha alcanzado un equilibrio adecuado para las variedades tradicionales de la zona y estimó que Malvasía llegará a niveles de calidad muy altos, con vinos de gran complejidad aromática y frescura.
En Pantelleria, la evolución de la uva Zibibbo también es favorable. El agrónomo de Cantine Pellegrino, Gianfranco Giacalone, afirmó que el aumento de las temperaturas no ha perjudicado el comportamiento de esta variedad y que, por el contrario, ha favorecido una relación equilibrada entre azúcar y acidez. Explicó además que la vendimia avanzará de forma progresiva desde los viñedos costeros, de maduración más temprana, hasta las zonas de montaña, más tardías, lo que permitirá una mejor gestión en bodega y una producción de calidad alta.
El tramo final de la campaña llegará en la zona del volcán Etna (foto principal). Allí se espera que la vendimia se prolongue desde mediados de setiembre hasta finales de octubre, con posibles extensiones a comienzos de noviembre. La altitud y la amplitud térmica entre el día y la noche son factores decisivos para conservar la complejidad de la uva.
Salvatore Rizzuto, enólogo de Gambino Winery, afirmó que las condiciones climáticas favorables y el clima continental del volcán activo más alto de Europa permiten vendimiar Nerello Mascalese y Carricante sanas, con buena expresión aromática y un equilibrio interesante entre madurez fenólica y acidez. A su juicio, esos rasgos definen el carácter propio de los vinos del Etna.
Assovini Sicilia fue fundada en 1998 por Giacomo Rallo, Diego Planeta y Lucio Tasca. En la actualidad reúne a 101 bodegas. La asociación también impulsa, a través de la Fundación SOStain Sicilia, iniciativas ligadas a la sostenibilidad social, económica y ambiental, con la intención de extender buenas prácticas en la viticultura de la isla.
Fuentes: Assovini Sicilia y Vinetur













