{"id":38314,"date":"2021-08-23T01:47:04","date_gmt":"2021-08-23T01:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/enolife.com.ar\/es\/?p=38314"},"modified":"2021-08-28T03:10:17","modified_gmt":"2021-08-28T03:10:17","slug":"vinas-urbanas-se-pueden-obtener-uvas-para-vino-en-terrazas-de-45-m2-patios-o-parcelas-verticales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/vinas-urbanas-se-pueden-obtener-uvas-para-vino-en-terrazas-de-45-m2-patios-o-parcelas-verticales\/","title":{"rendered":"Vi\u00f1as urbanas: se pueden obtener uvas para vino en terrazas de 45 m2, patios o parcelas verticales"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>En Europa, Estados Unidos y Sud\u00e1frica, desde hace unos 10 a\u00f1os viene creciendo la tendencia de cultivar cepas en plena ciudad, en terrazas de hoteles, terrenitos en medio del asfalto y en el fondo de las casas. En Mendoza, San Juan y el norte argentino abundan los parrales hogare\u00f1os que, bien cuidados, tambi\u00e9n pueden proveer uvas para un buen vino. Sin hablar de los vi\u00f1edos \u00abescuela\u00bb del Aeropuerto y la Enoteca, tambi\u00e9n mendocinos. Y, m\u00e1s recientemente, un emprendimiento de vi\u00f1edos urbanos en Caleta Olivia, Santa Cruz, en el extremo sur argentino. Pero esa es otra historia, parte de la tradici\u00f3n, de la que ya nos ocuparemos. <\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>En esta nota que a continuaci\u00f3n replicamos, Miquel Echarri, periodista especializado en vinos y arquitectura del diario El Pa\u00eds de Espa\u00f1a, cita exc\u00e9ntricos pero productivos ejemplos de esta modalidad en ciudades como Madrid, Nueva York, Par\u00eds y Viena.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<div style=\"height:44px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<a href=\"https:\/\/sudafilt.com\/\" aria-label=\"SUDAFILT 1700X500 NOV25\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/SUDAFILT-1700X500-NOV25.gif\" alt=\"\"  width=\"1700\" height=\"500\"   \/><\/a>\n\n\n<div style=\"height:59px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Los vi\u00f1edos urbanos han seguido proliferando en plena pandemia. Incluso en este a\u00f1o y medio de excepci\u00f3n, las vides se han consolidado o abierto paso entre el cemento en lugares como el <strong>madrile\u00f1o barrio de Salamanca<\/strong>, los distritos neoyorquinos de <strong>Queens<\/strong> y <strong>Brooklyn<\/strong>, las colinas de <strong>Par\u00eds<\/strong>, la <strong>londinense ribera del T\u00e1mesis<\/strong>, los islotes urbanos de <strong>la laguna de Venecia<\/strong>, los <strong>barrios perif\u00e9ricos de Viena<\/strong> o el centro de las ciudades de <strong>Melbourne, Palermo, Montreal, Avi\u00f1\u00f3n, San Francisco, Mil\u00e1n, Tesal\u00f3nica<\/strong> y otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Para producir buen vino no es imprescindible disponer de un inmenso terroir en rincones id\u00edlicos de la <strong>Toscana, la Borgo\u00f1a, la Rioja o el valle de Napa<\/strong>. Basta con una terraza de 45 metros cuadrados, como la del <strong>hotel Wellington de Madrid<\/strong>, en la que se plantaron vides en primavera de 2016 y que en la actualidad se acerca a su objetivo de producir una cosecha de alrededor de cien botellas anuales. En octubre de 2018 realizaron su primera vendimia, un tanto tard\u00eda, y produjeron un tinto de uva garnacha y tempranillo y un blanco arom\u00e1tico con verdejo y moscatel que se subastaron meses despu\u00e9s, en una cena ben\u00e9fica de la <strong>Fundaci\u00f3n Wellington.