{"id":1164,"date":"2019-07-15T15:17:38","date_gmt":"2019-07-15T15:17:38","guid":{"rendered":"http:\/\/enolife.com.ar\/es\/?p=1164"},"modified":"2019-07-15T18:17:14","modified_gmt":"2019-07-15T18:17:14","slug":"que-vinazo-ese-que-te-servian-tus-padres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/que-vinazo-ese-que-te-servian-tus-padres\/","title":{"rendered":"Qu\u00e9 vinazo, aquel que te serv\u00edan tus padres. Por Ricardo Montacuto"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"> <em><strong>El autor es periodista. Nacido y criado en la Patagonia. Mendocino por opci\u00f3n desde 1998. Dirigi\u00f3 las redacciones de los diarios Los Andes y MDZ Online y de MDZ Radio. Actualmente conduce el programa \u00abTe digo lo que pienso\u00bb, por Radio Nihuil y es director del diario digital Mendoza Post. <\/strong><\/em> <\/h4>\n\n\n\n<div style=\"height:55px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Mi primera aproximaci\u00f3n al mundo del vino fue un ping\u00fcino blanco, de losa, reluciente e impecable, con el pico pintado de azul, servido en vasos lisos sobre un mantel de hule, en una vieja vivienda \u201cal fondo\u201d de un pasillo sobre la calle Alem, en Comodoro Rivadavia. Debo haber tenido unos cinco a\u00f1os por entonces, o menos. La Argentina consum\u00eda m\u00e1s de 80 litros <em>per c\u00e1pita<\/em>. Fue la primera vez que tuve conciencia del vino. De su olor, y de su color. Me daba much\u00edsima curiosidad, porque <strong>era algo que s\u00f3lo pod\u00edan tomar los padres<\/strong>. Totalmente prohibido a los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/scontent-sjc3-1.cdninstagram.com\/vp\/cda6cf313a1ff898fed32b3b722a856c\/5D7DF608\/t51.2885-15\/e35\/s320x320\/59583405_447603609134450_6840247156403080336_n.jpg?_nc_ht=scontent-sjc3-1.cdninstagram.com&amp;ig_cache_key=MjA0Njg2MTE2NTAyMDM4MTgzMw%3D%3D.2\" alt=\"Resultado de imagen para ping\u00c3\u00bcinos de vino\" width=\"617\" height=\"617\"\/><figcaption><em>El ping\u00fcino, un cl\u00e1sico de la mesa familiar.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Luego, en la adolescencia, tomar vino con la autorizaci\u00f3n de tus mayores, con mucha agua o soda, era m\u00e1s importante que el carnet de conducir. En mi caso fue a los 15 a\u00f1os. \u201cPrefiero que tomes vino, y no esto que afloja tornillos\u2026\u201d, dijo mi padre, en referencia a la Coca Cola de litro familiar, que en casa se compraba muy de vez en cuando. Y me sirvi\u00f3 un vaso con un tercio de vino tinto, y el resto de soda. Si cierro los ojos puedo sentir el chorro gaseoso entrar con fuerza en el vaso de vino. En la tarde de ese d\u00eda se lo cont\u00e9 a todos mis amigos. Ya pod\u00eda afeitarme, salir con chicas, y ser un \u201cpibe grande\u201d. Por entonces tom\u00e1bamos el vino en vasos. Las copas eran para la sidra y los espumantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Me cri\u00e9 en la Patagonia austral. Comodoro Rivadavia, Trelew y Puerto Madryn fueron mi patio de juegos. Desde mis primeros recuerdos hasta los 16 a\u00f1os, transcurrieron en la Comodoro petrolera, cosmopolita, dura, ventosa, crisol de mucha gente del Norte y de Chile que se hab\u00edan ido a afincar a la tierra prometida.<strong>Y en todas las casas se tomaba vino com\u00fan<\/strong>. Las damajuanas se compraban en los mercaditos de cercan\u00eda, o las tra\u00eda un repartidor. En casa se tomaba vino tinto. Otros vecinos tomaban blanco o tinto de forma indistinta. Los de la casa de al lado tomaban rosado. Me gustaba probarlo cuando nos junt\u00e1bamos a comer un <em>risotto<\/em> de pollo espectacular que hac\u00eda la vecina. <strong>El vino era parte de nuestra vida diaria. Era popular. Era de todos.<\/strong> En los &#8217;70 hab\u00eda s\u00f3lo un canal de TV de aire en Comodoro. Pero recuerdo como si fuese hoy algunas de las viejas publicidades. La de \u201cRojo Trapal\u201d ten\u00eda una canci\u00f3n muy pegadiza. \u201cSale el sol&#8230; el sol sale para todos\u2026\u201d, dec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" width=\"800\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ifV4R_AmwpY\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen=\"\"><\/iframe>\n\n\n\n<p>Las publicidades de Resero eran realmente emotivas. Verlas hoy sacude el coraz\u00f3n. Fue el vino que hizo famoso a San Juan. <\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" width=\"800\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/4HnnHPDmXNw\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen=\"\"><\/iframe>\n\n\n\n<div style=\"height:55px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por mi casa de la ni\u00f1ez pasaron damajuanas de Resero, Toro, Cavic, Tunquel\u00e9n, Trapal\u2026 Eran las marcas de la \u00e9poca que llegaban a la Patagonia. Reci\u00e9n pasado el a\u00f1o 1975 empezaron a