{"id":122604,"date":"2024-11-01T06:47:45","date_gmt":"2024-11-01T06:47:45","guid":{"rendered":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/?p=122604"},"modified":"2024-11-04T18:57:12","modified_gmt":"2024-11-04T18:57:12","slug":"la-primera-boda-enogastronomica-por-pablo-lacoste-y-alejandro-aruj","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/la-primera-boda-enogastronomica-por-pablo-lacoste-y-alejandro-aruj\/","title":{"rendered":"La primera boda enogastron\u00f3mica. Por Pablo Lacoste y Alejandro Aruj"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>En esta nota publicada originalmente en el diario El Memo de Mendoza, el historiador y docente Pablo Lacoste y el escen\u00f3grafo, docente y patrimonialista Alejandro Aruj relatan lo que podr\u00eda conocerse como la primera boda enogastron\u00f3mica registrada de Mendoza, en la zona Este, con ribetes econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales alrededor de la historia.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n\n\n<div style=\"height:45px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.memo.com.ar\/poder\/primera-boda-enogastronomica-mendoza\/#galleryzoom\"><\/a>Hace casi un siglo, en la peque\u00f1a capilla levantada en medio de los vi\u00f1edos de <strong>Rivadavia, provincia de Mendoza<\/strong>, se celebr\u00f3 una boda entre la familia del vino y la familia de la cocina y el arte. Un aut\u00e9ntico maridaje enogastron\u00f3mico, como se dice ahora. Pero no fue meramente un plato con una copa, sino un entroncamiento familiar, llamado a generar un legado para el territorio, con componentes de desaf\u00edo a la autoridad y afirmaci\u00f3n de la alegr\u00eda de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue la primera boda enogastron\u00f3mica de la historia de Mendoza. Eso ya hab\u00eda ocurrido en los siglos XVI y XVII, en m\u00faltiples bodas celebradas por viticultores mestizos con cocineras, panaderas y reposteras de la terminal de carretas que atend\u00edan a los arrieros de <strong>Valpara\u00edso<\/strong> y <strong>Santiago<\/strong>, y troperos de <strong>Buenos Aires, C\u00f3rdoba, Tucum\u00e1n<\/strong>, en la era artesanal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.memo.com.ar\/files\/image\/73\/73386\/66c1c27ded478_905_510!.jpg?s=4cbaf10d14e3d2fd1f38134735eca0e3&amp;d=1723974584\" alt=\"(Clic en la imagen para verla completa) Figura 1: Alegor\u00eda de los paisajes del vi\u00f1edo de Mendoza. Xilografia de Neli Marchese (1926). Fuente: VVAA (1927).\" width=\"644\" height=\"363\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Figura 1: Alegor\u00eda de los paisajes del vi\u00f1edo de Mendoza. Xilografia de Neli Marchese (1926). Fuente: VVAA (1927).<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero la que ahora narramos es, posiblemente, la primera de la era industrial, que enlaz\u00f3 dos familias referenciales en el mundo del vino (Bodegas y Vi\u00f1edos <strong>Gargantini<\/strong>) y del mundo de la gastronom\u00eda: los <strong>Bianchi<\/strong> de la empresa de banquetes&nbsp;<strong>Los Dos Chinos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La boda se celebr\u00f3 el 19 de setiembre de 1939, en la capilla de <strong>Nuestra Se\u00f1ora de los Olivos<\/strong> (Figura 2), bella construcci\u00f3n con muros de piedra bendecida entonces por el obispo de Cuyo (Capone, 2010, p. 350-351). Reinaba entonces un escenario incierto, por el estallido de la II Guerra Mundial, acontecimiento que ocup\u00f3 el centro de la atenci\u00f3n p\u00fablica. En consecuencia, muchos hechos interesantes, como este casamiento, quedaron invisibilizados. Hasta hoy.