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/XA__2LodNnzn0pkZSIZUssh3FOc=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/FXAFTHX2VFGE5IOTBX3ULIVKDQ.png\" alt=\"En el hotel Wellington de Madrid se plantaron vides en primavera de 2016. Actualmente se acerca a su objetivo de producir una cosecha de alrededor de cien botellas anuales. \" width=\"659\" height=\"406\"\/><figcaption><em><strong>En el hotel Wellington de Madrid se plantaron vides en la primavera de 2016. Actualmente, se acerca a su objetivo de producir una cosecha de alrededor de 100 botellas anuales.<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El vino de las alturas<\/h4>\n\n\n\n<p>Por entonces, <strong>Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lissarrague<\/strong>, profesor de viticultura en la <strong>Universidad Polit\u00e9cnica de Madrid<\/strong> y consultor del proyecto, explicaba que se hab\u00eda hecho uso a peque\u00f1a escala \u00abde las t\u00e9cnicas que emplean los vi\u00f1edos m\u00e1s sofisticados\u00bb reforz\u00e1ndolas con \u00abt\u00e9cnicas de fertilizaci\u00f3n continuada y en alta frecuencia\u00bb. Se trataba, en opini\u00f3n del acad\u00e9mico, de \u00abhacer un homenaje a la viticultura espa\u00f1ola utilizando algunas de las variedades m\u00e1s caracter\u00edsticas de nuestro pa\u00eds, as\u00ed como de las formas m\u00e1s habituales de cultivo\u00bb. Y demostrar, de paso, que el vino prospera en los entornos m\u00e1s ins\u00f3litos, que una parra trepadora puede dar buenos caldos incluso confinada en lo alto de una azotea en el centro de una gran ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>El Wellington part\u00eda de un precedente que despert\u00f3 en su momento una expectaci\u00f3n notable. En 2015 nac\u00eda <strong>Rooftop Reds<\/strong>, \u00abel primer vi\u00f1edo urbano instalado en una azotea neoyorquina\u00bb seg\u00fan <strong>Devin Shomaker<\/strong>, impulsor de la iniciativa junto a su hermano <strong>Thomas y a Chris Papalia<\/strong>. Los tres socios contaron con la colaboraci\u00f3n de la <strong>Universidad de Cornell<\/strong> y de la destiler\u00eda <strong>Finger Lakes<\/strong> en su proyecto de plantar vides en una azotea de 13.000 metros cuadrados en los antiguos astilleros de <strong>Brooklyn<\/strong>, un \u00e1rea industrial degradada para la que el ayuntamiento buscaba usos alternativos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/lpDs1OJGIYZVBkI_HgXFOnDwCRg=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/WP242XPX7NDLNBNXW74CDRTKJY.jpg\" alt=\"Clos-Montmartre, un vi\u00f1edo de Montmartre, Par\u00eds.\" width=\"622\" height=\"413\"\/><figcaption><em><strong>\u00abClos-Montmartre\u00bb, un vi\u00f1edo en pleno barrio de Montmartre, Par\u00eds, rodeado de cemento. (Foto Hemis\/Alamy Stock)<\/strong><\/em><br><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Shomaker cuenta que se inspiraron en las destiler\u00edas artesanales de barrios como <strong>Williamsburg<\/strong>&nbsp;para embarcarse en la producci\u00f3n de un vino \u00abcien por cien neoyorquino\u00bb. Una idea contracultural, con un punto de casi quijotesca locura, en opini\u00f3n de sus responsables, que hoy produce \u201cvinos robustos y saludables, con denominaci\u00f3n de origen local y producidos de manera sostenible\u201d, con menci\u00f3n especial para su Chardonnay y su rosado seco. En torno a su vi\u00f1edo, Papalia y los Shomaker han creado un espacio l\u00fadico para amantes de la cultura vin\u00edcola en el que se realizan degustaciones, catas a ciegas, visitas guiadas e incluso sesiones de cine al aire libre y clases de yoga.