Los incendios forestales en Francia -los más vastos y dañinos en 50 años- ya están a 15 km de la ciudad que alberga la Cité du Vine, donde hay 400 edificios históricos, bodegas y sitios vitivinícolas patrimoniales. Se registran 200.000 evacuados en los alrededores, miles de hectáreas de bosques y viñedos arrasados. En medio del caos, un ladrón fue sorprendido con 144 botellas de vino de lujo.
El sudoeste de Francia enfrenta una de sus peores crisis ambientales. Un devastador incendio forestal fuera de control avanza a una velocidad de un kilómetro por hora y ya se encuentra a solo 15 kilómetros de Burdeos (Bordeaux), la tercera ciudad del país y la indiscutible capital mundial del vino. La situación extrema ha obligado a la evacuación de 200.000 personas en toda la región histórica de Gironde y el departamento vecino de Landes.
Las tareas de desalojo preventivo ya comenzaron en 7 comunas adyacentes a la circunvalación de la ciudad portuaria, famosa por sus más de 400 monumentos históricos y sus viñedos de prestigio internacional. «Estamos trabajando en todos los escenarios, incluyendo una evacuación masiva en Burdeos», advirtió el ministro del Interior, Laurent Núñez, tras confirmar que el reporte médico ya registra 57 bomberos heridos en el frente de batalla.
El terror del «incendio convectivo»
Los equipos de emergencia catalogaron la situación como «completamente inédita». El principal desafío técnico para los rescatistas es que se trata de un incendio convectivo, un fenómeno extremo que produce su propio viento interior y se autopropaga sin depender exclusivamente de las corrientes meteorológicas externas.
La causa: sequía extrema por el cambio climático
La extrema sequía que padece buena parte del territorio europeo desde hace meses, sumada a las recientes olas de calor intensificadas por el cambio climático, convirtió a los bosques de la región en auténticos polvorines. Actualmente existen 32 incendios activos en la zona. Sólo en el departamento de Gironde, las llamas ya devoraron más de 40.000 hectáreas, una superficie que equivale a casi el doble del tamaño de París, destruyendo a su paso al menos un centenar de edificaciones.
Despliegue militar y un SOS a la Unión Europea
Ante la magnitud de la tragedia, el primer ministro Sébastien Lecornu ordenó un despliegue de fuerza aérea y terrestre sin precedentes:
- 1.500 militares se sumaron de urgencia a las tareas operativas en el terreno para respaldar a las dotaciones de bomberos.
- Se incorporó un avión de transporte militar Airbus A400M para agilizar la logística en las zonas críticas.
- Se activaron los mecanismos de cooperación internacional, lo que permitió la llegada de aviones cisterna Canadair enviados por la Unión Europea, junto a aeronaves Air Tractor provistas por Portugal.
Vientos cambiantes amenazan la tregua
Aunque las bajas temperaturas de la madrugada y una leve llovizna en la localidad turística de Biscarrosse trajeron un respiro temporal gracias al aumento de la humedad, las autoridades piden no bajar los brazos.
Miles de bomberos exhaustos, ayudados por 1.500 militares y 1.200 policías franceses, combaten las columnas de fuego que devoran casi todo a su paso y forzaron el cierre de una gran autopista y la interrupción de los trenes al sur de Burdeos.
Los servicios meteorológicos franceses advirtieron que los vientos rotarán en los primeros días de la semana que comienza el 27 de julio, soplando con fuerza de oeste a este. Este cambio reactivará la intensidad de las llamas y empujará los frentes de fuego directamente hacia el cordón urbano de Burdeos. Por este motivo, el gobierno francés solicitó formalmente a la población civil y a los turistas evitar por completo los desplazamientos en toda la región de Gironde para dejar liberadas las rutas de emergencia.
Ladrón de vino
Algunos delincuentes locales intentan aprovechar el caos, aunque por el momento sin éxito. La policía detuvo el sábado 25/7 por la tarde a un hombre que había robado 144 botellas de vinos de lujo de una bodega en la localidad de Eysines, cercana a Burdeos. Unos 1.700 agentes patrullan la zona para evitar robos y otros problemas de inseguridad. Es otro de los desafíos del mayor incendio en Francia de los últimos 50 años.
Léogran, municipio de 10.600 habitantes, es conocido porque tiene una de las principales denominaciones de origen de los vinos de Burdeos. Está rodeado de bosque y viñedos. También estaba el domingo 26/7 a unoso 20 kilómetros del fuego. Desde hace unos días suenan los rumores de que van a ser los próximos en ser evacuados, ya que están sólo a 10 minutos de Cestas, donde la población tuvo que salir el domingo por la proximidad de las llamas.
“Dependemos del viento. Sabemos que los fuegos están muy cerca de nosotros y de pueblos próximos que ya han sido evacuados, así que lo vamos viendo minuto a minuto en función de la dirección del viento”, dijo Thierry Othon, que trabaja en el Ayuntamiento de Léognan y es el encargado del dispositivo de evacuación ante el desastre, si ocurre. “En cualquier momento pueden decirnos que tenemos que irnos”, agregó.
Fuentes: Europa Press y agencias