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:45px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Una boda transgresora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La originalidad de la boda de 1939 fue la transgresi\u00f3n de las pautas sociales de la \u00e9poca. Porque entonces, todav\u00eda se minimizaba el significado de la gastronom\u00eda y el arte como motores estrat\u00e9gicos de desarrollo territorial; y se sobrevaloraba el m\u00fasculo industrial como protagonista econ\u00f3mico y social. Los medios de la \u00e9poca, como los diarios<strong>&nbsp;Los Andes<\/strong><em>&nbsp;<\/em>y&nbsp;<strong>El Debate<\/strong>, las revista&nbsp;<strong>Caras y Caretas<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>La Quincena Social<\/strong>, entre otras, brindaban amplios espacios a los se\u00f1ores del vino; pero eran indiferentes a los cocineros, reposteros y sommeliers.<\/p>\n\n\n\n<p>Para las pautas sociales de la \u00e9poca, la prominencia se encontraba del lado de la familia Gargantini debido, precisamente, a su peso industrial y productivo, con 3.500 hect\u00e1reas de vi\u00f1edos y elaboraci\u00f3n de 50 millones de litros de vino. Desde la perspectiva del&nbsp;<em>pater familiae<\/em>, <strong>Bautista Gargantini<\/strong>, los casamientos de sus hijos deb\u00edan realizarse con otras familias industriales, como hab\u00edan hecho sus hermanas, <strong>Nora<\/strong> y <strong>Rosa<\/strong>, casadas con <strong>Humberto Giol<\/strong> y <strong>Jos\u00e9 Brandi <\/strong>respectivamente (Capone, 2010, pp. 345-354; Gargantini, 2018). Siguiendo esta l\u00ednea, su hijo mayor, <strong>Alberto<\/strong>, deb\u00eda desposarse con una mujer del mundo de las grandes empresas de Mendoza o Buenos Aires. Sin embargo, se produjo un punto de inflexi\u00f3n que abri\u00f3 el camino a la boda enogastron\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.memo.com.ar\/files\/image\/73\/73385\/66c1c151f2676_715_472!.jpg?s=b2d0eda752a4a07766c3e7fb2485bfc6&amp;d=1723973971\" alt=\"Figura 2. Capilla de N.S. de los Olivos, Rivadavia, escenario de la boda enograstr\u00f3nomica de 1939. Foto: Fabi\u00e1n Jauven. 1\u00b0 Premio concurso &quot;Patrimonio en Im\u00e1genes&quot; (2016).\" width=\"633\" height=\"417\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Figura 2. Capilla de Nuestra Se\u00f1ora de los Olivos, Rivadavia, escenario de la boda enograstr\u00f3nomica de 1939. Foto: Fabi\u00e1n Jauven. 1\u00b0 Premio concurso \u00abPatrimonio en Im\u00e1genes\u00bb (2016).<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En efecto, los <strong>Bianchi<\/strong> eran una familia de inmigrantes italianos de modesto origen social, pero con la cultura del trabajo, particularmente en torno a la gastronom\u00eda. A partir de sus destacabas competencias en la cocina, los Bianchi formaron una pyme familiar: la empresa de banquetes&nbsp;<strong>Los Dos Chinos<\/strong>. El sal\u00f3n principal, situado en la calle <strong>Catamarca y Rioja de la ciudad de Mendoza<\/strong>, se convirti\u00f3 en un referente de la gastronom\u00eda regional. Sus mesas estaban vestidas con manteles largos y blancos. La vajilla utilizada era elegante, pero sin lujos, con platos de losa blanca, copas verdes y transparentes, cubiertos de acero y servilletas blancas de tela. La comida se llevaba a la mesa en vistosas fuentes de acero inoxidable con pie y con tapa, particularmente para servir guisos y sopas; elegantes fuentes ovaladas se usaban para servir porciones de pavo, otra especialidad de la casa. Atendido por sus propios due\u00f1os, era com\u00fan ver a don Luiggi Bianchi y su esposa Adela pelando los langostinos y las verduras, o preparando los alimentos con sus manos, junto a los cocineros que trabajaban all\u00ed. El sal\u00f3n estaba siempre repleto de clientes, de capas medias y populares, que eleg\u00edan ese lugar para compartir d\u00edas especiales de significado familiar o social.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con sus propuestas gastron\u00f3micas, los Bianchi desarrollaron la parte art\u00edstica. El sal\u00f3n de&nbsp;Los Dos Chinos&nbsp;levant\u00f3 un escenario para representaciones de m\u00fasica, danza y canto. Estas sensibilidades se transmitieron a la familia, y uno de sus hijos, <strong>Luis Encio Bianchi<\/strong> (1908-1994), se destac\u00f3 como artista pl\u00e1stico, y lleg\u00f3 a ser reconocido como uno de los principales pintores de Mendoza Este, junto a <strong>Juan Scalco<\/strong> (Bianchi, 1996, pp. 95-96).