{"id":111152,"date":"2024-02-23T16:09:04","date_gmt":"2024-02-23T16:09:04","guid":{"rendered":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/?p=111152"},"modified":"2024-02-26T11:30:02","modified_gmt":"2024-02-26T11:30:02","slug":"quien-fue-huar-la-indiscutida-primera-reina-de-mendoza-por-gustavo-capone","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/quien-fue-huar-la-indiscutida-primera-reina-de-mendoza-por-gustavo-capone\/","title":{"rendered":"Qui\u00e9n fue Huar, la indiscutida primera reina de Mendoza. Por Gustavo Capone"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>En este rescate de una antigua leyenda huarpe, el reconocido historiador y escritor mendocino Gustavo Capone cuenta la epopeya de amor de quien ser\u00eda la primera mujer consagrada reina en Mendoza, mucho antes -y fuera del tiempo- con respecto a las modernas reinas de la Vendimia. Foto principal: <em><strong>Acr\u00edlico sobre lienzo de Carlos Andr\u00e9s Isola<\/strong><\/em>.<a href=\"https:\/\/web.whatsapp.com\/send?text=viste%20esto?%20https:\/\/www.mdzol.com\/sociedad\/2024\/2\/23\/quien-fue-huar-la-indiscutida-primera-reina-de-mendoza-407815.html\"><\/a>\u00a0<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n\n\n<div style=\"height:45px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por <strong>Gustavo Capone<\/strong> (<em>Nota publicada originalmente en el diario mdzol.com<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u201cCuando todo era nada, era nada el principio. \u00c9l era el Principio y de la noche hizo luz\u201d.<\/em> Indudablemente es <em>\u201cVox Dei\u201d<\/em>. La voz de ese m\u00edtico dios que determin\u00f3, que mucho antes que el espa\u00f1ol asomara por estos lugares <em>\u201chubo tierra, agua, sangre, flores, todo eso y tambi\u00e9n tiempo\u201d<\/em>. Es por eso que nos parece oportuno remontarnos hasta los or\u00edgenes para conocer la legendaria historia de amor de la primera mujer consagrada reina en Mendoza.&nbsp;Leyenda tr\u00e1gica que marcar\u00e1 el derrotero de un pueblo y, paralelamente, las desavenencias que las mujeres, aun siendo diosas reinantes, debieron padecer a lo largo de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u201cG\u00e9nesis\u201d en tiempos de reinas y de vendimia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hunuc<\/strong> era un hombre solo. Due\u00f1o del paisaje; joven indio sagrado de quien depend\u00eda la totalidad de la naturaleza del Cuyun, <em>\u201cel territorio de las arenas\u201d<\/em>. Pero estaba solo. Era hijo de la monta\u00f1a y el sol. Todo el para\u00edso terrenal era de \u00e9l. Crear\u00e1 la jarilla, el junquillo, el algarrobo. Inventar\u00e1 la chicha y la aloja para ahogar sus penas, y hasta sab\u00eda en qu\u00e9 parte del cerro se escond\u00eda el azufre, la plata y el hierro. Pero viv\u00eda solo, y aunque tuviera mucho poder, como en casos seguir\u00e1 pasando por los siglos de los siglos, su angustia no se apagaba. La <strong>Mendoza <\/strong>que conocemos estaba lejos de llamarse como tal, y por ese tiempo nativo, esta tierra era <strong>Huentata<\/strong> (<em>\u201chuen\u201d<\/em>: guanaco \u2013 <em>\u201cata\u201d<\/em>: valle).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuenta la leyenda, validada por el m\u00e1gico e irrefutable imaginario popular, que un cierto d\u00eda, uno de aquellos guanacos del valle le dijo a Hunuc, que la \u00fanica forma de superar esa triste depresi\u00f3n que generaba su penosa soledad, ser\u00eda consiguiendo una mujer, lo que ellos (los animales) llamaban: una hembra. Eso le permitir\u00eda tener cr\u00edas y ya no estar tan solo en su inmenso dominio mundano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo hacerlo? Decidido a emprender ese desaf\u00edo se dispuso hablar con sus padres. Subi\u00f3 hasta el cerro <strong>Mercedario<\/strong> donde un viento caliente le sopl\u00f3 al o\u00eddo que s\u00ed