aparecer en los barrios las primeras botellas de \u201cvino fino\u201d en presentaci\u00f3n de \u201ctres cuartos\u201d que se consum\u00edan en los restaurantes. Recuerdo que en un rest\u00f3 famoso del centro de Trelew, ya desaparecido y llamado \u201cQuijote\u201d, mis padres ped\u00edan Navarro Correas. Y en las fiestas de Navidad y A\u00f1o Nuevo aparec\u00edan algunos espumantes de entonces. Pero en casa eran fan\u00e1ticos del Asti Gancia. El \u201cAsti\u201d es un espumante tinto, dulz\u00f3n. Fue el vino m\u00e1s exportado de Italia en aquellas \u00e9pocas. Aqu\u00ed lo produc\u00eda Gancia. Supe que hace poco una de las bodegas grandes mendocinas elabor\u00f3 una partida, pero nunca sali\u00f3 a la venta y les qued\u00f3 para consumo \u201cinterno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras botellas que llegaron a la Patagonia con cierta pretensi\u00f3n fueron las de el Echart, el Suter, el Selecci\u00f3n L\u00f3pez, el Castel de Chandon, la \u201ccarama\u00f1ola\u201d de San Felipe y otros que ahora no recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, aparecieron los \u201ctetra\u201d. El pack que\nte conservaba el vino mejor, fresco en la heladera. Las sangr\u00edas en el verano\ncon frutas del patio, limones, az\u00facar, hielo y vino tinto.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1993 me fui a vivir a R\u00edo Negro. Ten\u00eda 28 a\u00f1os. Recal\u00e9 en el diario R\u00edo Negro, en General Roca. A poco de andar, y cuando en casa el vino de mesa era el Resero blanco -sodeado- con tapa a rosca, descubr\u00ed los vinos del Alto Valle y del Valle Medio. En especial un cabernet de la Bodega Canale, el \u201c\u00cdntimo\u201d, un gran vino de entonces, y un merlot de la misma bodega, marca Marcus. Empec\u00e9 a distinguir varietales, a probar champa\u00f1as sanrafaelinas, y luego el viento y la profesi\u00f3n me hicieron recalar en Mendoza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-pale-pink-background-color\">El primer vino realmente bueno que tom\u00e9 fue un Rutini, en la antigua Marchigiana del centro de Mendoza, junto a dos amigos: Enrique Chrabolowsky y Rub\u00e9n Chorny. Cuando pasamos la factura de gastos a Clar\u00edn nos la tiraron por la cabeza. Est\u00e1bamos festejando la llegada a Los Andes, en 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los a\u00f1os fui descubriendo vinos y varietales. Tuve mi \u00e9poca de Merlot, del Tempranillo de la mano de los de Pepe Zuccardi, o los de alt\u00edsima gama como el Cabernet Franc \u201cGraffito\u201d que hace nuestra amiga familiar Jimena L\u00f3pez Campos. He probado cientos de vinos en estos 21 a\u00f1os de mendocinidad. No he adoptado ninguno para siempre. En la variedad y la riqueza de experiencias, est\u00e1 el secreto. No soy un gran consumidor. S\u00f3lo en los fines de semana o en ocasiones especiales. El ritmo de trabajo, la concentraci\u00f3n necesaria, el descanso escaso, el ritmo moderno fue corriendo el vino de las mesas argentinas. Por eso la industria debe esforzarse. Y cada tanto, el vino es noticia. Y por eso intervengo en la discusi\u00f3n p\u00fablica:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed-twitter wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<blockquote class=\"twitter-tweet\" data-width=\"550\" data-dnt=\"true\"><p lang=\"es\" dir=\"ltr\">Salud ministro Dujovne. Nada mejor q una copa diaria de Malbec. No mate a las econom\u00edas regionales <a href=\"https:\/\/twitter.com\/NicoDujovne?ref_src=twsrc%5Etfw\">@NicoDujovne<\/a> <a href=\"https:\/\/t.co\/AX9X8ZexpE\">pic.twitter.com\/AX9X8ZexpE<\/a><\/p>&mdash; Ricardo Montacuto (@montacuto) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/montacuto\/status\/926131775558049794?ref_src=twsrc%5Etfw\">November 2, 2017<\/a><\/blockquote><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Hoy, el consumo es de menos de 20 litros per c\u00e1pita a diciembre de 2018<\/strong>, de acuerdo a cifras del Observatorio Vitivin\u00edcola Argentino. Pero en casa jam\u00e1s falta una buena botella, especialmente de Malbec. No importan la marca, ni la bodega, ni la cosecha. Nos interesa, nos \u201cmueve\u201d, a mi esposa Gabriela Moreno y a m\u00ed, nos provoca que nos guste.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como me ense\u00f1\u00f3 Angelito Mendoza una vez: <\/strong><em><strong>El mejor vino es el que le gusta a uno<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">Felicidades por la apertura de Enolife, este nuevo espacio sobre la actividad vitivin\u00edcola, y \u00a1salud! por mi amigo Pedro Straniero y por su pareja y socia en este emprendimiento, Lorena Mellone. Para que el vino vuelva a ser de todos.<em>  <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor es periodista. Nacido y criado en la Patagonia. 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