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Vi\u00f1edos pedag\u00f3gicos<\/h4>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se cultiva vino en <strong>Floral Park<\/strong>, en el distrito neoyorquino de Queens. All\u00ed tiene su sede el <strong>Queens Farm Museum<\/strong>, un huerto urbano&nbsp;did\u00e1ctico&nbsp;de 20 hect\u00e1reas, una de las cuales se dedica al cultivo de vides. <strong>Gary Mitchell,<\/strong> administrador del vi\u00f1edo, lleva fermentando y embotellando vino (etiquetado con un vistoso girasol que se inspira en los de Vicent Van Gogh) desde 2008 y en los \u00faltimos a\u00f1os ha empezado a vender parte de su producci\u00f3n, antes destinada \u00edntegramente a la tienda del museo, a restaurantes del barrio de Tribeca. Pero su principal objetivo sigue siendo \u00abcontribuir a difundir la milenaria cultura de la vida y el vino: c\u00f3mo se planta, c\u00f3mo se cultiva, c\u00f3mo se fermenta, cu\u00e1l es el secreto de este producto esencial en el desarrollo de la civilizaci\u00f3n humana\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>Una ruta por algunos de los vi\u00f1edos urbanos m\u00e1s espectaculares y ex\u00f3ticos del planeta deber\u00eda pasar sin duda por <strong>Melbourne, en la Australia meridional.<\/strong> All\u00ed, lejos de todo, pero en una zona densamente urbanizada, con m\u00e1s de 4.200.000 habitantes, tiene su sede <strong>Noisy Ritual<\/strong>, la empresa de dos j\u00f3venes emprendedores, <strong>Alex Byrne y Cam Nichols,<\/strong> que llevan seis a\u00f1os cultivando y fermentando uva tinta en una peque\u00f1a parcela.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan explica en<strong> The Taste<\/strong>&nbsp;la periodista venezolana afincada en <strong>Dubl\u00edn<\/strong> <strong>Gaby Gu\u00e9dez,<\/strong> Byrne y Nichols se inslaron en 2014 en una casa del vecindario de <strong>Thornbury <\/strong>y en ella encontraron una sala subterr\u00e1nea que los anteriores propietarios, una pareja italiana, hab\u00edan acondicionado para producir vino. Este hallazgo fortuito fue el detonante de una aventura empresarial que consiste, seg\u00fan Nichols, \u00aben comprar las mejores vides de la regi\u00f3n de Victoria, plantarlas en nuestra parcela urbana, que es de suelo muy f\u00e9rtil, intervenir lo menos posible y producir un vino joven delicioso que va a parar sobre todo a clientes locales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Caldos australes<\/h4>\n\n\n\n<p>Inspirados por el ejemplo de Noisy Ritual, los responsables del <strong>Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Adelaida,<\/strong> tambi\u00e9n en la Australia meridional, acaban de plantar sus propias vides en pleno casco urbano de esta ciudad de 1.300.000 habitantes. Esperan cosecharlas a mediados de septiembre para producir al menos un centenar de botellas de vino seco y rosado que, seg\u00fan la directora del proyecto, <strong>Janice Goodwins<\/strong>, \u00abser\u00e1n muy representativas de lo que puede dar de s\u00ed la regi\u00f3n de Victoria, uno de los primeros lugares del mundo en que se cultiv\u00f3 la vid y lugar de procedencia de m\u00e1s del 75% del vino nacional premium que se consume en Australia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En Sidney&nbsp;se cultivan vi\u00f1as al pie del asfalto En concreto, en la reci\u00e9n inaugurada Sydney Urban Winnery<a href=\"https:\/\/urbanwinerysydney.com.au\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">,<\/a>&nbsp;que se nutre de vides procedentes de los valles de Nueva Gales del Sur y va a producir este a\u00f1o m\u00e1s de 50 toneladas de uva, tras una d\u00e9cada de intensos preparativos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/p2zCc6WjBuQbm3S6BB9Jyz3yzus=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/5GVYUD5NWJERFGJFKUFIFERRMY.jpg\" alt=\"El vi\u00f1edo urbano 'Clos-Montmartre', fundado en Par\u00eds en 1933.