quer\u00eda conversar con su madre, <em>\u201cla monta\u00f1a\u201d<\/em>, deb\u00eda escalar hasta la punta del <strong>Aconcagua<\/strong>, <em>\u201cel m\u00e1s alto vig\u00eda\u201d<\/em>. Un c\u00f3ndor (<em>\u201ckuntur\u201d<\/em>) milenario, aquel que ten\u00eda las alas m\u00e1s grandes, le servir\u00eda de gu\u00eda desde el cielo mientras que la <em>\u201cmul\u00e1nima\u201d<\/em> (<em>\u201cel \u00e1nima hecho mula\u201d<\/em>) ir\u00eda abriendo el sendero, haciendo la huella por donde, en cientos de a\u00f1os posteriores, transitar\u00e1n los baqueanos, arrieros y troperos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color\">\u201cEl hombre es fuego, la mujer estopa, llega el diablo y sopla\u201d<\/h3>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de d\u00edas de viaje lleg\u00f3 hasta su madre. Con entusiasmo le cont\u00f3 sus ganas de encontrar una compa\u00f1\u00eda. <em>\u201cLa monta\u00f1a\u201d<\/em>, su madre, entonces asever\u00f3 que para dar luz a la primera <em>\u201caxe\u201d<\/em> (mujer), tanto <strong>Xumuc<\/strong> y <strong>Chuna<\/strong> (sol y luna) deb\u00edan fundirse en un eclipse. Esa fusi\u00f3n de sol y luna har\u00eda nacer una ni\u00f1a. Pero hab\u00eda un precio que pagar: no podr\u00edan procrear para no dejar descendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hunuc tendr\u00eda una esposa, pero no podr\u00eda tener hijos. Obviamente,\u00a0Hunuc\u00a0acept\u00f3 las condiciones y al pr\u00f3ximo eclipse, cuando el sol se pos\u00f3 sobre la luna, naci\u00f3 <strong>Huar<\/strong>, la primera mujer que reinar\u00e1 en el mundo mendocino.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.mdzol.com\/u\/fotografias\/m\/2024\/2\/22\/f1456x819-1554687_1725057_5050.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.mdzol.com\/u\/fotografias\/m\/2024\/2\/22\/f848x477-1554687_1612490_5050.jpg\" alt=\"Qui\u00e9n fue Huar, la indiscutida primera reina de Mendoza\" width=\"703\" height=\"395\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>En las fiestas de la Vendimia recientes, diversas escenograf\u00edas han representado la historias de los huarpes, antiguos habitantes originarios de Cuyo.<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Pero la historia no termina ah\u00ed<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo pas\u00f3, lo que pas\u00f3? Hunuc y Huar se amaban perdidamente. Y la pasi\u00f3n pudo m\u00e1s. \u201c<em>El hombre es fuego, la mujer estopa, llega el diablo y sopla\u201d<\/em>; en tanto, por un instante olvidaron aquella promesa hecha al sol y a la luna. Al tiempo, lo que podr\u00eda considerarse un milagro termin\u00f3 siendo una tragedia: <strong>Huar estaba embarazada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Toda la naturaleza se alter\u00f3. Terremotos, granizo, zonda, sequias, pestes, plagas, refucilos, crecientes, mangas de langostas, y todos los males que asechar\u00e1n en las futuras siestas mendocinas (<em>\u201cpericanas\u201d<\/em>, chanchos con cadenas, viejos con bolsas, v\u00edboras, futres) fueron enviados por <strong>Xumuc<\/strong> (el sol), que lleno de furia aseguraba que esos padecimientos durar\u00edan para siempre en estas tierras cuyanas, y no habr\u00eda, ni la m\u00e1s poderosa <em>\u201ccruz de sal\u201d<\/em> con un cuchillo clavado al medio o el m\u00e1s rojo de todos los trapos atados a las cepas, que podr\u00eda contrarrestar la maldici\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Ni a\u00fan los milagros divinos que provendr\u00edan del ma\u00f1ana, en lugares que los trovadores llamar\u00e1n <strong>Carrodilla<\/strong>, evitar\u00edan los catastr\u00f3ficos flagelos naturales. Xumuc estaba \u201cmontado en C\u00f3lera\u201d.