<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, cuando el turismo y la gastronom\u00eda se han convertido en una de las ramas m\u00e1s importantes y prestigiosas de la econom\u00eda de Mendoza, se pone en evidencia la relevancia de los Bianchi. Pero hace un siglo, la situaci\u00f3n era muy diferente: para entonces, los capitanes de la industria se encontraban en el zenit de su prestigio y reconocimiento social, mientras que los cocineros y artistas eran minimizados. Por lo tanto, el matrimonio de la familia del vino con la familia de la cocina y el arte, era algo impensable y transgresor. \u00bfC\u00f3mo fue posible que ello ocurriera?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Alberto Gargantini, amante de la buena mesa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como en la novela de <strong>Fran\u00e7ois de Rabelais,&nbsp;Pantagruel y Gargant\u00faa<\/strong>, esta historia se cruza con las capacidades personales; para poder realizarla, hab\u00eda que tener inter\u00e9s por el mundo de la mesa, actitud muchas veces condenada por los partidarios de los cuerpos torneados y la cultura de la \u00abpasarela\u00bb y la apariencia f\u00edsica, actitudes que actualmente est\u00e1n cuestionadas conductas \u00abgordof\u00f3bicas\u00bb. Anticip\u00e1ndose a estas nuevas tendencias, el entonces joven Alberto Gargantini aceptaba que la mesa era importante en la vida; disfrutaba. Su severo padre utilizaba esta tendencia como medio de disciplinamiento: ante desobediencias o fallas infantiles, el castigo habitual era enviarlo a dormir sin comer. (Luego la madre, a escondidas, le llevaba un plato de comida a su hijo).<\/p>\n\n\n\n<p>En su adolescencia y juventud, Alberto tuvo oportunidad de estrechar v\u00ednculos con el mundo de la gastronom\u00eda, debido al estilo de vida de su casa natal, el <strong>Palacio Gargantini<\/strong>, donde su padre realizaba una activa vida social con pol\u00edticos, empresarios, profesionales, proveedores, clientes y referentes territoriales para conducir su empresa y su proyecto pol\u00edtico. Para atender las mesas, la casa despleg\u00f3 una intensa actividad para la preparaci\u00f3n de alimentos locales: conservas, salsas de tomate, fiambres, quesos, jugos de frutas, mermeladas, dulces, empanadas, tallarines amasados, entre otros. La visi\u00f3n cotidiana del huerto, la chacra y el horno de barro fueron parte de un paisaje inspirador. Estos v\u00ednculos se fortalecieron en su paso por la <strong>Facultad de Agronom\u00eda<\/strong> de la <strong>Universidad de Buenos Aires<\/strong>. Amaba la vida, la naturaleza y los placeres de la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>El peso que arrastraba su figura se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de contradicci\u00f3n en una era obsesionada con la perfecci\u00f3n superficial. En la turbulenta d\u00e9cada de 1930, cuando las apariencias dictaban el valor de una vida y el juicio social se convert\u00eda en un cruel verdugo, \u00e9l fue marcado por la mirada implacable de la sociedad. Sin embargo, en esta carga encontr\u00f3 un inesperado respiro: su condici\u00f3n le permiti\u00f3 esquivar las sombr\u00edas exigencias del servicio militar (1934), en un momento en que el fascismo se alzaba como una sombra ominosa sobre Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Impulsado por una llama de audacia, eligi\u00f3 entrelazar su destino con el de una mujer de belleza cautivadora, desafiando las estrictas convenciones de su tiempo y, sobre todo, la autoridad de su padre. Con un esp\u00edritu decidido y un coraz\u00f3n ansioso por seguir sus propios sue\u00f1os, avanz\u00f3 hacia una nueva vida. En el d\u00eda de su boda, el padre, quiz\u00e1s atrapado en la rigidez de sus creencias o en un laberinto de resentimientos, no estuvo presente, dejando su ausencia como un eco silencioso que resonaba en el umbral de lo que podr\u00eda haber sido.