\" width=\"665\" height=\"443\"\/><figcaption><em><strong>El vi\u00f1edo urbano \u00abClos-Montmartre\u00bb, fundado en Par\u00eds en 1933. (Foto Steve Tulley\/Alamy Stock). <\/strong><\/em><br><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Un precedente ilustre<\/h4>\n\n\n\n<p>El gran referente de vi\u00f1edo urbano que a\u00fan funciona en la actualidad es el <strong>Clos Montmartre de Par\u00eds<\/strong>. A los turistas que callejean por las laderas del <strong>barrio de Montmartre<\/strong>, tras la <strong>bas\u00edlica del Sagrado Coraz\u00f3n,<\/strong> les sorprende descubrir este amplio y vistoso vi\u00f1edo situado en una terraza entre edificios se\u00f1oriales, el \u00fanico superviviente de la red de vi\u00f1edos urbanos que conserv\u00f3 Par\u00eds hasta la d\u00e9cada de 1950.<\/p>\n\n\n\n<p>La uva se cultiva en las laderas de Montmartre&nbsp;desde mediados del siglo X, \u00e9poca de la que datan las primeras noticias de la existencia de un vino de producci\u00f3n local. La actual vi\u00f1a fue plantada en 1933 como soluci\u00f3n de urgencia del ayuntamiento para rehabilitar una parcela p\u00fablica degradada que se hab\u00eda utilizado alternativamente como vertedero y como parque infantil y se estaba convirtiendo en objeto del deseo de los especuladores inmobiliarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, produjo muy poco vino y de calidad m\u00e1s bien dudosa. Pero la modesta explotaci\u00f3n rural&nbsp;recibi\u00f3 un impulso decisivo en 1980, cuando se convirti\u00f3 en sede de una fiesta anual de la cosecha que hace que permanezca abierta al p\u00fablico durante una semana, a finales de septiembre. En la actualidad, el Clos produce m\u00e1s de mil botellas anuales, que son subastadas para financiar proyectos de regeneraci\u00f3n urbana en su entorno inmediato, el distrito 18 de Par\u00eds. Los parisinos bromean con que el fruto de estas vi\u00f1as, por mucho que sea parte del orgullo local de Montmartre, es uno de los vinos de calidad media-baja m\u00e1s caros de mundo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Colinas perif\u00e9ricas<\/h4>\n\n\n\n<p>De calidad bastante m\u00e1s contrastada es el <strong>Riesling<\/strong>&nbsp;que se produce en los vi\u00f1edos urbanos de los barrios de la periferia de <strong>Viena<\/strong>, a pocas paradas de metro del centro de la ciudad. M\u00e1s de 600 hect\u00e1reas de vi\u00f1as conviven con los \u00faltimos edificios del n\u00facleo urbano en unas suaves colinas de suelo calc\u00e1reo muy frecuentados por vieneses y turistas y que nutren las cercanas tabernas tradicionales, las <strong>Heuriger.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n entre colinas, en el barrio de <strong>Enfield,<\/strong> en el norte de <strong>Londres<\/strong>, en apenas cuatro hect\u00e1reas de una fertilidad notable, tienen su sede los vi\u00f1edos <strong>Forty Hall<\/strong>, que vienen existiendo, aunque de manera discontinua, desde la <strong>Edad Media<\/strong> y hoy producen un vino premiado en cert\u00e1menes internacionales y al que se est\u00e1n empezando a aplicar t\u00e9cnicas de producci\u00f3n biomec\u00e1nica. La explotaci\u00f3n del terru\u00f1o corre a cargo de una asociaci\u00f3n sin \u00e1nimo de lucro para la que trabajan alrededor de 60 personas, en su mayor\u00eda voluntarios. Sus responsables aseguran que all\u00ed se produce \u00abel \u00fanico vino espumoso fiel a la receta londinense tradicional\u00bb, de manera que un trago de Forty Hall equivale a \u00abuna excursi\u00f3n a trav\u00e9s del t\u00fanel del tiempo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras laderas, a tiro de honda de un populoso centro urbano, en la colina de <strong>Epanomi<\/strong>, en la ciudad griega de <strong>Tesal\u00f3nica<\/strong>, tienen su sede los vi\u00f1edos y bodegas <strong>Ktima Gerovassiliou<\/strong>, productores de un vino org\u00e1nico que cuenta con el asesoramiento