<\/p>\n<cite>Del relato, aludiendo a las consecuencias de la pasi\u00f3n entre Hunuc y Huar<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero no toda la penitencia concluir\u00eda ah\u00ed. Ante el embarazo de la diosa reina Huar fueron obligados a optar por la vida de ellos o la interrupci\u00f3n inmediata del embarazo. La decisi\u00f3n no se hizo esperar: ese ni\u00f1ito, ese indiecito, deb\u00eda nacer. As\u00ed fue. Naci\u00f3 el indio y fue bautizado <strong>Huarpe<\/strong> (<em>\u201chijo de la divinidad\u201d<\/em>), dando a luz una criatura que se convertir\u00e1 en otro icono fundante de la venidera mendocinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a la primera leche materna sus padres le trasmitieron la importancia de amar la monta\u00f1a, cuidar el poco de agua que ten\u00eda el desierto y jam\u00e1s ser agresivo con la geograf\u00eda del lugar, por m\u00e1s que esta se mostrase con espinas como el piquill\u00edn, fuera voraz como el <em>\u201cyalguaraz\u201d<\/em> (puma) o venenosa como la <em>\u201camaru\u201d<\/em> (serpiente). Tras eso partieron desolados, pues la muerte los esperaba en el oscuro hueco de las cenizas: el <em>\u201cPut\u00fan-cut\u00fa\u201d<\/em>, azotador volc\u00e1n <strong>Tupungato<\/strong>, <em>\u201cla altura que llega a las nubes\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>El origen de la etnia huarpe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los dioses fueron m\u00e1s generosos con Huarpe que con sus padres, permiti\u00e9ndole conocer una mujer y desde ah\u00ed multiplicarse dando origen a la etnia de los huarpes. Mientras tanto, Hunuc y Huar no pudiendo estar ni un instante separados y se unieron en un solo ser, constituy\u00e9ndose, metamorfosis mediante, en <strong>Hunuc Huar.<\/strong> El hombre y la mujer que la pena por amor consagr\u00f3 en un solo ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed, que Hunuc Huar nunca dej\u00f3 de bregar desde el m\u00e1s all\u00e1 por su hijo, sus descendientes y la naturaleza de toda la cuyan\u00eda. El ejemplo de esos buenos padres cal\u00f3 tan profundo en Xumuc, quien arrepentido consagr\u00f3 a Hunuc Huar como dios de todos los huarpes, cedi\u00e9ndole como trono a los cerros. Las l\u00e1grimas de dolor que emanaron de compungido Xumuc fueron tantas, tras haberse dado cuenta del da\u00f1o que hab\u00eda causado, que terminaron creando una laguna: <strong>Guanacache,<\/strong> que luego se extender\u00e1 en decenas de otras lagunas y arroyitos, a cuya vera se asentaron los huarpes, multiplicando las poblaciones y las fuentes de vida. Guanacache, ser\u00e1 la g\u00e9nesis y, adem\u00e1s, la s\u00edntesis que hoy a\u00fan emociona: <em>\u201cGua\u201d:<\/em> admira \/aprovecha &#8211; <em>\u201cnaico\u201d:<\/em> el agua que corre &#8211; <em>\u201cche\u201d<\/em>: gente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que viene es la parte conocida del cuento hist\u00f3rico. Al tiempo llegar\u00e1 el espa\u00f1ol. Los nuevos pesares, pero tambi\u00e9n, las nuevas fiestas. Los nuevos dioses, la nueva lengua, los nuevos panes, el nuevo vino y reci\u00e9n ah\u00ed: las nuevas reinas. Pero eso ser\u00e1 otra historia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este rescate de una antigua leyenda huarpe, el reconocido historiador y escritor mendocino Gustavo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":111189,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,12],"tags":[],"class_list":["post-111152","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-pinguino","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/111152","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=111152"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/111152\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/111189"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=111152"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=111152"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enolife.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=111152"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}