&nbsp;La vida se abri\u00f3 camino y se produjo el entroncamiento de la familia del vino con la familia de la cocina, consumada en el casamiento de Alberto Gargantini con <strong>Dina Bianchi <\/strong>(1939).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La boda Bianchi-Gargantini <\/strong>tuvo m\u00faltiples efectos en el desarrollo territorial. Los Bianchi crecieron en influencia y pudieron proyectar su creatividad en el espacio p\u00fablico. Encio Bianchi abri\u00f3 su propio atelier en Rivadavia, donde pintaba sus cuadros y formaba a sus disc\u00edpulos en el arte. Adem\u00e1s, Encio era ingeniero agr\u00f3nomo; fund\u00f3 en Rivadavia la primera granja experimental y se desempe\u00f1\u00f3 como profesor de granja en la <strong>Escuela Normal de Maestros Rurales Regionales<\/strong>; adem\u00e1s, fund\u00f3 al <strong>Ateneo cultural de Rivadavia<\/strong>, con su grupo de teatro, en el cual se desempe\u00f1\u00f3 como maquillador y escen\u00f3grafo. Su obra&nbsp;<strong>El lustrador de manzanas<\/strong>&nbsp;gan\u00f3 un Premio Provincial. Su capacidad creativa lo llev\u00f3 a apoyar las fiestas populares, con la construcci\u00f3n de palcos vendimiales y carros aleg\u00f3ricos del departamento (Bianchi, 1996). Adem\u00e1s, fue autor del proyecto del <strong>Lago de Rivadavia<\/strong>, que actualmente constituye un atractivo tur\u00edstico de gran potencial de desarrollo (Jaenish, 1996). Esta fecunda complejidad de actores y transformadores del territorio se moviliz\u00f3 justamente a trav\u00e9s de aquel singular y transgresor matrimonio de 1939.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Banquetes, pol\u00edtica y un palacio lujoso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El sal\u00f3n de&nbsp;Los Dos Chinos&nbsp;increment\u00f3 su influencia, y enlaz\u00f3 la gastronom\u00eda con la historia pol\u00edtica provincial y nacional. Se realizaron banquetes de homenaje y reconocimiento a las figuras destacadas de la \u00e9poca y reuniones estrat\u00e9gicas del \u00e1mbito econ\u00f3mico y pol\u00edtico, entre ellos, el congreso del partido Radical, celebrado el domingo 2 de diciembre de 1956, el d\u00eda m\u00e1s largo de la historia del partido radical, de grandes implicancias para la historia argentina por la ruptura entre <strong>Leopoldo Su\u00e1rez<\/strong> y <strong>Alfredo V\u00edtolo,<\/strong> que luego escal\u00f3 hacia el enfrentamiento entre <strong>Balb\u00edn<\/strong> y <strong>Frondizi <\/strong>(Lacoste, 2001, pp. 37-47). La ruptura los dos dirigentes que se enfrentaron en&nbsp;Los Dos Chinos&nbsp;ese d\u00eda, dominaron el escenario pol\u00edtico nacional en la d\u00e9cada siguiente: V\u00edtolo como ministro del Interior de Frondizi y Leopoldo Su\u00e1rez como ministro de Defensa del presidente<strong> Illia<\/strong>. Se podr\u00edan a\u00f1adir muchas historias m\u00e1s del sal\u00f3n de&nbsp;Los Dos Chinos; sus men\u00faes y servicios, sus platos especiales; sus secretos. Una bella historia para contar.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la boda, la flamante pareja se instal\u00f3 a vivir en el <strong>Palacio Gargantini de Rivadavia<\/strong>, que fue su residencia durante una d\u00e9cada. Ello permiti\u00f3 consolidar la alianza eno-gastron\u00f3mica generada por la convergencia de las dos familias, con sus platos t\u00edpicos y sus recetas secretas, con gran protagonismo de los productos locales de la huerta y la granja, con sus m\u00faltiples elaboraciones de conservas, encurtidos, charcuter\u00eda y jugos naturales. Estos espacios generaron escuelas especializadas. La bodega Gargantini fue espacio de desarrollo para importantes en\u00f3logos, comenzando por <strong>Genio Dell&#8217;Arciprete<\/strong>, y