del <strong>Laboratorio de Vinicultura<\/strong> de la escuela de agricultura de la universidad local. Dos acres de tierra que producen, entre otros, vinos blancos de las variedades <strong>Malagousia y Robola<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El vi\u00f1edo de todos<\/h4>\n\n\n\n<p>Algo menor es la parcela de vi\u00f1edos vecinales de la ciudad californiana de <strong>San Francisco,<\/strong> inaugurada en 2013 y abierta al p\u00fablico desde entonces. <strong>Elly Hartshon, <\/strong>fundadora de este proyecto con apoyo municipal del que participan tanto viticultores como estudiantes de enolog\u00eda o simples vecinos, reconoce con humor que en sus primeros a\u00f1os \u00abproduc\u00edamos un brebaje infecto, una especie de homenaje voluntarista al Clos de Montmartree, que fue mi fuente de inspiraci\u00f3n, pero \u00faltimamente no hemos puesto en buenas manos y, gracias a la generosidad y buena voluntad de unos y otros, de nuestro vi\u00f1edo sale un vino de mesa modesto, pero que se puede beber\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s.hdnux.com\/photos\/37\/61\/44\/8329517\/11\/rawImage.jpg\" alt=\"Wine Country in The City: Making Pinot Noir in heart of S.F.\" width=\"590\" height=\"393\"\/><figcaption><em><strong>Vi\u00f1edos vecinales de la ciudad de San Francisco, fundado por Elly Hartshon.<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito reciente de estas iniciativas entre voluntariosas y visionarias ha motivado que exista ya una asociaci\u00f3n internacional de vi\u00f1edos urbanos (<strong>Urban Vineyards Association<\/strong>) que re\u00fane, de momento, a 9 explotaciones agr\u00edcolas de Italia y Francia, empezando por el Clos de Montmartre. <strong>Siena, Venecia<\/strong> (por partida doble), <strong>Tur\u00edn, Mil\u00e1n, Palermo, Avi\u00f1\u00f3n y Lyon<\/strong> son las sedes de sus actuales socios.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/urbanvineyards.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/San-Francesco-della-Vigna-1024x706.jpg\" alt=\"\" width=\"584\" height=\"401\"\/><figcaption><em><strong>Vi\u00f1edo San Francesco, Venecia, Italia.<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El m\u00e1s peculiar de estos proyectos tal vez sea el de la asociaci\u00f3n de la <strong>Laguna nel Bichiere<\/strong>, fruto del esfuerzo de un profesor de Venecia ya fallecido, <strong>Flavio Franceschet<\/strong>, que en 1993 empez\u00f3 a interesarse por los viejos vi\u00f1edos de la laguna de Venecia, todos ellos abandonados. En especial, se esforz\u00f3 por rehabilitar y volver a poner en funcionamiento el de <strong>San Franceso della Vigna<\/strong>, en la isla de <strong>Sant&#8217;Elena<\/strong>, involucrando en ello a los alumnos de varios institutos locales. Hoy, su jard\u00edn escuela es un vi\u00f1edo urbano de pleno derecho en el que se cultiva un vino recio y con fuerte arraigo local. Uno de tantos productos de este auge imparable de la coexistencia f\u00e9rtil entre ciudades y vi\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><strong>Fuente: Diario El Pa\u00eds de Espa\u00f1a (Miquel Echarri)<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:44px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Europa, Estados Unidos y Sud\u00e1frica, desde hace unos 10 a\u00f1os viene creciendo la tendencia&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":43032,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-38314","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38314","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38314"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38314\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43032"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}