m\u00e1s adelante <strong>Ricardo Mansur<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p>En el Palacio Gargantini de Rivadavia y en los salones de&nbsp;Los Dos Chinos&nbsp;de la calle Catamarca brillaron muchos gastr\u00f3nomos que a su vez, transmitieron sus saberes a las generaciones siguientes, cuyas historias, poco a poco, se van a conocer. El sal\u00f3n de&nbsp;Los Dos Chinos&nbsp;funcion\u00f3 como escuela de servicios gastron\u00f3micos, donde se formaban cocineros, reposteros, mozos y&nbsp;sommeliers, a la vez que contribuy\u00f3 a modelar los imaginarios sociales en el plano del buen gusto y el servicio de la mesa. <\/p>\n\n\n\n<p>Para la sociedad mendocina de ese tiempo, formada mayoritariamente por inmigrantes de origen pobre, la visita a&nbsp;Los Dos Chinos&nbsp;era una experiencia estimulante pues serv\u00eda para asomarse al mundo de la distinci\u00f3n y el buen gusto que en Europa les estaba vedado. Se contribuy\u00f3 as\u00ed a formar una masa cr\u00edtica, que luego se har\u00eda sentir en la propagaci\u00f3n de establecimientos de restauraci\u00f3n en el territorio, incluyendo fondas, posadas, tabernas y bodegones, contribuyendo a sentar las bases de la actual estructura gastron\u00f3mica y tur\u00edstica de la provincia de Mendoza. <\/p>\n\n\n\n<p>Como s\u00edmbolo de este proceso, cabe se\u00f1alar el caso de <strong>Silvia Gargantini Bianchi<\/strong>, hija de aquel matrimonio quien, junto a su marido, <strong>Alejandro Genoud Cipolleti<\/strong>, fund\u00f3 y es actual directora del restor\u00e1n&nbsp;<strong>Clos de Chacras<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A su vez, la influencia de los Bianchi tambi\u00e9n se hizo sentir en la gesti\u00f3n de Alberto Gargantini cuando debi\u00f3 liderar la empresa vitivin\u00edcola familiar (1948-1972). En ese periodo, se introdujeron algunas innovaciones interesantes, tanto en producto como en comunicaci\u00f3n y publicidad. El ingeniero agr\u00f3nomo <strong>Ortiz Maldonado<\/strong>, decano de la <strong>Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo<\/strong>, ha sostenido que el principal legado de la gesti\u00f3n de Alberto en Bodegas y Vi\u00f1edos Gargantini fueron las campa\u00f1as publicitarias, destacadas por la capacidad de promover la cultura de la apreciaci\u00f3n del vino. A ello hay que a\u00f1adir el desarrollo de la l\u00ednea de productos con enfoque inclusiva, reflejado en&nbsp;<strong>Saint Cyr<\/strong>, el espumante \u00abaristocr\u00e1tico a precio democr\u00e1tico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la vida, como en los buenos vinos, algunas transformaciones requieren procesos lentos que solo el tiempo puede otorgar. Tal es el caso de Mendoza, donde el destino tur\u00edstico enogastron\u00f3mico comienza a forjarse, como un antiguo vino que lentamente alcanza su plenitud. La regi\u00f3n, anta\u00f1o centrada en la industria vitivin\u00edcola, se est\u00e1 reinventando. Este cambio, lento y meticuloso, se manifiesta en un nuevo modelo econ\u00f3mico que trasciende la tradici\u00f3n vin\u00edcola para abrazar la econom\u00eda naranja, con eje en la identidad y la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mendoza Este<\/strong>, en su b\u00fasqueda de renovarse, est\u00e1 tejiendo un tapiz de ideas frescas, pautas innovadoras y una variedad de gustos que reflejan no solo su patrimonio cultural, sino tambi\u00e9n los mitos y leyendas que yacen en el coraz\u00f3n de su gente. Esta metamorfosis altera las viejas formas de medir el valor, esas que una vez sirvieron para ponderar el \u00e9xito de las empresas y las familias.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos pasados, los protagonistas eran principalmente varones-empresarios del vino, figuras s\u00f3lidas y venerables como el roble las viejas cepas de los vi\u00f1edos. Sin embargo, ese paradigma ha perdido su relevancia, como una botella olvidada en la bodega. El escenario se est\u00e1 reconstituyendo, de un modo rizom\u00e1tico, de abajo hacia arriba. En el nuevo escenario, Mendoza se abre a nuevas voces y perspectivas, dejando atr\u00e1s un cap\u00edtulo para dar paso a una historia en la que el antiguo esplendor se encuentra con la promesa de un futuro vibrante.<\/p>\n\n\n\n<p>En el nuevo paradigma, se transforman los criterios de valoraci\u00f3n de los actores, como si atraves\u00e1ramos un v\u00f3rtice que nos condujera a una dimensi\u00f3n ins\u00f3lita y reveladora. Los h\u00e9roes de anta\u00f1o, que brillaban con el esplendor de las epopeyas y los ideales grandilocuentes, han perdido su fulgor, y en su lugar, el protagonismo lo comienzan a asumir personas que durante mucho tiempo permanecieron en el umbral de la invisibilidad: viticultoras, cocineras y reposteras; sommeliers, panaderos y transportistas (antes troperos y arrieros, ahora camioneros); aprendices, obreros rurales, contratistas y capataces; personas sin historia. Hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso aquel gordito de alma bondadosa que desafi\u00f3 la autoridad implacable de su severo padre, ha ganado un lugar preeminente. Su valent\u00eda se materializ\u00f3 en una boda enogastron\u00f3mica, un acto que no solo celebr\u00f3 la uni\u00f3n de dos vidas, sino que tambi\u00e9n abri\u00f3 las puertas al florecimiento de una diversificaci\u00f3n econ\u00f3mica que antes parec\u00eda inalcanzable. En esta nueva era, los antiguos papeles se han invertido, y las historias de los aparentemente insignificantes se elevan como testigos de una realidad transformada, donde el verdadero valor se revela en los matices sutiles de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><strong>Bianchi, Jos\u00e9 Luis (1996). \u00abLuis Encio Bianchi, (1909-1994)\u00bb. En: VVAA,&nbsp;Rivadavia, Historia y Perspectivas. Aporte para el estudio de un departamento del Este de Mendoza con especial referencia al deporte y la cultura. Mendoza, Diario UNO, pp. 95-96.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><strong>Capone, Gustavo (2010).&nbsp;Rivadavia. Las historias de su historia. Huellas, tertulias y memoria. Mendoza, Editorial Dunken.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><strong>Gargantini, Roberto Carlos (2018). \u00abTestimonio de un viticultor argentino\u00bb. RIVAR 5 (13): 223-258.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><strong>Jaenish, Eduardo (1996). \u00abEl lago artificial\u00bb. En: VVAA,&nbsp;Rivadavia, Historia y Perspectivas. Aporte para el estudio de un departamento del Este de Mendoza con especial referencia al deporte y la cultura. Mendoza, Diario UNO, p. 105.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><strong>Lacoste, Pablo (2001).&nbsp;Santiago Felipe Llaver. Introducci\u00f3n a medio siglo de Historia pol\u00edtica de Mendoza. Mendoza, Ediciones Culturales de Mendoza.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><strong>VVAA (1927).&nbsp;Los argentinos a S.A.R. el pr\u00edncipe di Piemonte Umberto di Savoia en ocasi\u00f3n de su visita a Mendoza. Buenos Aires, Talleres Gr\u00e1ficos de la Industria General de F\u00f3sforos.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta nota publicada originalmente en el diario El Memo de Mendoza, el historiador y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":128051,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36],"tags":[],"class_list":["post-122604","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-pinguino"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122604","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=122604"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122604\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/128051"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=122604"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=122604"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=122604"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}